Hace 55 años: La fuga que estremeció al Gobierno adeco-copeyano

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Presos como arroz

En la década de los 60 había muchos presos civiles y militares. Las cárceles no aguantaban un preso más. No eran presos por quemar autobuses, destruir escuelas y liceos, atacar a maternidades, u hostigar a hospitales. No eran presos por plantones, o por "guerrear" con excrementos, cerrar las calles o avenidas. No había uso de látigos, ni de amenazas a los hijos de los funcionarios de los gobiernos adecos-copeyanos desde redes sociales (porque además no existía esa modalidad), ni muchos menos desnudarse en las marchas, ni por escupir a los efectos de la Guardia Nacional o a los policías en la cara, etcétera, no nada que ver. Éramos presos por enfrentarnos a plomo limpio a las autoridades gubernamentales. Presos por caernos a tiro en alzamientos militares, y presos por guerrear desde las montañas de Venezuela. ¡Tremenda diferencia! Juzgue y compare con lo que sucede ahora. En aquella época el motivo era responder con las armas a los gobiernos represivos, torturadores y sangrientos que ostentaban el poder. Eran gobiernos que habían traicionados la esperanza que el pueblo abrigó con los hechos del 23 de Enero de 1958, dónde militares y civiles se unieron para dar al traste con la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez. Muy distingo ahora, cuando el chavismo surgió para rescatar esa esperanza y para darle protección a los más débiles. En otras palabras, para darle protagonismo a los olvidados de siempre.

A continuación una lista de presos militares en las diferentes cárceles del país:

Cuartel San Carlos:

El Capitán de Navío, Manuel Ponte Rodríguez (+), el Capitán de Fragata, Pedro Medida Silva(+), y el Capitán de Corbeta, Víctor Hugo Morales, Capitán de Corbeta Luis Avilán Montiel (+), Capitán Miguel Henríquez Ledezma, Tte. de Fragata, Carlos Fermín Castillo, Tte. de Fragata, Pastor Pausides González, Tte. de Fragata, Wallis Medida Rojas (+), Tte. de Fragata, José Florencio Ramos Meléndez, Tte. de Fragata, Antonio Piccardo Román (+), Alférez de Navío, Ottoniel Piccardo Román, Alférez de Navío, Alférez de Navío Andrés Alberto Leal Romero, Alfárez de Navío, Jaime Penso Nebrús (+), Alférez de Navío, Rafael Sierra Acosta(+), Maestre de Primera Rafael Simón Camacaro Cuicas(+), Maestre de Primera, Luis Armando Martínez(+), Maestre de Primera Manuel de Jesús Poyert(+),Maestre de Primera(a) Luis Gregorio Guerrero Chávez(+), Maestre de Segunda, Manuel Vallejo Córdoba(+), Maestre de Segunda, Luis César Jiménez Adrián(+), y el Maestre de Segunda, Teófilo Santaella.

Otros presos, entre ellos: General Jesús María Castro León, Coronel Edito José Ramírez, Teniente Coronel Ely Mendoza Méndez, Teniente coronel Martín Parada, Mayor Pedro Barreto Martínez, Mayor Alexis Pérez Benavides, Mayor Luis Alberto Vivas Ramírez, Mayor Carlos Roberto Ruíz, Mayor Alfredo Ramos Martins, Capitán Luis Antonio Mariño, Capitán Serritielo Rodríguez, Capitán Rafael González W., Capitán Francisco Pabón Izturriaga, Capitán Simón Sánchez Mogollón, Capitán Raúl Hernández W., Capitán Hernán Díaz Espina, Teniente Nicolás Hurtado Barrios, Teniente Carlos Gerardo Quintero Florido, Teniente Manuel Silva Guillén, Teniente Hugo Barillas Herrera, teniente Exio de Jesús Saldivia, Teniente Jesús Madrid Castro, Teniente Juan Herrera Betancourt, Teniente Pedro Oliva Campos, y Teniente Ostos Bohórquez.

Cárcel Modelo de Caracas

Capitán de Navio Eduardo Morales Luengo, capitán de fragata Mario D’Guilio Crispo, teniente coronel Antonio Jesús Bolívar, capitán de corbeta Angel Morales Luengo, mayor Ramón Morel Arellano, mayor Alberto Padilla Castillo, capitán Julio Bonet Salas, capitán Luis Tirado Alcalá, capitán de navío Tomaire Pérez Armas, teniente Oscar Pérez Arévalo, teniente Juan López Bosh, entre otros suboficiales, sargentos, guardias nacionales y soldados del ejército.

Cárcel de Ciudad Bolívar

Capitán José Gabriel Marín, capitán Rubén Massó Perdomo, capitán Enrique José Olaizola, capitán Tesalio Murillo Fierro.

Cárcel de Trujillo

Capitán de corbeta, Jesús Teodoro Molina Villegas, mayor Pedro Vegas Castejón, capitán Omar Echeverría, teniente Héctor Fleming Acosta, teniente de fragata Américo Farías Abreu.

Cárcel de Maracaibo

Teniente Octavio Acosta Bello, Teniente de Fragata Luis Delgado Delgago, Subteniente Eufrasio Silva Mata, Alférez de Navío Alberto Osorio Jordán, Alférez de Navío José Hernández Requena, Maestre de Primera Armando Alcira Pérez, Maestre de Primera Francisco Uzcátegui Raven, y Maestre de Segunda Daniel Pérez Martínez.

Hospital Militar

Coronel Francisco Lizzaraso, teniente Erasmo Salgado Ayala, Maestre de Segunda Luis Jiménez Ardían.

Oficiales y Suboficiales expulsados

Coronel Héctor De Lima Polanco, Coronel Vicente Machelli Padrón, coronel Miguel Angel Nieves Bastos, Capitán de Navío Miguel Hernández Saucier, Capitán de Navío Andrés de La Rosa Vargas, Captan de Fragata Alvaro del Castillo, Capitán de Fragata Pablo Conde Ecarri, Capitán de Fragata Carlos Talhyardat, Teniente Coronel Juan Merchán López, Teniente Coronel, Juan Moncada Vidal, Coronel Víctor Garrido Sutil, Mayor José Isabel Gutiérrez y Mayor Manuel Azuaje Ortega, entre otros oficiales y suboficiales.

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Una cárcel anti-fugas

Cap. Pedro Medina Silva

Mayor Manuel Azuaje Ortega y Germán Lairet

El régimen de Rómulo Betancourt no encontraba qué hacer con tanto presos, tanto militares como civiles. Entonces concibió la idea de construir una cárcel en los viejos escombros de la antigua cárcel para delitos comunes, en la época del Presidente Medina Angarita. Para tal fin contactó a expertos en la materia, tanto alemanes como israelíes. Fue así como se concretó El Campo de Concentración "Rafael Caldera", en el corazón de la isla del Burro. Pero no se pensó que lo primero que hace un preso político al caer en la cárcel es buscar la manera de fugarse. Eso se lleva en la mente desde que nos depositan en cualquier cárcel, llámese Isla del burro, Cuartel San Carlos, o como se llame. Nadie puede hurgar en la mente del preso, máxime cuando éste ama la libertad. En fuga pensaron, desde el mismo momento en que pisaron la isla los 300 presos políticos o más que el gobierno de Rómulo Betancourt recluyó en el lugar ya descripto. Así que alguna de las intentonas de fuga había de tener éxito. Eso pasó el 25 de diciembre de 1963 cuando 4 presos se esfumaron sin que nadie se diera cuenta.

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La visita y las angustias

Todas las visitas culminaban a las cinco de la tarde, menos la del 25 de diciembre de 1963, la cual se extendió hasta el anochecer por un pedido hecho a la Dirección del penal, bajo el argumento que era un día especial para familiares y presos. Se trataba del 25 diciembre, donde aún queda una extensión de la alegría de la Nochebuena. Cabe señalar, que otro pedido concedido por las autoridades del penal, fue el de que se nos permitiera a los militares reunirnos con los camaradas civiles en nuestro sector. Eso fue concedido. Entonces, todo era alegría entre todos: familiares, amigos, presos civiles y militares. Todos unidos, todos alegres, todos por una misma causa. Pero, a todas estas, ¿qué se estaba cocinando? Había un ambiente demasiado contagiado con la alegría. Algo raro había que yo, en lo particular, no podía explicármelo. Notaba un cierto "cuchilleo" entre unos grupos, por aquí, y otros por allá. Mientras las horas iban avanzando, notaba más tensión, aunque bien simulada. Así nos cogió el anochecer, es decir, la hora del regreso de nuestros familiares y amigos. Las despedidas largas. Abrazos, sonrisas y hasta lágrimas, conformaban aquel ambiente a la hora de la partida. Hasta que se fueron, rumbo a la caseta de registro, donde esperaban los Guardias Nacionales. A todas estas los compañeros civiles fueron conducidos a sus galpones. El sector militar quedó desolado, pero tenso. Los rostros de algunos confirmaban que algo sucedía, de lo que yo no sabía nada.

Todos agrupados, con las miradas fijas hacia la caseta de requisa. Vimos como los familiares, uno a uno fue abordando la gabarra, mientras algunos de mis compañeros se comían las uñas. Hasta que embarcó el último, y la gabarra comenzó a moverse hasta que casi se pierde de nuestra vista. 20 minutos bastaron para que la gabarra atracara en el embarcadero. Mis compañeros explotaron de alegría. Y no era para menos: entre el grupo de familiares y amigos, iban disfrazados cuatro compañeros: el Capitán Pedro Medina Silva, el Mayor Manuel Azuaje Ortega, el doctor Germán Lairet, y Gastón Carvallo. Y se comenzaron a oír historias. Se dijo que entre los visitantes había entrado el actor Rafael Briceño, y, con él, un maquillador. El caso es que los fugados fueron transformados en un médico, una mujer, un cura y un enfermero. Tan pronto pusieron pues sobre la tierra, se introdujeron en unos carros y la noche impaciente se los tragó.

Próxima entrega: Sudor, lágrimas y dolor de los familiares



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Teófilo Santaella

Periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la Isla del Burro, en la década de los 60.

 teofilo_santaella@yahoo.com

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