Día Ciento Cincuenta y Uno Los fiscales del CLAP caminando por el filo de la navaja del 2018

Todo el país que repudia, aborrece y está en desacuerdo con el alza indiscriminada de los precios, por intervalos de días y de horas, inducida desde el exterior por razones políticas extrañas a nuestra soberanía nacional, debe apoyar, creer y confiar en los Fiscales del CLAP, cuyo nombramiento ha sido anunciado por el Presidente Nicolás Maduro y debe hacerse efectivo seguramente muy pronto. Esta es una medida enmarcada dentro de la Ley del CLAP, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente, la cual dejó pendiente su reglamentación.

El país reclama mano dura contra la especulación, la usura y la hiperinflación, y no hay mejor camino del gobierno que echar mano de la estructura social más idónea, calificada y poderosa, existente en el país, que es el CLAP, dirigido por los comandos políticos del PSUV, para cumplir a cabalidad con la misión encomendada por el Presidente. El conjunto de las lideresas y líderes de calle, en todo el país, no es un asunto de papeleo ni de regodeo burocrático, es la verdadera expresión de la democracia participativa y protagónica, concretada en la vanguardia organizada del pueblo, para ejercer el poder popular.

En cuestión de días esta vanguardia popular del pueblo, como ocurre en los procesos revolucionarios, puede ser debidamente adiestrada en el manejo de la Ley para el mejor cumplimiento de sus funciones y empoderarse de la justicia de los precios fijados por el gobierno. Claro no basta con el pueblo organizado para ganar esta batalla contra las trácalas de las mafias económicas apoyadas por el gremio patronal de los dueños de los medios de producción y distribución. En esa pocilga reside el centro del poder económico neoliberal que, en alianza con los centros políticos y militares desde el exterior, dirige la guerra económica que no es una fuerza para ser subestimada, acostumbrada al soborno y la corrupción.

La organización social del CLAP es la indicada para asumir la responsabilidad de dar la pelea por el respeto, el control y el debido cumplimiento, sin acaparamiento ni especulación, de la producción, distribución y comercialización de los productos esenciales para la dieta diaria del venezolano. Se trata, de poner en primer lugar, al ser humano, y no al afán de lucro mercantilista, como el principio fundamental, y esencia de las relaciones, entre productores y consumidores. Nada de esto será posible sin las herramientas necesarias con las cuales deberán ser dotados los Fiscales de CLAP. Sobre todo es imprescindible la colaboración que deberá ser prestada por la fuerza pública, la policía y la Guardia Nacional Bolivariana, conjuntamente con los organismos competentes de la administración de justicia capaces de garantizar el debido cumplimiento del Estado de Derecho existente en el país.



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Sergio Briceño García

Profesor Universitario de Filosofía de la Educación Jubilado de la UPEL. Autor del Poemario "Porque me da la gana" y de la obra educativa "Utopía Pedagógica del Tercer Milenio". Ex Director Ejecutivo de la Casa de Nuestra América José Martí.

 sergiobricenog@yahoo.com

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