¿Por qué el Socialismo?

Toda la discusión que se desarrolla actualmente en el país en torno a la posibilidad de que un líder indiscutible como Hugo Chávez, pueda aspirar nuevamente a la Presidencia de la República, tiene relación directa con la interrogante que sirve de título a este artículo, porque lo que está en juego en Venezuela no es una mera cuestión de mantener a determinada persona al frente del Gobierno, se trata de la continuidad y profundización de un proceso de transformación del sistema político, cultural, social y económico de nuestro país, que ha llenado de esperanzas a las mayorías excluidas y marginadas, que las ha convertido en ciudadanos, que van recuperando paulatinamente su autoestima, dejando de sentirse escoria, parásitos, para ser sujetos activos de un proceso que los coloca como protagonistas indispensables del cambio.

En nuestra actual realidad política sólo hay dos opciones, socialismo o neoliberalismo. No hay propuestas intermedias, como las hubo alguna vez. Y se sabe bien lo que representan cada una. Socialismo equivale a un Estado transfiriendo poder a la sociedad (Poder Popular), solidaridad, justa distribución de la riqueza, inclusión social, autodeterminación, integración latinoamericana, antiimperialismo. Neoliberalismo equivale a un Estado reducido transfiriéndole su poder al Mercado, concentración de la riqueza en pocas manos, exclusión social, dependencia y sumisión internacional. Resumiendo cada opción con una palabra: Socialismo equivale a Altruismo, Neoliberalismo equivale a Egoísmo.

Para los que defienden la postura neoliberal el egoísmo es el motor del progreso de las sociedades, el altruismo supone el atraso, el estancamiento. Por ello los que defienden esa línea, consideran una pérdida de esfuerzos y dinero desarrollar planes como las misiones sociales que actualmente están produciendo sus frutos. Es malgastar los recursos. En este contexto no es extraño que ocurran hechos como los que se han denunciado en los Estados y Municipios donde la oposición obtuvo victorias electorales, arremetiendo contra los CDI, contra las misiones sociales. El egoísmo supone enterrar los valores éticos fundamentales como la justicia, la igualdad, la solidaridad. Sería más bien una debilidad dejar inocular el virus peligroso del socialismo que coloca dichos valores en lugar privilegiado. El egoísmo supone negar la igualdad entre los seres humanos, para considerar que hay seres superiores, merecedores de privilegios, que pueden defenderlos con todas las armas a su alcance. Y si vamos al nivel internacional, consideran que hay naciones superiores a otras, a las cuales debemos sumisión a cambio de su protección, aun cuando ello signifique entregarle el control de nuestros recursos y la pérdida de la independencia.

Ante este panorama se puede vislumbrar que lo que está en juego no es meramente la permanencia de una persona en el poder, no se trata meramente del capricho de alguien por aferrarse desesperadamente a la Presidencia de la República, se trata de lograr alcanzar los objetivos de un proceso social a favor de las grandes mayorías por siempre abandonadas y pisoteadas, se trata de rescatar un país para colocarlo en el sendero de independencia y justicia social que perdió en manos de élites que se desviaron del curso de la Historia. Se trata de seguir demostrando que sí se puede lograr el bienestar de los ciudadanos, desarrollando un nuevo modelo productivo superior al modelo capitalista, y orientado en el marco de la justicia, inclusión social, solidaridad, igualdad.

* Profesor Universidad de Carabobo.
Email: mfeolac@yahoo.com


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Manuel Feo La Cruz P.*


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