Por un puñado de dólares

Ya mataron a Danilo. Ahora ofrecen cien millones de dólares para que algún (nos) asesinos profesionales de cualquier parte del mundo quieran probar suerte contra el Líder Comandante. El fascismo siempre cree que matando puede detener la voluntad de los Pueblos y nunca logra entender por qué –así lo señala la historia- a despecho de sus planes, terminan arrollados por sus propios horrores.

Ni siquiera es su dinero, son ajenos, esquilmados a gente que sigue pensando que no tienen un pelo de tontos. Ilusos que se asumen a imagen y semejanza de quienes le exprimen el alma y los bolsillos y en su ignorancia, ni siquiera por error sospechan que lo que le quitaron ahora puede ser parte de una oferta para un magnicidio. Eso sí, rezan para que se acabe una realidad, confiados en que sus sacerdotes mediáticos promueven la fe de un mundo capitalista mejor.

Una vez dije que contra Globovisión (Cloacavisión) había que dar una respuesta popular. No se trata de lanzarle bombas lacrimógenas ni de enviar patoteros a la sede de ese albañal. Se trata de organización de las fuerzas revolucionarias para ir más allá, porque el poder mediático de la ultraderecha está intacto y son corresponsables de golpes, paros, guarimbas, asesinatos y “victorias de mierda”. Hay que asestarle un duro golpe a quienes diariamente insuflan odio y muerte en todos y cada uno de sus espacios de opinión. A Dios gracias no estamos en Estados Unidos donde la sola sospecha de conspiración es suficiente para despojarte de todos tus derechos ciudadanos, pero no podemos seguir resistiendo estoicamente las dentelladas de la jauría fascista, con el complejo de que eso demuestra ante el mundo que aquí hay plena libertad de expresión. Nos están comiendo vivos, con el agravante de que las políticas comunicacionales de la revolución, incluyendo las de estado, permanecen a la defensiva e inconexas.

La conformación de un bloque de apátridas, congresistas y funcionarios imperiales es la fachada política tras la cual se determinan en estos momentos los pasos para asesinar a nuestro Líder. Ya el imperio no se contenta con cobijar forajidos y terroristas según su conveniencia, sino que se exhibe junto a ellos fraguando políticas precisas de desestabilización en la región. Por eso hay que descubrirla ante el mundo como lo que es: La declaración de que Washington no se andará más por las ramas y hará todo lo posible por eliminar objetivos muy específicos, tanto organizacionales como personales. Ese enlace público y notorio entre truhanes pitiyanquis y parlamentarios imperiales debe denunciarse en todas las instancias internacionales bajo ese esquema.

Tenemos una debilidad producto de la fragilidad de la memoria: Confundir el perdón al enemigo con nobleza. Tanto así que asistimos sin asombro a las evasiones de cuanto salvaje atenta contra la Patria y abrevamos la sed de verlos tras las rejas en la conformidad de que no volverán. Los hechos nos cuentan que tras cada perdón lo que hemos recibido de parte de la derecha es más saña. Un puñado de dólares es, para ellos, una inversión financiera que les garantizaría volver a expoliar al Pueblo a nombre del imperio. Para nosotros esa cantidad debe recordarnos el significado profundo de Patria, Socialismo o Muerte pues de concretarse sus planes se reabrirían las venas de Latinoamérica.

No peco de iluso, camaradas. Si todos estuvieran presos, igual Estados Unidos no cejaría en sus planes. Pero no podemos quedarnos de brazos cruzados ante el ataque de empresas de comunicación cuyos dueños apuestan al magnicidio. Hace un tiempo el camarada Mario Silva preguntaba ¿Quien detiene a Globovisión? Hoy la incógnita sigue en vigencia. Sugiero que las fuerzas revolucionarias se sienten en una mesa a trazar un plan integral sobre política comunicacional cuyo primer planteamiento sea ¿Cómo detenemos a Globovisión? Cuando la culebra se quede sin cabeza, ya no será tan ponzoñosa. O de acuerdo a Gramsci ¿Cómo desmontamos el contenido mediático de la superestructura aun imperante de la derecha?

O como dijo el Líder Comandante: “Algo hay que hacer”. Ellos ya están haciendo.


coolthin@gmail.com


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Plácido R. Delgado


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