Peor que el Sambil es la comercialización de la educación universitaria

Aprovechando la alharaca que se ha formado en torno al anuncio del Presidente Chávez de paralizar la construcción del Centro Comercial La candelaria, quiero llamar la atención sobre el caos que se crea todos los días frente a la Universidad Humboltd en la esquina diagonal a donde se construye ese centro comercial. Allí a pocos metros del Sambil La Candelaria, en la antigua sede de un conocido banco abrió sus puertas ese tremendo negocio educativo que se expande por toda la ciudad. Esta universidad inauguró una especie de centros comerciales de la educación en diferentes puntos de la ciudad. Fenómeno que ha pasado desapercibido para el Gobierno Bolivariano. Espero que se le preste la misma atención a este problema que la que se le presta hoy en día al Sambil.

Algún ente gubernamental autorizó el funcionamiento de la mencionada universidad en esa sede en La Candelaria, frente al elevado justo sobre la Av Vollmer. Están involucrados varios organismos gubernamentales, autoridades municipales y nacionales. Esa sede universitaria a contribuido enormemente al congestionamiento vehicular en la zona, si que ninguna atoridad haga nada al respecto. Estudiantes, profesores y amigos estacionan sus carros como les da la gana y se paran en el medio de la vía el tiempo que se les antoje. Esa es una cuadra sin ley. Por casualidad esa sede universitaria queda también en el Municipio Libertador. Las mismas autoridades que autorizaron la construcción del Sambil, autorizaron la ocupación del edificio donde fuinciona la Universidad Humboltd en La Candelara.

Peor aún es el caso de instituciones educativas universitarias que funcionan en centros comerciales. Por ejemplo, en Guatire, por lo menos dos colegios universitarios funcionan en centrros comerciales. Lo cual revela la verdaera naturaleza de dichas instituciones. Las cuales más que casas del saber serían casas dedicadas al comercio. Por tato, un cento comercial suena como el lugar natural para que fucionen. Nada más contrario a las políticas educativas anunciadas a los cuatro vientos por este gobierno. Además, seria violatorio de nuesta Constitució donde explícitamente se prohíbe la explotación comercial de la educación. Lamentablemente algunas universidades públicas también tienen sedes en locales ubicados dentro de centros comerciales. Entendemos que se debe a problemas de disponibilida de espacios y que se trata de una solución transitoria. Es preferible que alquilaran espacios en edificiaciones de escuelas y liceos privados.

A pesar de los enormes esfuerzos que ha hecho el Gobierno Bolivariano por expandir el acceso a la educación universitaria, la educación privada en ese nivel sigue siendo un gran negocio. Las universidaes privadas siguen creciendo y surgen nuevas instituciones ne las principales ciudades del pais. Los comerciantes de la educación unversitaria descubrieron que la clase media baja es un buen cliente y exige poco. Especialmente en las ciudades medianas se han instalado colegios universitariso e institutos tecnológicos privados de dudosa calidad, que pagan muy mal a los profesores y empleados, los cuales han resultado ser un tremendo negocio.

En lugar de preocuparse por el Sambil, sería mejor meterle lupa a las instituciones privadas que ofrecen educación universitaria. Por un lado, deberia prohibirse que instituciones educativas funcionene en centros comerciales. Hay que exigir que funcionen en establecimientos adecuados y debidamente equipados para la labor educativa. Por otro lado, muchas de las edifiaciones ocupadas por esas instituciones podrian resultar de mucha utilidad para el funcionamiento de las misiones. Sería interesante expropiar unas cuantas de esas edificaciones. Imaginemos por unos minutos las instalaciones de la Universidad Metrpolitana abiertas a todos y puestas al servicio del pueblo. Que bien funcionaría allí la Universidad de los Trabajadores.

A mi el Sambil me sabe un comino. Me preocupa más la comercialización de la educación superior. Es urgente desenmascarar la oferta engañosa que ofrecen a la clase media los mercaderes de la educación. Me preocupa la gran cantidad de instituciones universitarias, escuelas y liceos privados que funcionan en casuchas, en centros comerciales, en edificaciones precarias, que le pagan sueldos miserables a los profesores y empleados, que angañan a un amplio sector de la población que todavía no está convencida de la bondad de la educació pública. Allí a pocos metros del Sambil funciona una universidad privada, un monumento a la comercialización de la educacion y pasa desapercibida.

julio_mosquera@hotmail.com



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Julio Mosquera


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