¿Cómo llegamos a una Ley de Amnistía y para qué?

Estamos en momentos de definiciones históricas. 

Entender lo que está ocurriendo en nuestra patria, pasa por comprender los movimientos telúricos que se están dando en la geopolítica mundial.

El avance del bloque China-Rusia en el posicionamiento en áreas estratégicas que pueden terminar definiendo el dominio de la geopolítica mundial, ha colocado a Los Estados Unidos de Norteamérica en un rincón peligroso para el resto de los países del mundo. Estados Unidos está consciente de su pérdida de influencia mundial y del avance de sus adversarios geopolíticos. Esa consciencia lo ha hecho patear la mesa del Derecho Internacional e intentar tomar o recuperar posiciones por la fuerza.

Dentro de la doctrina internacional de Los Estados Unidos, se encuentra la famosa frase de Henry Kissinger: “Controla los alimentos y controlarás a la gente, controla el petróleo y controlarás a las naciones". Es aquí donde entra Venezuela. El gobierno de los Estados Unidos sabe que del lado que esté Venezuela, se inclina la balanza energética.

Para Los Gobiernos de Estados Unidos, Chávez y Maduro cometieron tres afrentas peligrosas para ellos: 

  1. Dejaron claro en todo momento que Venezuela es un Estado Soberano y que las relaciones con Estados Unidos debían ser en el marco del respeto y la igualdad entre Estados.

Eso molestó a los gobiernos de Los Estados Unidos, porque ellos ven a todos los demás países de América como sus súbditos y nunca aceptaron relaciones de igualdad.

  1. Contribuir en el impulso de un mundo multipolar

Los gobiernos de Estados Unidos están luchando por mantenerse como el gran hegemón del planeta y la multipolaridad va en contravía de sus pretensiones.

  1. Se acercaron mucho a China y a Rusia, que son quienes están desplazando a EEUU.

Frente a ese panorama mundial y ante las políticas de soberanía implementadas por Chávez y Nicolás Maduro; luego de que EEUU había ejecutado planes y políticas para fracturar la sociedad venezolana y conducirnos a una guerra civil que no logró; aunque logró la fractura de nuestra sociedad, abonaron el terreno para un ataque directo contra Venezuela, y así Obama nos declaró una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de los EEUU; luego Donald Trump implementó agresivas políticas de asfixia a la economía venezolana, con lo cual creaba las condiciones materiales para que parte de la población que adversa al gobierno, sintiera un deterioro sustancial de sus niveles de vida y lo atribuyeran a la ineficacia del gobierno. Eso incentivó migraciones y odios.

Hoy entendemos que todo ese casquillo (que nos lo comimos todos) que llevó a una fractura nacional y las calamidades económicas, sociales y políticas, que nos ha afectado a todos, tenían como finalidad crear las condiciones más favorables para que Los estados Unidos pudieran adquirir el petróleo y minerales estratégicos de Venezuela, en las condiciones que ellos quieren y no en las condiciones que pudieran surgir de una negociación entre Estados soberanos.

A pesar de todo el panorama antes descrito, a partir del año 2017 se redujo sustancialmente la violencia política en Venezuela; se logró superar la hiperinflación y el país experimentaba un crecimiento paulatino; no obstante, la fractura social estaba ahí, y el 28 y 29 de Julio de 2024 volvieron a surgir hechos de violencia por un señalamiento de fraude, aun cuando ninguno de los candidatos impugnó formal y legalmente los resultados declarados aquella noche por la máxima autoridad del Consejo Nacional Electoral.

Fue la paz la que nos sacó de la hiperinflación; fue la paz la que nos permitió remontar el desastre del desabastecimiento; fue la paz la que nos permitió el crecimiento económico experimentado en el último lustro. Logramos todo eso con paz, pero sin unidad. 

La paz nos permite avanzar como Estado, pero la unidad nos permite desarrollarnos como nación y ganarnos el respeto del mundo.

El 3 de enero de este año fuimos invadidos y el invasor se ufana de haber perpetrado impunemente ese deleznable acto de agravio y humillación a nuestra soberanía; a nuestra historia; a todo lo que somos; a todo lo que tenemos y a todo lo que queremos.

Si no queremos llegar a ser extranjeros en nuestro propio país, debemos entender la importancia de la unidad de todos los venezolanos. No tenemos que ser amigos, ni caernos bien, es suficiente con que nos sintamos venezolanos y nos reconozcamos como venezolanos para demostrarle al mundo que tenemos la capacidad de resolver nuestras diferencias; y demostrárnoslo a nosotros mismos también. TODOS debemos rechazar el intento de tutelaje de cualquier potencia sobre Venezuela.

Más allá de los detalles jurídicos, TODA AMNISTÍA es y debe ser, un gran ACUERDO DE PAZ Y UNIDAD, pero como en todo acuerdo, debe generar responsabilidades y compromisos para todas las partes.

Esta amnistía, que hoy se propone, no sólo debe mantener la paz del país, debe conducirnos a la unidad nacional; y para lograr la unidad (que es lo más difícil en este momento), debemos dejar de sentirnos víctimas del otro; porque cuando nos sentimos víctimas es cuando odiamos y no hay nada que ciegue más al ser humano, que el odio.

Amnistía, etimológicamente significa OLVIDO. El que perdona, no olvida. Aquí no se trata de perdonar, se trata de olvidar, de borrar todo registro de lo pasado y entender que el objetivo de la amnistía es LA PAZ Y LA UNIDAD y eso es mucho más que un esfuerzo material, es un esfuerzo subjetivo y hasta espiritual.

Sólo en paz y unidad nacional, lograremos tener el país y el Estado que TODOS QUEREMOS.

 


Esta nota ha sido leída aproximadamente 150 veces.



Juan Carlos Valdez


Visite el perfil de Juan Carlos Valdez para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes: