Al Dr. José Gregorio Hernández la Conferencia Episcopal Venezolana le niega su beatificación

El Dr. Jose Gregorio Hernandez pese a sus grandes atributos, carisma, dotes, milagros que se le atribuyen y por encima de la devoción que siente el pueblo, no ha logrado romper los muros que el alto clero le ha montado; representado en la Conferencia Episcopal Venezolana y solo se ha limitado a ser el siervo de Dios. El Dr. José Gregorio Hernández, era así como la estampa que nos han vendido de él; un hombre pulcramente vestido, con trajes a la medida, un sombrero muy bien lucido y como se acostumbraba a la época, con unos zapatos pulcramente lustrados y una personalidad que descollaba donde estaba. Frecuentaba círculos sociales, asistía a tertulias musicales; donde a lo mejor empinaría el codo campaneando un buen vino. Era un virtuoso del violín. Otra de sus facetas era su formación profesional, para la época era un esclarecido científico. Lo que si descolló en él y asumió la profesión de medico, no para lucrare de ella, sino para servir al prójimo; con la misma devoción que iba a ver a un enfermo humilde, auscultaba a un acaudalado para prestarle sus servicios médicos.

Pero detrás de esa faceta de hombre humilde y de bien, que asumió la medicina para librar al pueblo de las fístulas de la enfermedad; también estaba el patriota, presto para defenderla en cualquier escenario. El 9 de diciembre de 1902 tres potencias europeas: Inglaterra Alemania e Italia llegan a nuestras costas a cumplir una tarea: invadirnos bajo el falaz argumento del cobro compulsivo de deudas morosas y el reconocimiento de reclamación bajo supuestos derechos que ellos esgrimían y que existían serias dudas de su legitimación. Ese día 15 acorazadas naves atracan en el puerto de la Guaira, La débil y desarmada armada nuestra no presenta resistencia alguna; es más, fue prácticamente aniquilada. Cipriano Castro, que era el presidente de nuestro país, saca fuerzas de no tiene y anuncia su célebre proclama: "La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la Patria" y ordena la preparación del ejercito y el pueblo para contener la envestida imperial. El Dr. José Gregorio Hernández, fue uno de los primeros en enrolarse para enfrentar al ejército invasor. El alto clero guarda silencio. El día 20 de enero del 1903 ocasionan 25 muertes al indefenso poblado de San Carlos, donde está el puerto del mismo nombre. Finalmente y luego de varios escarceos de diverso tono, el bloqueo se levanta. Esta actitud, este desprendimiento del Dr. Jose Gregorio Hernandez de ponerse al lado del hombre de a pie para defender a su Patria de un ejercito invasor; la alta iglesia que para ese entonces tocaría otros pitos, vería con malos ojos el desprendimiento del siervo de Dios. Que es la misma iglesia que se apoltrona hoy en el CEV.

Con la reciente visita del Papa Francisco a Colombia; hasta allá se dirigió cuatro miembros de la CEV: Mario Moronta, Baltazar Porras, Jorge Urosa y Jesus Gonzalez: se reunieron con el Papa en Bogotá; en lugar de aprovechar la oportunidad para solicitar la beatificación del Dr. Jose Gregorio Hernandez; se dedicaron lo que ellos saben hacer política y lo poco que hablaron con el Papa Francisco fue solicitarle a que intercediera para tumbar a Maduro; todos sabemos que estos curas y otro centenar se han dedicado a cuerpo entero a utilizar el púlpito para despotricar contra el gobierno. Ellos sabían que la visita del Papa a Colombia estaba dirigida a subir a los altares a dos curas; Pedro Maria Ramirez y Jesus Emilio Jaramillo, que no eran ningunos dechados de virtudes; pero disfrutaban del aval de la iglesia oligárquica; que al igual que aquí que se recluyen en la CEV: allá esa iglesia defiende el status quo del conservadurismo colombiano.

En un artículo del señor Henry Pacheco, titulado· A propósito de la beatificación del sacerdote Ramirez y el obispo Jaramillo; dice: "El sacerdote Pedro María Ramírez, nacido en 1899, fue contemporáneo del momento histórico en el que se presagiaba el triunfo del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán a finales de la década de 1940. El país estaba absolutamente polarizado por mayoritarios sectores de la Iglesia y ante el asesinato de Gaitán, el 9 de abril de 1948, la multitud estaba herida en lo más profundo de sus conciencias. Ramírez no fue muerto el 10 de abril de 1948 en el municipio de Armero por defender la fe cristiana, lo fue por su posición política incendiaria difundida desde el púlpito. "No fue mártir de la fe sino del Partido Conservador", así lo afirma el teólogo Héctor Torres"

Seguidamente continua Pacheco: "El sacerdote Jesús Emilio Jaramillo, nacido en 1916, fue un aventajado alumno del Seminario de Santa Rosa de Osos. Testigo de la violencia liberal conservadora, le tocó presenciar otro conflicto, que aunque derivado de ésta, adquirió dimensiones más complejas: la lucha de guerrillas comunistas por la toma del poder. Cuando llegó a Arauca a comienzos de la década de los setenta, primero como Vicario y luego como Obispo en 1984, pudo presenciar las dimensiones del conflicto social en esta región. Dice la prensa que Jaramillo se desplazaba por la región en compañía de militares en una zona de altísima confrontación armada, que no atendió los llamados de atención hechos por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y fue ejecutado por este grupo el 2 de octubre de 1989". Ninguno de los dos eran mártires de la fe; más bien fungían como paramilitares. Así son las cosas en ese país.



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Luís Roa

Licenciado en Administración de Empresas (ULA). Luchador social. Jubilado de CVG Alcasa

 Luisroa519@gmail.com

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