Palangristas de la Cadena Al Capone Capriles contraatacan: ¿Se chorreará la Asamblea Nacional?

“El Nacional” y Globovisión están seguros de que la AN anda chorreadísima, y por eso hoy muy victorioso Bobolongo coloca en su macheta: “A la torta de Luisa le hace falta la guinda de su renuncia”. Claro, la presión está a millón, y como siempre han hecho recular a todas las decisiones legales que se han intentado, por ejemplo contra Globovisión y sus hemanas lacras, la ultraderecha arrecia la metralla. Han dicho los dueños de medios que Earle Herrera no está de acuerdo porque ya esas leyes existen. La bazofia de “La Verdad” exclama victoriosa en sus titulares: “Arrancada de caballo y parada de burro”.  Que la sociedad civil logró que la engavetaran. El diputado por el partido Podemos, Juan José Molina, asegura que el Gobierno se acojonó: "no aguantó la presión nacional, la matriz de opinión que se generó, la opinión internacional que generó esa ley aberrante que no le quedó de otra que echarse para atrás".

Ya se anuncia pues, que la valiente propuesta presentada ante la Asamblea Nacional por la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, está rotundamente derrotada. Ahora bien, lo insólito

Por otro lado, miserables periodistas y trabajadores de “Últimas Noticias”, “El Mundo”, “Líder”, “Dominical”, “CadenaGlobal.com” y demás medios editados por la Cadena Capriles, reunidos en asamblea, solicitaron la inmediata renuncia de la Fiscal. Expresan estos pendejos y serviles de unos de los centros mafiosos más grandes de América Latina (porque no conocen la historia de la Cadena Capriles) expresan: “No es aceptable que la funcionaria garante de los derechos humanos reclame límites para la libertad de expresión, criminalizando el ejercicio de la misma.”

Señores imbéciles y jalabolas de la Cadena Al Capone Capriles (allí donde sirve muy orondamente Eleazar Díaz Rangel), aquí rápidamente les diré quien fue el fundador de esa inmundicia. Se llamaba Miguel Ángel Carriles, MAC, el supremo ductor de todos los degenerados periodistas que acabarán sirviendo en cuatro manos en Venevisión, Globovisión, RCTV, Televen y en los poderosos medios impresos como El Nacional, El Universal, El Diario de Caracas, y El Nuevo País. Todos ellos copiaran sin pudor las técnicas de MAC relativas a la guerra sucia, los vetos y mentiras, calumnias, viles y miserables chantajes, con el estilo de fabricar noticias, y trabajar codo a codo con la CIA. La empresa Venevisión, valga decir, el señor Diego Cisneros, tenía buenas relaciones con MAC[1]. Era la Pepsi Cola el mejor cliente de Capriles[2]. El doctor Ramón Díaz, alto directivo de Venevisión, era colaborador fijo de las páginas de opinión de La Esfera, y hombre de confianza de MAC[3]. Los jeques de los medios que acabarán sirviendo a los Cisneros, como Oscar Yanes y Rafael Poleo, aprenderán con MAC el estilo más bajo y amarillista de hacer periodismo, el mismo que luego se expandirá como una peste utilitarista por todo el país. Se hará incluso un estilo de vida. Oscar Yanes se desempeñó en la Cadena como Adjunto a la Presidencia de las Publicaciones Capriles, mientras que Rafael Poleo fue el Jefe de Redacción de El Mundo. MAC llamaba a Poleo de “l´enfant terrible de la Cadena[4]”.

Este par de joyas, el Yanes y el Poleo, con el bagaje de triquiñuelas que aprenderán de MAC, al dejar la Cadena, van a poner en prácticas ese periodismo gansteril: Buscarán desesperadamente un partido desde el cual señorear y hacerse con empresas poderosas. Primero se asociarán con el ARS de Raúl Ramos Giménez, esa ala adeca que se separó de la Vieja Guardia de AD, en la creencia de que por allí alcanzarían primero unos curules para sus bandas, y más tarde financiamiento para sus gordos proyectos personales. Auparon con muchas fuerzas al ARS, pero este grupo no cuajó como partido de garra en el escenario nacional. Cuando dejen la Cadena, Poleo se enrolará en AD, conseguirá salir diputado y posteriormente dará el gran paso de su vida levantando su empresa editorial con la ayuda de Lusinchi. Por su parte Yanes se hará copeyano, llegará a ser también diputado y jefe supremo de cuanto tenga que ver con menesteres de información entre los verdes.

MAC le hace la campaña a Caldera desde su Cadena, y consigue una senaduría por Barinas, sin moverse de su guarida. MAC fue el indiscutible rey de los chantajes en aquella época y mantenía un largo historial en campañas contra embajadas, diputados y ministerios; contra la Corporación Venezolana de Fomento, la línea aérea Air France, el Ateneo de Caracas, la Administradora Unión, INOS, AVP, Industria Cervecera, Instituto Municipal de Crédito Popular, Sindicatos de Pilotos de Aviación Comercial, Banco Obrero, Consejo de Farmacéutico, Fundación Venezolana para el Avance de la Ciencia, Hipódromo Nacional, Instituto de la Productividad, IND, Comisión Investigadora contra el Enriquecimiento Ilícito, ... 

MAC y Diego Cisneros comenzaron a explotar con pasión el “Miss Venezuela”. Ya Diego conocía la técnica del uso de las mujeres para promocionar productos porque la aplicó con éxito en la venta de sus Stubaker, y los rallies que se hacían en Venezuela. Cuando llegaba el concurso de Miss Venezuela, MAC se ponía entusiasmado y le pedía a sus medios que rompieran fuertemente con grandes titulares anunciando a las participantes en traje de baño. Venezuela Gráfica era una especie de Venevisión en papel y allí la frivolidad, los cuernos y los cuentos del corazón, los chismes de alcoba de los famosos, con mujeres en cueros, eran el gancho favorito para las ventas. 

Con verbo destemplado les decía MAC a sus periodistas que el reportero que no hiciera lo que él les ordenara tenía que irse de sus empresas. MAC vejaba a sus periodistas, les insultaba con demenciales gritos, los probaba torturándolos con los más sucios insultos y groserías. Todo esto lo soportaban Oscar Yanes y Rafael Poleo, actitudes que luego ellos aplicarían con sus empleados de la prensa cuando instalen sus propias empresas. Es insólito que Eleazar Díaz Rangel acabara sirviéndole a esta Cadena, y que adoptara el mismo estilo vulgar de sus titulares. El que introdujo la suprema inmundicia en Últimas Noticias fue MAC. Disfrutaba Capriles con los crímenes pasionales y los sacaba después en folletos, revistas y libros, y en esto lo secundaba con mucho ardor Oscar Yanes. MAC se ganó un dineral con el caso del padre Biaggi (el cura que asesino a su hermana en Ciudad Bolívar). MAC se apropió del expediente y lo publicó como “El Expediente Secreto del Padre Biaggi”. Por cierto, cuando un colega del padre Biaggi, el sacerdote Maximiliano Castillo criticó esa aberrada manera de mercadear con el sexo, pidió una investigación a la Comisión de Prevención de la Delincuencia, MAC le dijo a sus lacayos periodistas que se entregaran a la tarea de averiguar la vida de don Maximiliano para “reventarlo”.

En la jerga vulgar de la bazofia de Últimas Noticias, se llamaba a los guerrilleros, “cimarrones” porque así les encantaba catalogarlos MAC. De este sobrenombre se hizo eco Carlos Andrés Pérez quien hasta en documentos oficiales los tildaba de esta manera.

Fue MAC quien explotó al máximo las miserias sexuales en las cárceles. De vez en cuando se veía en este pasquín: “Dejé de ser hombre en la cárcel”, “Fui víctima de actos contra-natura”, “Fui la mujer de muchos”, títulos con los que gozaba el dueño de la Cadena y los cuales exigía se explotaran al máximo. Además MAC se fusilaba cuanto le daba la gana y cuando amenazaban con demandarlo se reía a carcajadas. Para él no había ley ni respeto por nada. El primer día que tuvo en sus manos “Escrito de Memoria” de Laureano Vallenilla Planchart, ordenó inmediatamente publicarlo por capítulos en La Esfera. Sabía que Laureano no podía demandarlo porque estaba exiliado.

Era pavorosamente necrófilo, MAC: gozaba (al igual que Venevisión, RCTV y Globovisión) cada vez que se conocía el fallecimiento de un “personaje importante” porque así aumentaba la venta de sus periódicos. También declaraba sus lutos activos cuando le convenía. Cuando el doctor Silvio Gutiérrez tuvo un accidente de tránsito, con esa información abrió La Esfera, y pesar de ver aumentadas sus ventas de periódicos se quejaba, porque: “¡Lástima que no se murió! Así hubiéramos tenido una exclusiva de primera página a 5 0 6 columnas[5]”.

En una ocasión acusó a Eduardo Machado de tratante de blanca y cuando éste lo demandó, solicitó le pasaran toda la información sobre el juez (Lemus) que había asumido el caso para “reventarlo”. Entonces cuando MAC se veía atacado, se quejaba amargamente diciendo que por esta razón el país no progresaba porque en lugar de la justicia joder a sus enemigos, lo fastidiaban a él. “A ese juececillo tenemos que mantenerlo en observación constante y al mismo tiempo investigar su pedigrí, su ideología, sus fallos y cualquier cosa del pasado o del presente que pueda perjudicarle para lanzarnos al ataque sin compasión de ninguna clase y hacerle perder esa investidura judicial…[6]”.

No hay ninguna exageración si decimos que unos de los que condujo a la muerte a Alirio Ugarte Pelayo fue MAC. Porque él había procurado por todos sus medios dividir a URD, e hizo una campaña implacable contra Fabricio Ojeda, a quien llamaba por su Cadena, “Teniente Milton de Castro”; celebró mucho cuando este diputado dejó su curul para irse a la guerrilla. Sabía que estaba sentenciado a muerte. Igualmente, a mediados de 1962, debido a la presión de la Cadena contra los profesores comunistas fueron despedidos 273 educadores marxistas. MAC, delirante, gritaba. “¡Limpieza en Educación!”.

Hasta en los miserables premios que otorgaba el Gobierno, si en alguno dejaban por fuera a los medios de Capriles, éste les abría fuego, como ocurrió el 8 de diciembre de 1961: “Hay que destruir a Parisca Mendoza y exijo acciones de guerra contra el IND[7]”.

Capriles vigilaba todas las leyes que se discutían en el Congreso para atacar sin compasión aquellas que no les convenía. Disparó contra la ley del inquilinato y declaraba: “hay que defender siempre a los propietarios de los inmuebles, sin razón o con ella[8]”. Claro, MAC era dueño de varios edificios en Caracas.

MAC fue de los abanderados contra la Ley de Estabilidad en el Trabajo. La catalogó de “negativa”, y declaró que sus medios las fulminarán.

El racismo del que harán gala Venevisión y El Nacional a partir de 1999, en Capriles estaba en estado puro: “Yo soy racista y creo en la supremacía de la raza blanca en todos los aspectos. Es recomendable ser racista: con ello en Venezuela nos evitaríamos muchos problemas. Cuando el 24 de enero de 1962, Betancourt ordenó disparar primero y averiguar después, MAC se frotó las manos de alegría. La acción de los francotiradores era el menú diario en los disturbios del centro y de los barrios. El propio Capriles llegó a declarar que Betancourt era la mano peluda que estaba detrás de esos disturbios, “para justificar cualquier tipo de medidas, así sean éstas anti-constitucionales y huérfanas de todo fundamento jurídico[9]”. En los atentados con niples lanzados contra las oficinas del diario Clarín, que se hicieron en abril de 1962, se acusó en la cámara de Diputados a MAC. Miguel Ángel, como muy enterado de lo que estaba pasando, dijo: “El lanzamiento de esos artefactos explosivos ha sido obra de la Digepol, siguiendo instrucciones de CAP. El gobierno debería hacer cosas de éstas a menudo[10]”. Así como CAP ordenaba lanzar bombas contra Clarín, le entregaba un arsenal a la Cadena para que se defendiera. Estas armas se las entregó a Rafael Poleo[11].

Los procedimientos de Capriles eran idénticos a los que aplicarán a partir del 1998, Globovisión, El Universal, El Nacional, RCTV y Venevisión. Cuando MAC fue citado al Congreso a declarar por el contrabando que practicaban sus empresas y el uso indebido de los dólares que se le entregaban (que en lugar de utilizarlos para traer libros escolares, los desviaba hacia la importación de revistas pornográficas), se hacía acompañar por un gran despliegue de fotógrafos de todos sus diarios y revistas, y exigía a su gente que lo siguieran paso a paso bajo el bombardeo pertinaz de los flashes: “Deben hacer muchas fotos[12]”, exigía. Se vanagloriaba que nunca le podían probar nada. Él mismo diseñaba el trabajo periodístico para descalificar a todos los que le investigaban. Escriban, gritaba, que Mac Gregor estaba nervioso, encendiendo un cigarrillo tras otro, y que incluso se los colocaba al revés en la boca y le dio fuego por la parte del filtro[13].

La encargada de traer todas las cochinas revistas pornográficas era la Distribuidora Continental, cuyo gerente era Armando de Armas, uno de los principales aliado a los Cisneros en las aventuras golpistas contra Chávez.  De Armas reputaba como libros escolares, importados a dólares 3,35, bazofias como “La Deseada”, “Apretando el Gatillo”, “Morirán Todos”, más o menos la misma mierda que por pantalla hoy Gustavo Cisneros vende por cable a través de su grupo Claxson.

Con trucos como éste fue como se hicieron ricos todos los grandes empresarios de Venezuela, tomando además en cuenta que casi nunca pagaban esos préstamos.

La relación de Capriles con la CIA fue siempre un tema caliente en Venezuela, y ciertamente lo que hizo de MAC un hombre terrible, era la gran cantidad de información que conocía. Y en esto estaba en contacto permanente con CAP, quien recibía de la CIA para las actividades anti-subversivas, 500.000 dólares mensuales. Prácticamente Capriles dictaba la norma a seguir en muchos actos y decisiones de alta política de Estado. Mantenía una muy estrecha relación con CAP y Betancourt, y fue él quien llevó la batuta para que el PCV y el MIR fuesen ilegalizados; cuando esto se consumó, gritaba: “¡Ha sido un gran triunfo de la Cadena!”. También consideró un triunfo de la Cadena, cuando el 30 de enero de 1962 se conoció que en la Conferencia de la OEA, en Punta del Este, se había aprobado la expulsión de Cuba. “Le han dado la razón a Venezuela y a la Cadena –exclamó- y a mí que fui el primero en lanzar en mis periódicos la acusación contra Fidel y su gobierno y en insistir que por ser comunista no podía estar representado en los organismos interamericanos[14]”. Consideró también un gran triunfo de su Cadena cuando el día 15 de febrero Betancourt clausuró las publicaciones comunistas Gaceta e Izquierda.

Cuando había que decidirse sobre el allanamiento de la inmunidad parlamentaria a los diputados Eloy Torres y Simón Sáez Mérida, teniendo en cuenta que el voto decisivo en este caso lo tenía Arturo Uslar Pietri, MAC desató una feroz campaña para inclinar la balanza en contra de los “rojos”. Así como consiguió que Uslar votará a favor de estos allanamientos. El 11 de mayo de 1962, fue un día grandioso para MAC porque por Decreto Presidencial, el PCV y el MIR dejaron de funcionar como partidos, y en una alocución al país, CAP habló contra los “cimarrones” alzados contra el gobierno que ahora quedaban fuera de circulación. Para esta época era diaria las comunicaciones telefónicas entre MAC y CAP, y el Führer padre de todas las Jineteras habidas y por haber, exclamaba que le había pedido al premier supremo que se acabara de una buena vez con los comunistas por los medios que fuesen necesarios, y “el Ministro estuvo de acuerdo conmigo[15]”.

El 10 de octubre de 1961, MAC tenía informaciones fidedignas sobre un plan del Pentágono, denominado “Venezuela”, en el cual se detallan operaciones de desembarco yanqui en nuestro país en caso de que la izquierda consiga derrocar el gobierno de Betancourt. Igualmente tenía conocimiento MAC de cuantas operaciones EE UU llevaba a cabo en el continente, y buscaba que nosotros aprobásemos una Ley Anti-comunista, puesta en vigencia en El Salvador. Se hizo una larga campaña en la Cadena con este fin.

Ocurrió un hecho significativo, cuando Nelson Rockefeller arribo a Venezuela, el 5 de mayo de 1963, acompañado de su nueva esposa, “Happy” Margaret Fitller. Rockefeller llegaba para entrevistarse con Betancourt, y finiquitar detalles sobre sus ulteriores operaciones con los automercados CADA. Pero también su llegada tenía que ver con planes conspirativos contra la política de Kennedy (por la eliminación de los fondos y ayudas a los grupos anti-castristas radicados en Miami y Caracas). Rockefeller estaba en los intríngulis del complot para asesinar a Kennedy, y necesitaba revisar la agenda de sus negocios en el Sur. Venezuela estaba en llamas y no obstante Rockefeller se sentía más seguro en Caracas que en su mansión de Terry Town. Capriles lanzó el siguiente planteamiento a su gabinete de jefes de redacción: “Los terroristas rojos queman, asaltan y sabotean toda clase de empresas e instalaciones norteamericanas en Venezuela, ¿y a ustedes no les ha pasado por la cabeza por qué no se meten con las propiedades de Rockefeller, por qué no arrasan con sus haciendas ni incendian sus establecimientos?”. El propio MAC con su cínica risa, con estudiada sorna se respondió: “Quizá sea porque Rockefeller jamás ha hablado mal de los comunistas y siempre se mantiene neutral[16]”. MAC conocía un pacto secreto entre la derecha y la izquierda para que no se perjudicara a Nelsoncito, como él le llamaba.

De manera sorprendente, como lo hicieron las Jineteras de Venevisión, Globovisión, RCTV y Televen durante el pavoroso paro iniciado el 2 de diciembre de 2002, que era el de tensar los nervios del venezolano hasta volverlo esquizofrénico, Capriles, tampoco quería que hubiese navidades en 1961. Cuando los jefes de redacción de sus periódicos le solicitaron dedicarse al tema de los aguinaldos y del espíritu navideño, alegó “que la Cadena está tirando la toalla ante los comunistas si se pone a hablar de paz y de tranquilidad[17]”. En una ocasión, Últimas Noticias destacó el siguiente titular “323 MUERTOS”, sin aclarar en el antetítulo que era un hecho ocurrido en Río de Janeiro. Este manera de titular se va a hacer normal a partir de 1999, en todos los grandes medios venezolanos. Pero los medios de MAC estaban caracterizados por el anonimato. Su mayor columnista era un personaje sin rostro que escribía en La Esfera, llamado Cienfuegos, que se metía de la manera más descarada y sin control con todo el mundo. Todos los rumores y chismes sobre políticos los comentaba Cienfuegos[18].

Por otra parte, a la medida de las funciones que realizan Las Jineteras, se esmeraba MAC en sabotear y bloquear cualquier medida que intentara pacificar al país. Cuando se creó una Comisión mediadora para poner fin a la violencia, MAC les pidió a sus reporteros abrir fuego contra ella porque les estaban haciendo el juego a los comunistas. “Eso es sospechoso –dijo- y hay que impedir el apaciguamiento de la situación[19]”.

Cuando venían altos representantes del gobierno de EE UU, y Betancourt los atendía en la residencia Los Núñez, MAC no podía faltar. Además desde su alcázar, MAC controlaba las actividades de la CTV, mediante pactos de caballero con sus máximos dirigentes. Ya desde esa época, cuanto hacía y decidía la CTV venía dictaminado desde la embajada de EE UU[20].

De la manera más asombrosa, Capriles dijo en una ocasión: “Sólo hay y habrá guerrilleros en Venezuela hasta el punto donde lo permita y quiera el Gobierno adeco que los haya[21]”. Y cuando sus jefes de redacción le preguntaban por qué decía eso, él les contestaba: “yo tengo mis propios servicios secretos”. Por otro lado, Capriles quería mantener a las Fuerzas Armadas controladas y desarmadas; se oponía a su modernización y equipamiento. Los laboratorios de guerra sucia de MAC eran muy parecidos a los de Globovisión. Así como Venevisión forjó el video de los pistoleros de Llaguno, MAC publicaba a páginas completas unos remitidos de una supuesta organización OLA, Organización de Lucha Anti-comunista, que había desaparecido hacía tiempo, y con ella amenazaba a los que se inclinaban por una posición de izquierda.

Para el 26 de octubre, Capriles tuvo una reunión de emergencia con Betancourt en los Núñez, donde éste le informó que Cuba iba a ser invadida y que Venezuela enviaría barcos y tropas[22]. Como consecuencia de esta reunión, Capriles estuvo asistiendo a la Embajada de EE UU, y manteniendo entrevistas con Jules Dubois, destacado miembro de la SIP.

Hubo una especial y extraordinaria empatía entre MAC y los Cisneros, hasta el punto que ambas empresas, Venevisión y la Cadena estaban sustentadas sobre una buena camada de cubanos batisteros. Trabajaban en la Cadena periodistas, como los cubanos, Laurentino Rodríguez (quien vivió un tiempo en EE UU y estuvo en la Jefatura de Información y en la Secretaría de Redacción de Últimas Noticias);  los furibundos anti-castristas Salvador Romaní y Rolando Blanco Bolaños; además de Carlos Romero, José Barbeito, Pedro Galán, y Raúl Acosta Rubio; éste último desempeñó cargos de confianza con Fulgencio Batista y fue su jefe en la Secretaría de Prensa. El chiquero más repugnante de la ultra-derecha venezolana se concentraba en la Cadena Capriles, con un solícito maridaje con Venevisión su contraparte televisiva. Capriles sin duda que era una especie de Hearts venezolano, cuyas mañas las heredaron totalmente  los reyes del amarillismo nacional, Yanes y Poleo.

Como estaba en marcha un proceso de investigación en el Congreso contra el Führer Mediático por engaños al Fisco, Rafael Poleo se deleitaba escuchando a su maestro cuando decía: “Les hablaré muy claro a los copeyanos. Le voy a pedir a COPEI que se pronuncie públicamente en pro de mi cadena y de mí mismo... O COPEI se somete a mis deseos o destruiré a Caldera. COPEI tiene que garantizarme en sus planchas electorales senadurías, diputaciones y cargos en los Consejos en los próximos comicios para gente de la Cadena porque no estoy dispuesto a cometer el mismo error en que incurrí en 1958… ¡O los socialcristianos acceden a todo cuanto les voy a exigir o les declararé una guerra a muerte…![23]”.

Ni acabar del todo la “subversión” ni que surja una sociedad fuerte y soberana era la regla de oro, tanto para Capriles como para los Cisneros, para reinar por siempre sobre Venezuela.

Y a toda esa histórica mierda se pliegan hoy los serviles y miserables cobardes de la susodicha Cadena. Asco.


jsantroz@gmail.com



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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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