Conspiración o Delincuencia Común

Los psicólogos suelen hablar de locus de control externo y locus de control interno para referirse a dos maneras en que las personas explican sucesos personales y conductas futuras. El locus de control es “... un constructo de personalidad referido a la percepción del núcleo desde el cual son determinados causalmente los eventos de la vida desde la óptica del propio individuo, quien los considera consecuencia de su conducta o resultado de circunstancias como el destino, suerte o factores externos y sin relación con sus actos” (Fuente: http://www.filos.unam.mx/POSGRADO/seminarios/Teresita/1locus.html). En otras palabras, hay individuos que asumen que todo lo que les sucede es producto de algo externo a él, que él no es responsable de lo sucedido. Esta conducta es característica de gente supersticiosa. Por otro lado, hay gente para la cual los sucesos de su vida son su sola responsabilidad. No conozco de un extrapolación de estos conceptos a los grupos humanos. Sin embargo me aventuro a hacer una extensión de la idea de locus de control a los grupos políticos.

Encontramos entre los chavistas un grupo que considera que la culpa de todas las deficiencias, errores, etc. de este gobierno la tienen los funcionarios que ocupan altos cargos. Este grupo busca una explicación interna para los problemas que se presentan en el Gobierno. Una muestra de esta conducta es la reciente escaramuza entre dos altos funcionarios del Estado por acusaciones mutuas de corrupción. Para los miembros de este grupo el principal enemigo del Gobierno está por dentro. Por otro lado, encontramos un grupo de chavistas que sólo ven en factores externos las causas de los males de este gobierno. Para ellos, el más mínimo error que cometen los funcionarios públicos tiene su causa en alguna acción remota cuya intención es debilitar a la revolución. Para los miembros de este grupo el principal enemigo del Gobierno está afuera. Podríamos concluir entonces que entre los cahvistas se encuentran un grupo donde predomina el locus de control interno y otros donde predomina el locus de control externo.

La cobertura mediática que reciben los delitos cometidos contra personas de las diversas fracciones de la burguesía hace que la mayoría de la población se vuelva más sensible hacia estos hechos. Las víctimas de la burguesía tiene nombre y apellido, mientras que las víctimas de los que sobreviven, de los pobres sólo se expresan en cifras. Las noticias “rojas” se dividen entre los crímenes donde la víctima es plenamente identificada, tiene hijos, hermanos, padres, amigos, en resumen dolientes; y los crímenes anónimos en los que se reseña: “muerto mototaxista”, “comerciante informal asesinado”, “mataron al peloterito”, etc. o en los que se reportan números de víctimas: “cincuenta asesinatos el fin de semana”. Los segundos son vistos como parte de la rutina diaria, los primeros como excepciones. ¿Cuántos asesinatos ha habido en el Country Club en los últimos tres meses? ¿Cuántas personas han sido asesinadas en Petare en ese mismo lapso de tiempo? Para mi está bien claro donde están las víctimas de la delincuencia. En pocas palabras es una cuestión de clases sociales, otra explicación es mera ficción o un intento de ocultar la verdad. La delincuencia es un fenómeno estructural del capitalismo y no se resuelve repartiendo armas entre los vecinos. Mientras exista el Estado capitalista, éste es el único responsable de minimizar la delincuencia. Tal como sucede en países capitalistas como Canadá o Noruega.

Veamos como explican este fenómeno los dos grupos arriba identificados. Para los de locus de control externo predominante los recientes delitos abominables cometidos por la delincuencia común, organizada o desorganizada, son parte de una conspiración contra la Revolución Bolivariana. Algunos hasta relacionan esas muertes con el vil asesinato de Danilo Anderson, sin tomar en cuenta que los móviles de estos crímenes son totalmente distintos. Intentar politizar el secuestro y asesinato del Sr. Sindoni y de los niños Fadul es por lo menos una estupidez. ¿Acaso son Sindoni y los niños Fadul las únicas víctimas recientes del hampa? ¿Acaso es un secreto la manera como actúan las policías en el país? ¿Será que es un secreto el manejo poco transparente de la justicia? Para el grupo donde predomina el locus de control interno la escalada de la delincuencia, especialmente el secuestro y asesinato, se debe a la ineptitud de la policía y su correspondiente ineficacia en el control de la delincuencia. Estos piden mano dura, justifican la pena de muerte extra-judicial, piensan que no hay que respetar los derechos humanos de los delincuentes, etc. Ambas explicaciones son incompletas y tratan sólo un aspecto del problema, y ocultan la verdadera naturaleza del mismo.

No se tumba un gobierno secuestrando y asesinando ancianos y niños. En estos hechos recientes se mezclan, o no se diferencian, la policía y el hampa común. Los dos extremos se tocan. Las policías estadales y municipales son organismos represivos del Estado cuya función es mantener el orden. En otras palabras, su función es mantener a los pobres a raya. El capitalismo no genera empleo suficiente para todos, incluso hay algunos que nunca tendrán empleo. Los desempleados son una amenaza, hay que tenerlos confinados a ciertas zonas geográficas como por ejemplo, los barrios de Caracas. La policía es uno de los entes responsables de limitar la circulación de los pobres por la ciudad. Para lograr su objetivo usan muchos mecanismos, uno de ellos es el abuso policial. Este sistema capitalista además genera una fracción de la burguesía que es tan corrompida como el lumpenproletariado, para usar una idea de Marx. Esa fracción recurre a las policías y a grupos de delincuentes para mantener el dominio de sus propiedades y aumentar su capital. Incluso usa estos grupos contra otras fracciones de la burguesía. Ese es un mal del capitalismo, la solución está en su transformación. Mientras tanto, el Estado debe asumir su responsabilidad, limpiar los cuerpos policiales, entrenar nuevos policías, cambiar la concepción de la delincuencia, generar más empleo, entrenar a la gente para vivir en ciudades, etc.

Buscar la explicación del auge de la delincuencia en una conspiración contra el Gobierno es ridículo, es muestra de falta de formación política y científica. Además, de ser signo de pérdida del sentido común. Achacar el auge de la delincuencia a la manera en que los medios de comunicación opositores tratan el asunto es engañarse. Hay un aumento objetivo de la delincuencia o no lo hay, eso lo muestran las estadísticas si no son manipuladas. No reconocer que existe una orientación de clase social en el fenómeno de la delincuencia es evidencia de carencias en la formación política y científica también. Desviar la atención hacia la hipótesis de la conspiración no minimizará el número de víctimas diarias de la delincuencia en las zonas más pobres del país.


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Julio Mosquera


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