La Iglesia pedófila y Teología de la Liberación

“Cuando los cristianos se atrevan a dar testimonio revolucionario pleno, la revolución latinoamericana será invencible...”

Che Guevara

En un trabajo que se publicó en esta página con el título: “El Para se sale por la tangente y cómo haría para pagar mi penitencia”, comentaba lo feliz que sintió un Cardenal al conocer en el año 2001, un obispo francés no denuncio ante las autoridades civiles a un sacerdote por haber abusado sexualmente con menores. Comentaba también en esa nota, que el Papa Benedicto XVI en una misa oficiada en Roma había solicitado a todos los cristianos limpiar con penitencia el rostro, el corazón y el alma contaminada de la iglesia por los actos de abusos sexuales practicados por sacerdotes en colegio católicos privados.

Si el vaticano es un Estado, como en efecto lo es, y tiene su estructura jurídica con sus respectivas instituciones, como efecto las tienes para juzgar las “obras” de acción y omisión que contradicen la palabra de Dios, hay que ser bien bobo y bruto a la vez para no entender el disimulo y el caradurismo del Estado del Vaticano y de la iglesia para desentenderse de los actos de abusos y violaciones sexuales, cuando en otras situaciones de mucha menor gravedad, el garrote o la guillotina de la institución si estaba aceita y afilada para cortar cabezas, como efectivamente las cortaron en todo lo ancho y extenso de la América latina.

Veamos: ¿Cómo se comporto la iglesia y el Estado del Vaticano con los sacerdotes que en América Latina asumieron en 1968 un compromiso de solidarizarse con los Pobres? ¿Cómo se comportó el Estado del Vaticano y la Iglesia con los vientos de reforma que comenzaron a soplar desde Medellín en 1968 para aplicar las resoluciones del Concilio Vaticano II? ¿Cómo actuaron los papas con los sacerdotes que asumieron la teología de la liberación? ¿Cuántos de ellos en América latina fueron sacados de sus labores como sacerdotes? ¿Qué maldad hizo por ejemplo, el cura Ernesto Cardenal para recibir el regaño del Papa Juan Pablo II, simplemente porque Ernesto se solidarizó con el proyecto de la Nicaragua Sandinista? ¿Por qué razón Leonardo Boff fue juzgado y sentenciado a un año de silencio por la iglesia?

La iglesia con su Estado ha tenido un perfil con sus respectivos intereses y esos intereses definen o concretan sus acciones. Sin embargo, el poder nunca es absoluto y la iglesia ha contado con almas que han sentido y manifestado preocupación por la involución y degradación del mundo en todos los sentidos. Hubo en 1959 una especie de conclave que en la tradición de la iglesia se denomina concilio. El del año 1959 fue el Concilio Vaticano II y ahí se prendió una pequeña lucecita que movió a una pequeña parte de los ciudadanos de ese Estado a preocuparse por los problemas del mundo y dejar la antigua tradición de andar siempre pensando en el cielo.

Después de sucedido y concluido el Concilio Vaticano II (1959- 1965) hace su aparición en 1967 la encíclica de Pablo VI sobre el progreso de los pueblos (Populorum Progressio) y desde ahí, en América Latina empieza a constituirse un espacio de debate y renovación para la iglesia y los primeros “pininos” en ese proceso se dieron en Medellín con la preparación de un bosquejo de ideas sobre las cuales se sustentó posteriormente a la “Teología de la Liberación”. En 1968 se realizó en Medellín, Colombia, tierra de Camilo Torres un encuentro en donde se concentraron más de 140 obispos de América Latina (dije bien, Obispos) que sin lugar a dudas fue el espacio donde comenzó a crecer una nueva iglesia bajo la tutela de la segunda reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano (CLEAM). Es evidentemente, que esa iniciativa empujada por obispos en nada se parece al perfil de los obispos de hoy, pero ese “cambio” que hoy lamentablemente se percibe, con obispos apostando por un modelo de societario excluyente, simplemente manifiesta cómo la iglesia impuso el perfil que siempre ha tenido.

El pronunciamiento de ese colectivo de obispos en la tierra de Camilo Torres, estuvo centrado en comprometer a la iglesia en la transformación de la sociedad. A partir de ese momento, una parte importante de la iglesia de América Latina con obispos al frente se nuclearon alrededor de la conocida teología de la liberación para acercarse con la palabra y la acción al mundo de los pobres. Ese movimiento fue inmediatamente perseguido y los religiosos que resistieron en su derecho de comprender y entender la doctrina de Cristo desde esa nueva visión, fueron echados de la iglesia. En el caso de la teología de la liberación, hubo una respuesta inmediata de todos los papas para impedir que unos curas asumieran su trabajo desde unas perspectivas filosóficas distintas y de verdadero encuentro con la palabra de Cristo.

El impulso de esos vientos de cambio y de compromiso con los más débiles y vulnerables de la sociedad, fue reducido y aunque a veces se tiene la impresión de que algún obispo por ahí extraviado lanza su voz para solidarizarse con los cambios que promuevan la inclusión social e intentan frenar el proceso de involución que vive el mundo; esa manifestación es la excepción de la regla, porque ahora los obispos están interesados más en ocultar y regocijarse con los actos de pedofilia que obispos y curas practican en los colegios privados.

Esos bochornosos sucesos se ocultaron y se perdonaron, pero esa misma iglesia sentencio a Leonardo Boff porque una día se decidió exponer parte de sus ideas en su libro Iglesia: Carisma y Poder. Hay que destacar que el actual Papa Benedicto XVI estuvo representando a la inquisición en ese proceso de silenciar a Boff. La iglesia inquisitiva de ayer y hoy que dice ser muy democrática, ha estado muy clara en esas persecuciones. Perseguir y salir de las ideas que dieron sustento a los obispos que echaron andar la teología de la liberación, era una cosa de vida o muerte para esa iglesia inquisitiva. Dejarlo actuar para comprometerse con los pobres y excluidos era como abrirle la puerta al pronóstico del Che.

El golpe parece que fue certero. Unos obispos y religiosos pagaron con sus vidas y otros andan aún luchando, pero América Latina se lleno de obispos exquisitos, cuyo lema es apostar por la exclusión y no darles oportunidad a los pobres.

evaristomarcano@cantv.net


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Evaristo Marcano Marín


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