Una gran deuda del Chavismo en Falcón

Desde el miércoles 26 de febrero de 2003, a la 1.30 de la tarde coriana el chavismo falconiano adquirió una gran deuda con la historia, con la decencia como virtud de hacer política, ese día y a esa hora y en ese año caía bajo las balas enemigas, el compañero Beto Zamora, no le dieron ningún chance y así, en el aspecto terrenal, la maldad, los que llegan a la política para hacer negocios se cobraban en la vida de el Beto Zamora, su entrega al proceso revolucionario, su actividad y vigilia permanente, virtudes que lo llevaron a ser considerado el mejor soldado de Chávez en Falcón, 4 días después desde Barquisimeto, donde realizaba su Aló Presidente, el Comandante Presidente Chávez pide ir hasta las últimas consecuencias y encontrar a los asesinos del compañero, este planteamiento del Presidente nunca se cumplió. La desaparecida Magistrada de la Sala Penal del TSJ, Ninoska Queipo, reabrió el caso, pero no se pudo hacer la justicia esperada por la militancia chavista del compromiso, la militancia chavista que estuvo en la defensa de PDVSA, cuando el sabotaje petrolero del 2002 al lado del Beto Zamora, quien dirigió la toma de Judibana, esa misma militancia, en ese mismo año y ante el golpe de abril acompañó a Zamora hacia el Cerro Galicia a inhabilitar las antenas de los canales privados de televisión golpistas. Rangel Alberto Zamora fue un espíritu afiebrado por un ideal, el de la justicia social, el de la solidaridad, el de una Patria Libre y soberana, ese espíritu afiebrado de ideales y en constante movimiento era adversario de la mediocridad, generoso con el humilde y rebelde contra el dogmático, ejemplos de su militancia muchos, entre ellos la Asamblea de los serranos en el Cram de Pueblo Nuevo de la Sierra, donde las bases del chavismo expusieron su ideario y línea política a seguir, que chocaba con las líneas del burocratismo oportunista.

Han pasado 17 años y esa deuda todavía sigue en pie, sobre la muerte del compañero no se ha hecho justicia, sus ideales siguen vigentes, Beto Zamora, campesino sembrador de cebolla, quien tenía en su tiempo la amplitud política necesaria para dirigir al mismo tiempo el MVR de su Municipio y a los Círculos Bolivarianos que parecían planteamientos contra puestos, pero en la figura y el liderazgo de Beto Zamora confluían ambas estructuras.

Ni Olvido, Ni Perdón

Honor y Gloria al Compañero Beto Zamora

 



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Jesús Borges


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