Para que haya reconciliación debe haber justicia

Una de las metas que se ha propuesto la nueva Asamblea Nacional, para lograr un claro entendimiento entre todos los venezolanos, coincidiendo con la propuesta del presidente Nicolás Maduro, es consolidar todo un proceso de reconciliación, sobre todo, entre las partes en conflicto.

Tras esta propuesta nos "quitamos el sombrero", pues siempre, sobre todo a través de nuestros escritos, nos hemos identificado con la necesidad de construir un diálogo, un diálogo sincero y fructífero, que nos permita a todos los venezolanos lograr vivir en plena armonía, sin revanchismo y sin reconcomios, pero sobre todo conservando la paz.

Hay quienes proponen, sin embargo, que para que se de esta reconciliación es necesario primero olvidar el pasado y pasar la página como si aquí no hubiese pasado nada.

Diferimos de quienes piensan así, porque una cosa es echar a un lado las diferencias políticas y otra es pretender que se deje en el olvido las acciones delictuales que se han perpetrado en perjuicio del país, pero sobre todo esas que le han causado un grave daño a las familias venezolanas.

Lo peor de todo esto, es que vemos, incluso, algunos pronunciamientos que dan a entender, claramente, que los hechos de corrupción, o mejor dicho, el ladronismo, también hay que dejarlos en el pasado, y eso para la sociedad plena, que enfrenta el delito, es inverosímil, es inapropiado, porque para que haya reconciliación, tal como lo dice el título de esta nueva entrega, primeramente debe haber justicia.

Desde la Asamblea Nacional (AN) la diputada y dirigente chavista, Iris Valera, quien además ocupa la primera vicepresidencia del parlamento nacional, propuso de entrada, una vez que se instaló la nueva directiva, que era necesario nombrar una Comisión especial para investigar a todos esos diputados, del anterior parlamento, que llamaron a que se le aplicara a Venezuela las sanciones y el bloqueo que mantienen a la nación contra la espada y la pared.

Ante esta propuesta de la diputada Valera muchos se han atrevido a decir, incluso en defensa de quienes saquearon el dinero de la empresas Citgo y Monómeros, que esa actitud no contribuye a la reconciliación, lo cual nos ubica, sin lugar a dudas, frente a la idea de que todas esas personas que le causaron un grave daño a la República hay que perdonarlas, como si aquí no hubiese pasado nada.

El delito de traición a la Patria, en cualquier país del mundo, es castigado severamente, pero aquí se pretende que se vea prácticamente sin importancia, lo que no encaja con las leyes, con la Constitución y muchos menos con quienes estamos dispuestos a defender la nación, a costa de lo que sea.

Así pues que bienvenido el diálogo, bienvenida la reconciliación y desde luego el entendimiento, pero eso si, no compartimos que los delitos que están a la vista de todos queden impunes, pues eso es ir en contra de la justicia, y un país que no propenda a impulsar o impartir justicia difícilmente puede alcanzar vivir en paz.

 

 



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Italo Urdaneta

Periodista, historiador y profesor universitario

 italourdaneta@gmail.com

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