Los hackers pseudo-bolivarianos y el Doctor Merengue

El sabotaje tecnológico que personas que aparentemente representan los intereses de la burocracia gobernante en Venezuela hicieron en días recientes contra Nicmer Evans, ha permitido que salga a la luz pública el verdadero pensamiento de esos enquistados en el poder.

Como en la vieja comiquita de “El otro yo del Doctor Merengue”, los twitters enviados a través de la cuenta hackeada de Nicmer Evans revelan las ideas de una burocracia que no se atreve a decir públicamente lo que piensa y ejecuta. El doctor merengue era un personaje de comics, muy educado él, que saludaba amablemente a las personas, pero que por detrás le salía una especie de fantasmita, el otro yo, que despotricaba con insultos de la misma persona que acababa de saludar.

Como lo intentamos demostrar en este escrito, el contenido hackeado no es propio de la derecha opositora venezolana, pues no estaría claro que beneficio obtiene al jaquear a un personaje que carece de poder dentro del gobierno. Por otro lado, los mensajes se parecen sospechosamente al discurso que altos jefes del gobierno han venido difundiendo en meses recientes.

"Marea Socialista tiene periódico gracias a la inmoral Vanessa Davies, que ya debió haber renunciado hace rato al Correo del Orinoco." dice uno de los mensajes de los hackers. Aquí el doctor merengue bolivariano se descubre como enemigo de un aspecto fundamental de la revolución como es la libertad de expresión, y particularmente de la libertad de expresión de las distintas tendencias, corrientes e individualidades revolucionarias.

Para el burócrata de la “recontrainteligencia bolivariana”, Marea Socialista, que es una corriente del propio partido de gobierno, el PSUV, no tiene derecho a tener un periódico propio. De su afirmación se desprende claramente que si por la burocracia fuera, Marea Socialista no tendría ningún medio de comunicación para trasmitir sus ideas.

Por otro lado, Vanessa Davies, la cual por años fue una importante ficha de la política de comunicación revolucionaria implementada por el presidente Chávez, ahora que aparentemente se ha vuelto incómoda para el gobierno por ciertas posturas críticas que casi no se conocen pero que se rumoran con insistencia, pues la anteriormente muy querida Vanessa es ahora una “inmoral” que debería haber sido despedida hace tiempo de su cargo de directora del Correo del Orinoco.

"Antes de Marea Socialista, q es lo mismo decir, 'ese fracaso', no hacíamos sino creernos portavoces de la autocrítica. Mejor nos va en eso." Dice otro de los twitters enviados por el “recontraespía” de la burocracia. De él se deduce que existe mucho interés por calificar a Marea Socialista como un corriente política que ha “fracasado”. Pudiéramos decir en cambio que si eso fuera cierto no se hubieran tomado la molestia de enfilar la tecnología de la “recontrainteligencia” contra Nicmer Evans. Parece que la realidad indica por contrario que Marea Socialista se está convirtiendo en una referencia nacional que busca agrupar a los revolucionarios que no comparten el rumbo reformista y neoliberal que ha venido tomando el gobierno de Cabello y compañía.

"Acumular quejas y no proponer nada. Esa es una de mis líneas. Lucir inteligente cuando no lo soy, no es una línea sino narcisismo", dice otro de los twitter. Se parece peligrosamente a unas ideas que repiten constantemente los principales dirigentes del gobierno, cuando rechazan a los que critican acusándolos de no hacer propuestas constructivas, algo que por cierto no tiene nada que ver con la realidad, como se puede comprobar diariamente en las páginas de aporrea.

Si no todos, podemos afirmar que casi todos los escritos de aporrea, provenientes de decenas y decenas de militantes de base del chavismo popular, son críticas constructivas que buscan que mejore la acción de gobierno. En no pocos casos, se incluyen en las propuestas verdaderos programas de acción social, política y económica que significan importantes esfuerzos derivados de las experiencias concretas del movimiento popular organizado en todos los rincones del país.

“Soy hijo de esa izquierda que antes de Chávez no logró nada, y una vez él en el poder nos dedicamos a ser “críticos”, pero no “autocríticos”, es otra de las joyitas que lanza nuestro recontraespía. Primero que todo, se deslinda de la izquierda venezolana, de la cual el mismo Chávez se consideraba un continuador de sus tradiciones revolucionarias, manifestadas principalmente en la lucha armada que en los 60, 70 y 80 se desarrolló en el país contra los gobiernos de la IV República.

Decir que la izquierda no logró nada es como decir que Argimiro Gabaldón, Salvador de la Plaza, Fabricio Ojeda, Américo Silva, Noel Rodríguez, Jorge Rodríguez y tantos otros no lograron nada. Incluso se podría decir lo mismo de Ezequiel Zamora, quien nunca logró el poder y quienes alcanzaron a gobernar después de su muerte no ejecutaron su programa revolucionario.

No creemos necesario extendernos aquí en los importantes aportes que la lucha revolucionaria de la izquierda venezolana realizó al proceso político nacional y particularmente a la lucha popular que espontáneamente estalló el 27 de febrero de 1989, lucha que permitió luego un 4 de febrero y un 27 de noviembre, y terminó abriendo el camino de la revolución bolivariana a partir de febrero de 1999. La circunstancia de la traición de buena parte de la dirigencia de esa izquierda marxista no puede desconocer que casi la totalidad de la militancia de izquierda del último medio siglo venezolano ha acompañado en primera fila de combate a nuestra revolución bolivariana.

Despotricar de la izquierda, que ahora la llaman “trasnochada”, “agonizante”, “infantilista”, se ha convertido en una moda impuesta por el autodenominado “Alto Mando Político”. Es una moda muy peligrosa, pues le abre las puertas a las tendencias derechistas que mientras Chávez estaba vivo se ocultaron dentro del PSUV y dentro de las mismas fuerzas armadas venezolanas. Deslindarse de la izquierda marxista puede terminar sirviendo a las fuerzas imperialistas que buscan desviar a la revolución bolivariana del camino de transformaciones que iniciara el comandante Chávez.

El Doctor Merengue de la burocracia bolivariana se ha revelado ante la opinión pública nacional, descubre su verdadero pensamiento derechista y hasta pseudo fascista que niega la libertad de expresión, que busca destruir a las corrientes críticas dentro del PSUV, que intenta despedir de su trabajo a todos los militantes que no se muestren sumisos ante el autodenominado “alto mando político”, que odia a la izquierda revolucionaria y refleja un pensamiento claramente conservador.

Esperemos que sigan saliendo otros “doctores merengues” que sigan desenmascarando la precariedad de ideas que tienen los burócratas que hoy gobiernan.

Creo que le hacen un flaco servicio a la revolución, y en cambio le sirven al imperialismo yanqui, pues acallar las críticas constructivas, acallar las tradiciones izquierdistas y marxistas que acumula el pueblo venezolano en 100 años de lucha revolucionaria, acallar a las corrientes e individualidades que levantan su voz ante los numerosos errores y actos de corrupción que han hundido la economía nacional y someten hoy al pueblo a un paquetazo neoliberal no declarado oficialmente pero ejecutado en los hechos, es algo que niega de plano las posibilidades de ejecutar el golpe de timón que Chávez nos dejara como legado en octubre de 2012.

Mi mayor solidaridad hacia el camarada Nicmer Evans. Todos estamos propensos a sufrir la intromisión de esta “recontrainteligencia” burócrata y derechista.

Así como enfrentamos en el pasado la persecución asesina del bipartidismo adeco-copeyano, ratificamos ante el pueblo bolivariano que estaremos hasta el final en nuestras trincheras de combate, y que ningún hacker pseudo-bolivariano nos podrá amilanar en nuestro compromiso junto a otros trabajadores y trabajadoras que levantamos las banderas de la revolución socialista en Venezuela, principal legado de nuestro comandante Hugo Chávez Frías.

¡ HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE ¡

¡ PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS ¡

¡ COMUNA O NADA ¡.

Maracaibo, Tierra del Sol Amada. 7 de agosto de 2014.


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Roberto López Sánchez

Roberto López Sánchez (Caracas, 1958). Historiador. Profesor Titular de la Universidad del Zulia (1994-2019). Magister en Historia de Venezuela y Doctor en Ciencias Políticas. Luchador social, activista del movimiento estudiantil y profesoral, vinculado al trabajo obrero, campesino, ambientalista, indígena y cultural desde 1977. Participante de la lucha armada revolucionaria (1977-1988); miembro del Frente Guerrillero Américo Silva. Sometido a persecución política y juicio militar en 1982. Actividad revolucionaria clandestina durante 1982-1988. Fundador de la Unión Nacional de Trabajadores-Zulia y miembro de su comité ejecutivo (2004-2012). Integra el consejo consultivo de la Federación Bolivariana Socialista de Trabajadores del Zulia (organismo que sólo ha sido convocado en una oportunidad en cinco años). Ha sido director de las Divisiones de Extensión y de Formación General; Secretario Docente de EUS; Coordinador de la Unidad Académica de Antropología, del Diplomado en Consejos Comunales (cinco cohortes graduadas) y el Diplomado en Formación Sindical con (cinco cohortes graduadas) en la Facultad Experimental de Ciencias (FEC). También ha coordinado la Zona Zulia-Falcón del Ministerio del Trabajo (2004). Ha publicado: El movimiento de trabajadores en Venezuela durante la revolución bolivariana: 1999-2012 (2017); Movimiento estudiantil y proceso político venezolano (2007); El protagonismo popular en la historia de Venezuela (2008-2015); Los Consejos Comunales y el Socialismo del Siglo XXI (2009); y Venezuela ante la globalización, la crisis mundial y los retos de su desarrollo (2012), además de 5 capítulos de libros científicos, 45 artículos científicos y 50 ponencias en eventos nacionales e internacionales. Es miembro del Programa de Estímulo a la Investigación (PEII), nivel C. Egresó en pregrado con 19,41 puntos de promedio (LUZ, 1994). Ha dirigido 10 proyectos de investigación en la FEC-LUZ. Actualmente dicta semestralmente las materias de Historia de Venezuela, Historia de América, Intercambios económicos y simbólicos, y Poder y Movimientos Sociales, en la Licenciatura en Antropología de LUZ. Ha dictado los seminarios Lucha de clases en el siglo XXI. Movimientos sociales y formas de participación política; y El análisis marxista y la sociedad global del siglo XXI, en el programa de Doctorado en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Maracaibo. En la División de Extensión de la FEC desarrolla anualmente seminarios sobre: Crisis política en Venezuela; Marxismo y Antropología; Movimientos Estudiantiles en Venezuela; Movimiento de Trabajadores en la Venezuela Contemporánea; Crisis Económica Mundial y su repercusión en la economía venezolana; Movimientos Sociales y Protagonismo Popular en la Historia de Venezuela (dictado también en el Centro Internacional Miranda -CIM- y en Fundacite-Mérida en 2016); y el seminario La Lucha Armada en el Oriente de Venezuela: 1965-1990, en el CIM (2017). Es coinvestigador en el Proyecto: “Historia de los frentes guerrilleros Antonio José de Sucre y Américo Silva: 1966-1990”, Centro Nacional de Historia (2016-2017). Investigador principal en el proyecto “Identidades en el estudiantado de la Universidad del Zulia” y del programa de investigación “Universidad del Zulia: comunidad, organizaciones e identidades” (2017-2019).

 @cruzcarrillo09

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