III

Los Estados Unidos i los derechos humanos

“No faltan los que sueñan con establecer

colonias en la Luna o el planeta Marte.

 No los critico por soñar .Tal vez si lo logran

 sería el sitio donde algunos puedan refugiarse

 si no se detiene la brutal y creciente agresión

 al planeta que habitamos”

 Fidel Castro Ruz 

 

III

 Este pensamiento de un hombre que ha sido como otro Libertador de su pueblo -el pueblo-pueblo de Cuba lo sabe- es quien tiene un concepto más amplio de lo que llamamos Derechos Humanos, pues no son solamente humanos, sino derechos de la Flora, la Fauna, los Mares, los Ríos, Montañas,  i hasta la Atmósfera, o sea, todo lo que la naturaleza llevó millones de años, por lo menos de 15 a 20 mil millones  años en lograr la Verdadera Creación desde el Big Bang, i unos 4.500 millones para la aparición del hombre sobre la Tierra i la Evolución darwiniana de todas las especies. Empero, aunque recuperó a su pueblo de un sistema que hoi se derrumba i con su actitud revolucionaría ha representado la Dignidad de América, se le llama dictador i cuanto cognomento  peyorativo, ofensivo o calumniador, haya inventado la mente perversa de los que le atacan, i fingen ser hombres civilizados i democráticos i han creado un Imperio que posiblemente termine con un Apocalipsis nuclear. Pero es obvio que no referimos a los derechos primordiales o vitales de los hombres, empezando por el Derecho a la Vida. El capitalismo, entonces, o el Imperio que lo impone, no crees las cosas de este modo, sino que, como dijo Anatole France: Dans tout État policé, la richese est chose sacrée; dans les democraties elle es la seule choses sacrée ” i naturalmente en un régimen de super fuerza, imperial, es el mismo Dios Dinero, como ya lo había expresado. Aunque es de advertir que, en revistas o esas informaciones de calendarios anuales, se dice que el 56% del los 303 mil i tantos millones de habitantes de USA son cristianos católicos, libros de historia dicen. que apena se acercan a un 40% o si de verdad son cristianos, pertenecen al otro imperio, El Vaticano, cuyas jerarquías también aman más al dinero que amar al prójimo. De todos modos veamos; en un folleto-revista, donde está íntegra la Constitución de los Estados Unidos, de apenas 7 artículos, 4 de ellos con varía sesiones, la mayor de nueve i la menor de dos, tiene un Preámbulo de apenas 8 líneas, i sus siete artículos, con unas 25 enmiendas, i presentando a tres presidentes, con sus ideas fundamentales resumidas en cortas líneas: Jefferson dice: “derechos iguales y universales a la vida, la libertad y la felicidad”; Lincoln : “un gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”; i más cercano a nosotros, Roosevelt: “las cuatro libertades: vivir libre de necesidades y de temor, y gozar de la libertad de expresión y de culto”, algo así como lo fundamental de esa Constitución que válida para ellos, parece no estar desde un principio presta para tomar en cuenta otras naciones o países, por enfatizar en “para nosotros mismos i nuestros descendientes”.

 I no nos metamos con su accidentada historia desde las 13 colonias, sus conquistas, las matanzas de indios semi-nómadas, sus compras a franceses i españoles, su agravios i trampas i sus guerras para construir un país con gran parte de México (guerra de 1846-1848), pueblo hermano de habla española, “tan lejos de Dios i tan cerca de los Estados Unidos”, en principio tan creyente de ser tan superiores, como pensaba Hitler de su raza aria. Por eso, los “americanos” por antonomasia son ellos; los demás, un mestizaje despreciable como su patio trasero.

 Empero no quiero decir que los Estados Unidos sea un país sin cultura civilizada, especialmente científica. El progreso en muchos campos de la ciencia es espectacular, sin olvidar lo que he repetido del aporte científico que se trajeron de la Europa de entre guerra i post guerra. Hai científicos i matemáticos premios Nóbel como Heisenberg (el del Principio de Indeterminación en el microcosmos de las partículas elementales), Enrico Fermi que fabricó la primera pila atómica, Von Braun que les enseñó todo  lo de cohetería espacial; Albert Einsten que ya conocemos sus aportes en la Revolución de la Física Clásica con su Teoría de la Relatividad, i muchas etcéteras más; pero no podemos olvidar lo que algunos llamaron la “tragedia de la Ciencia” i es que extraordinarios científicos logran maravillas que, en lo aplicable al campo bélico, de confrontación i de guerras, las decisiones las toman los políticos (la mayoría de pocos estudios i conocimientos) i no los propios científicos. Esa fue tragedia humana también en hombres como Robert Oppenheimer, i Albert Einstein, sintiéndose co-responsables de los genocidios de Hiroshima i Nagassaky con las dos bombas atómicas. I sucede además que, aunque avances científicos en medicina por ejemplo, trayendo verdaderos milagros para la curación de enfermedades o intervenciones igualmente milagrosas como en cirugía cardiovascular o neurocirugía (antes consideradas imposibles), el capitalismo las convirtió en cosas inaccesibles para la mayoría de los seres humanos; se convirtieron también en mercancía i en oposiciones de empíricos i religiosos dogmáticos como los mismos Papas; avances como el estudio del genoma humano, la identificación i modificación positiva de genes i el estudio de las células madres embrionarias (que tiene que sacrificar “almas” sin hallar a donde enviarlas, desechando embriones anormales), pues el Limbo, bajó su gran santamaría. Afortunadamente Barack Osama, muchísimo más instruido que el vaquero tejano Mr. Bush, ha echado hacía atrás la decisión de este diablo terrenal lleno de soberbia i brutalidad. En cambio en política, es un imperio con emperadores menos cultos que algunos romanos como Adriano, Tiberio i algún otro. Por ejemplo, el otro vaquero de las películas del oeste,  Donald Reagan i éste último, quien para dar declaraciones en su hacienda hacía poner una baranda de tubos a los periodistas para que no se les acercaran, son más parecidos en sus mandatos a Nerón o a Calígula. Por ello, el capitalismo que convirtió todo, hasta a las mujeres i niños en mercancía a explotar, los sentimientos o valores nobles como la amistad i el amor, i las condiciones físicas del planeta, está en franca desventaja frente a un socialismo humanista, con fundamentos marxistas obviamente, pero sin pretender ser intencionalmente dictadura del proletariado, sino democracia directa, participativa i protagónica, algo que les propuso en parte el asesinado Linconl: gobierno del pueblo, para el pueblo i por el pueblo, lo que jamás se ha dado ni se dará en el Capitalismo que, está hundiendo económica i socialmente, al mundo contemporáneo, algo peor que lo que nos planteó Blasco Ibáñez en Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.

                                      (Continuará)  


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Roberto Jiménez Maggiolo


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