Con Maduro me resteo

Bastante se ha dicho en el proceso que llegó la hora de las definiciones, tanto que para algunos la frase ya resulta un cliché y ciertamente en este convulso proceso revolucionario hemos vivido momentos cruciales, y aunque no voy a detenerme a sopesar cual ha sido el más difícil, el más determinante, si voy a decir que este es el instante en que los verdaderos chavista que estamos con el presidente, Nicolás Maduro, debemos dar un paso al frente y el que no, simplemente hágase a un lado. O, sencillamente, no entorpezca. Lo digo con toda humildad.

No estoy dispuesto -y estoy seguro que muchos- a defraudar la memoria de El Gigante Chávez. El Comandante Eterno nos pidió que apoyáramos a Maduro y así lo haré hoy, mañana y siempre.

De todas maneras pido al militante del proceso que no le importa el último deseo de Chávez, que al menos se detenga a pensar en la bestial guerra que la derecha apátrida y terrorista apoyada por el imperio gringo, ha desatado en contra de Venezuela y por consiguiente del Presidente obrero. Si eso no le parece suficiente, deje el camino a los que sí estamos dispuestos a darlo todo por esta revolución.

Es necesario fijar posición al respecto, porque desde que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) le dio casa por cárcel al terrorista Leopoldo López, los “componemundo” y lo sesudos analistas de la política venezolana que, por cierto, no pegan una con el proceso revolucionario, siguen haciendo sus muy particulares interpretaciones o disparates.
Qué fácil es sentarse en la comodidad de una oficina con el cabello sacudido por el chorro de un aire acondicionado, o en algún bar o restaurant con una botella de licor, a solucionar la crisis por la que atraviesa Venezuela.

Camaradas, aquí lo difícil es tomar una medida que tenga éxito en medio de un golpe de estado permanente, en estas circunstancias cuando el imperio gringo hizo descender el barril de petróleo al precio más bajo en la historia económica y política del país, con el firme propósito de arruinarnos; con Dólar Today promoviendo una brutal alza del dólar, los grandes empresarios y comerciantes acaparando e incrementando el precio de los productos, y una derecha con unos diputados terroristas matando gente e incendiando personas y camiones de medicinas y comida. Eso, repito, sí es difícil, bien difícil.

En Venezuela nadie está jugando carrito y en esas vías tortuosas el presidente Maduro y su tren ejecutivo, se conducen en la alta política, y eso es cuesta arriba con una oposición terrorista, desquiciada, que solo piensa en destruir el país y matar a la gente; por fortuna cuentan con un presidente como Maduro, un hombre pacífico, de diálogo, de paz. Con otro, posiblemente Venezuela estuviera sumida en una penosa guerra civil, que a fin de cuentas es lo que buscan las organizaciones terroristas PJ, VP, UNT y AD, para justificar la criminal invasión gringa.
A muchos les indignó que enviaran a Leopoldo López a su casa y se les respeta, es un asesino consumado que en su haber tiene 43 muertos de la operación denominada La Salida, es un terrorista, un criminal, sobre eso no hay duda, pero primero, esa es una decisión del TSJ; segundo, no le han perdonado la pena, sólo le cambiaron el sitio de reclusión, ahora bien, si eso intenta beneficiar al pueblo por qué rechazarla ¡bienvenida!

El presidente Maduro apoya la medida como hombre coherente; el máximo líder de la revolución siempre ha querido el diálogo en función de la paz del país, eso no es ningún secreto, no engañó a nadie, se ha cansado de decirlo públicamente, por qué ahora tanta indignación. Se lo ha demostrado al mundo, incluso, envió una comunicación al Vaticano, pero los terroristas con sotana de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), siguieron y siguen sumados a la violencia.

Algunos opositores quieren hacer ver como un héroe a Leopoldo López, como si el TSJ hubiese ido a rogarle que, por favor, se saliera de su celda de Ramo Verde ¡mentiras!, él envió su caso a la Comisión de la Verdad para que lo estudiara, paralelamente a eso tenía a sus abogados fajados trabajando en su liberación. Y le importó un comino que mucha de la gente que lo apoyo en su terrorismo, quedara presa por su culpa. Como capitán del barco terrorista VP, fue el primero en abandonarlo como todo un cobarde.

Por eso, yo Gian Carlo Di Martino, casado, mayor de edad, Cónsul general de la República Venezuela en Milán, Italia, me resteo con Maduro desde esta ciudad europea, o en Venezuela, o donde me necesite o lo considere pertinente ese digno hijo de Chávez.

Con Maduro victorioso ¡Constituyente ya!


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Gian Carlo Di Martino

Politólogo, profesor, abogado. Ex-Alcalde de Maracaibo. Cónsul de Venezuela en Milán - Italia.

 giancarlodimartino2017@gmail.com

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