A cada traición, un perdón

Esta palabra resuena al Libertador Simón Bolívar. Han transcurrido más de 200 años y la situación, al parecer, sigue igual. Por Dios, "cochino que come miesma, ni que le corten el hocico"; si hubiéramos fusilado a Santander, no habría tanto traidor.

En el caso de Venezuela lo hemos aguantado todo: en esta época no solamente traiciones, sino invasiones, secuestros, bombardeos y el asesinato vil a la población civil. Esto, al parecer, proviene desde la independencia; habría que mencionar a Santander y al monroísmo. Nuestro pueblo ya está cansado de tanta traición y no acepta una más. Estamos cansados de tanto perdón; no aceptamos uno más.

Creo que es hora de aplicar las leyes. Basta de tanta hipocresía, no solamente en Venezuela sino a nivel global. La independencia hoy más que nunca está en juego y con nuestros hechos daremos a entender la razón. La razón la acompañan los patriotas, quienes se les opusieron hace 200 años a la misma oligarquía que hoy, cada vez que comete una traición, pide liberación. Todo esto nos ha costado tiempo, dedicación y constancia.

Este pueblo está cansado, ¡basta del colonialismo! Nosotros, los patriotas, hemos tenido que aguantar que quemaran seres humanos vivos por el solo hecho de Ser de color de piel negra —entre ellos recordamos tristemente a Orlando Figuera— y, sin embargo, algunos pedían clemencia por la liberación de los victimarios.

El pueblo dice: ¡basta, basta, basta! ¿Dónde queda la justicia? No queremos hipocresía, queremos justicia. Justicia con los que nos la jugamos una, otra y mil veces con la Revolución. Nos da tristeza que, después de todo el camino recorrido, nos vuelvan a hablar de perdón. Entonces, ¿dónde queda nuestro dolor? ¿Nuestros muertos? ¿Nuestros sentimientos?

¿Cómo podemos avanzar si no se les da la razón a los patriotas? A veces suena reducible, pero la oposición, o quienes adversan al gobierno, de una u otra forma terminan atendidos, con sus peticiones contestadas y "borrón y cuenta nueva". Basta de eso. Queremos justicia sin perdón, porque sin justicia no puede haber perdón.

Nuestra Asamblea Nacional ha sido muy diligente para la ley de amnistía para la paz y la reconciliación Sin embargo suena contradictorio, pero nosotros, en cada perdón, construimos y fortalecemos a un traidor.



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Levi Medina


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