El problema de los privilegios

Tienen privilegios y se hacen los pendejos. Y es que la democracia burguesa es una aparente igualdad donde todo el mundo tiene oportunidades de "superarse". Detrás de esa fuerte ilusión de libertad están bien consolidados e instalados desde hace mucho los privilegios. Se conocen los privilegios burgueses, de los comerciantes, de los banqueros, de los industriales y latifundistas. Son conocidos los privilegios aristocráticos (La reina Isabel de Inglaterra percibe 104,7 millones de dólares al año y la corona inglesa 419 millones, por no hacer nada, por ser ellos así). Pero hay otros más suaves, los privilegios de los políticos profesionales, el de los burócratas, de todo aquel que cuente con un pedazo de poder sobre muchos; poder de decidir, de elegir (con el dedo), poder discrecional: "tú pasas, tú te quedas", poder de administrar, poder de juzgar y condenar. Son privilegios suaves, casi que ni lo sientes; generalmente uno percibe al "escogido" como una persona privilegiada, pero la verdad es, quien lo tiene es el que escoge. Al final todos los privilegios se convierten casi que en lo mismo de siempre: vinos y placeres, putas y fiestas, yates, relojes, perfumes, viajes, casas y cochecitos acolchonados, vanidades y estatus (cada quien a su nivel moral y cultural)… ¡privilegios, pues!

La democracia burguesa es, entonces, solo una ilusión muy fuerte de libertad, pero todos estamos atados, obligados a los privilegios de unos pocos ¿Por qué la democracia burguesa y no el socialismo, la asamblea, el debate de ideas, la crítica y la participación popular? Esa pregunta se la debemos hacer a Nicolás Maduro, a Jorge Rodríguez... ¡a Elías Jaua!

En la escala social los privilegios suaves están de tercero, detrás de los reyes y los capitalistas, después de estas dos clase de privilegios y clases privilegiadas están los burócratas y políticos profesionales (por allá la iglesia). Ese es el espacio que obnubila ahora a nuestra sociedad, confuso, difuso, el jardín del "gato pardo". En él se pasean viejos socialistas con empresarios tramposos, técnicos, lingüistas, asesores de imagen y publicistas, estafadores, tránsfugas y gobernadores, pastores evangélicos y curas católicos, alcaldes. No nos extraña ver ahora un pastor de ministro, pero de la juventud, o un publicista dirigiendo al canal de televisión del Estado, porque en sus paseítos conversaron con la persona indicada para alcanzar un puesto de privilegio. El estado definido como un servicio público forma parte de la misma ilusión fuerte de libertad que evoca la palabra "democracia".

Chávez quiso transformar el Estado pero estos "gatos pardos" lo mataron; vencieron; la necesidad de éxito personal y venganza lo venció, lo lincharon metafórica y literalmente ¿Quién quiere un "santo" como presidente en estos días de grandes oportunidades para los más osados? Ahora, después de cuatro años, pasada la euforia de su muerte, relajados, sin ese loco soñador ladillando hasta de madrugada, todos pueden seguir la rutina del verdadero demócrata: mentir, prometer y disfrutar de los privilegios del poder, entre ellos, la venganza (Estúpida venganza la de Delcy Rodríguez, como si el mundo girara alrededor del recuerdo de su papá, como si fuera el eje de la Tierra ¿En quién se está vengando esa niña? bueno, son los efectos alucinógenos del poder)

El gran enemigo del capitalismo es el socialismo, y el gran enemigo de los ricos son los pobres, porque son muchos y pueden ser peligrosos, por eso hay que controlarlos. El capitalismo "recupera" casi todo con dinero, y aquel que a veces parece socialista, su enemigo mortal, puede ser convertido por él con la fuerza de sus tentaciones; la carne es débil. Pero, no hay que olvidar que el único enemigo verdadero del capitalismo es el socialismo, y por supuesto, la muerte, el fin de la humanidad.

Al imperio no le importa mucho Maduro, siempre y cuando defienda sus intereses hegemónicos, capitalistas. Dicho de otro modo, si Maduro sede un poco le perdonan todo, y así también con los demás. Creo que el más manso de todos ellos (hablo del gobierno) es el que más defiende la paz y la democracia burguesas; ese será el primero en asegurar un puesto, una Green Card, el amparo definitivo dentro del mundo capitalista, del imperio, para cuando venga la arremetida frente al socialismo, contra los socialistas, en contra de Chávez y del chavismo. Aquí el madurismo ha hecho bien su trabajo para que así sea de violenta la reacción de la derecha que se vaticina; bastante se ha calumniado y desprestigiado el socialismo, confundiéndolo con esta ruina, con esta falta de espíritu, de voluntad, disfrazadas, con estos aprovechadores de lo público.

¡Primero masacran al pueblo chavistas que ponen preso a Maduro!, o a los Rodríguez, o a Arreaza, es decir, a los más vivos. Los técnicos se salvarán como técnicos, los lingüistas como lingüistas, los publicistas como publicistas, en fin, los oportunistas se salvarán porque solo son oportunistas; solo el pueblo chavista perecerá. Ahora más que nunca tiene sentido la frase de Chávez "Solo el pueblo salva el pueblo", porque estos burócratas perfumados y sus privilegios no están dispuestos a morir por nosotros.

Los privilegios: nadie rinde cuentas y todos se hacen los pendejos.



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Marcos Luna


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