Sobre Sudeban y otras lindezas de los organismos estatales

El proceso de transformaciones iniciado en Venezuela en esta primera década del siglo, a pesar de no operar como producto de una lucha armada contra la pseudo-democracia adeco-copeyana, sino como un proceso de cambios pacíficos y concertados, ha tenido al igual que la revolución armada cubana cuando tomó el poder, que enfrentar el fenómeno corrosivo del burocratismo; con el agravante de que en nuestro caso actúa inexorablemente como un mecanismo de desgaste de los múltiples esfuerzos emprendidos por el Presidente Chávez en función del establecimiento de un verdadero proceso de justicia social en nuestro país.

Ayer, leyendo el texto del camarada Jaramillo sobre las “inconsecuencias” de Sudeban, pensaba precisamente en el análisis que el Che Guevara había formulado sobre el burocratismo, y la descripción pormenorizada que el extraordinario líder hacía del contexto reinante en esta nación caribeña en la incubación y combate contra el fenómeno.

Lamentablemente a los organismos públicos de nuestro país no llegaron “guerrilleros administrativos” o individuos con algo de sentido común, que tuvieran la capacidad de sincronizar sus acciones a una ética socialista. De allí que sus actuaciones estén siempre enmarcadas en los mismos antivalores del liberalismo: retardos procesales, prebendas personales, corruptela, inoperancia e incumplimiento de las normas...

La lectura que el ciudadano promedio pudiera hacer de la Ley de Instituciones del sector bancario, publicada en Gaceta oficial Nº 6.015 del 28 de diciembre de 2010, revela la eficiente interpretación que dentro del marco jurídico ha venido haciéndose de las actuaciones del sistema bancario, y el daño ocasionado a los individuos -que en situación de debilidad jurídica- nos enfrentamos a este monstruo institucional que es la banca venezolana.

El deplorable desempeño que actualmente revela Sudeban en materia de atención a los reclamos y denuncias de los usuarios, contrasta con la existencia de un cuerpo de normas que intentan ejercer control sobre las disfunciones del sistema. No obstante, la respuesta, lamentablemente está en los individuos a los que se les confieren responsabilidades administrativas.

El escenario se replica en casi todos los organismos públicos, en donde el irrespeto al ciudadano es una acción cotidiana que los usuarios reciben POR AHORA en forma resignada. No habría más que pasearse por la atención que recibe cualquier individuo que requiera emplear el Registro Principal de la ciudad capital o un simple sello o firma de las autoridades de la Zona Educativa del Estado Miranda, para entender la inoperancia de un sistema minado por la incompetencia e indolencia administrativa.

El Che hablaba del “pecado original” para referirse a las estructuras podridas de los aparatos administrativos y al conjunto de actitudes y valores que ellas suscitan en los funcionarios que pueblan (o infectan) esas instalaciones del Estado. Y recientemente García Linera, en una extraordinaria intervención a la llegada del Presidente Chávez a esta nación boliviana, se dolía reiteradamente de la sostenibilidad de este mismo mal en nuestro continente.

Sin embargo, el líder argentino-cubano y la revolución cubana sostenida en hombros de hombres de la talla de Fidel Castro, nos mostraron el camino: la organización. Su falta, decía el Che, refiriéndose a la organización- revela la ausencia de métodos para encarar los problemas.

Ciudadano Presidente: El pueblo venezolano no sólo despertó, sino que ahora sufre insomnio. No podemos dormir después de haber adquirido conocimiento en torno a nuestra realidad socio-política y la apremiante necesidad de construir nuevas formas de relación entre los seres humanos.

Los venezolanos leemos las leyes y acudimos a los órganos jurisdiccionales que deberían darnos respuestas a las problemáticas planteadas, pero las cúpulas enquistadas en casi todas las instituciones públicas crean la más inmensa barrera contra la cual chocan nuestras iniciativas de control social.

Es entonces cuando volvemos – una vez más- el rostro hacia usted para exigirle considere el problema de la organización como un problema fundamental y active los mecanismos de control más rigurosos en la selección y evaluación de desempeño del personal que asigna en cada cargo público.

No lo anuncie, Presidente. No regañe a sus ministros, directores y demás “cuadros medios”. Desarrolle mecanismos de control y actúe en consonancia con ellos. De lo contrario, todos sus esfuerzos – sinceros y sentidos por la mayoría del pueblo venezolano- se quedarán sólo en el plano de las buenas intenciones.

No sólo el burocratismo ha sido el escudo de unos funcionarios acostumbrados a ejercer el poder para su propio provecho personal y el de sus allegados, también el mal se enquistó en nuestro propio partido.

Si la militancia del PSUV se quedó sin voz, es porque los mecanismos empleados por los que se perpetúan en las direcciones del partido, están dirigidos a invisibilizarnos en la lucha cotidiana y el combate por el establecimiento de principios y valores que orienten y estimulen a los funcionarios públicos. Son ellos lo que pretenden que aparezcamos sólo cuando pueden ejercer control sobre nosotros, en marchas multitudinarias o en procesos electorales en los cuales se nos insta a votar por candidatos incompetentes, en nombre de una mal llamada disciplina revolucionaria.

Si no se actúa en forma firme, Presidente, y se permite que vegeten en la administración pública y en las filas de nuestro partido, este grueso número de individuos que no tienen vocación de servidores públicos, y cuyas acciones se han vinculado siempre con la inoperancia, el clientelismo y la corrupción, una vez más habremos perdido la batalla contra el enemigo imperial que volverá a saquear con fuerza feroz nuestras riquezas.

La otra parte de la organización para enfrentar el burocratismo, nos queda a nosotros, los ciudadanos de a pie. Invito, una vez más, a todos aquellos que hemos sido víctimas de las incompetencias de Sudeban y otros organismos públicos, para que enfrentemos en forma cohesionada estos desmanes.


martieducador@hotmail.com


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Gladys Emilia Guevara Cabello


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