Acerca de la nueva etapa post- elecciones del 23 de noviembre

Sin duda, que siguen muchos análisis acerca de los resultados arrojados en las elecciones de hace ya cinco días, hay múltiples lecturas, múltiples análisis, múltiples ópticas, múltiples criterios, y de alguna manera, se descuida acerca de la nueva fase y los nuevos retos que nos depara el proyecto revolucionario para el año 2009.
 
En primer lugar, sin negar que el oposicionismo, que la extrema derecha logró el control del centro del país, de zonas sumamente estratégicas, que sin llamarnos a engaño, no hay señales que nos permitan hacer esperar que estos empecinados enemigos de nuestra revolución bolivariana, al servicio de la oligarquía y de los intereses imperiales, hayan renunciado a sus planes de asaltar Miraflores y restaurar el gobierno de la vieja política.
 
Pero sería mezquino considerar que este centro representa la mayoría del pueblo venezolano. Sin duda que allí habitan muchas personas, que se concentra la mayor cantidad de población, más no es la mayoría nacional, esa mayoría que voto a favor de Hugo Chávez y de un proyecto socialista, aunque como lo señala el compatriota Antonio Aponte no solamente debemos quedarnos con el análisis cuantitativo, sino que debemos hacer análisis cualitativos.
 
Pero aún así, por donde se le quiera mirar, el triunfo de la Revolución es innegable, no sólo por los casi 5.5 millones de compatriotas que votaron por la Revolución, y que de sumar el resto de los votos de la izquierda, fácilmente llegaríamos a los 6 millones, lo que refleja la recuperación, cuantitativamente hablando, de la tendencia de los otros once procesos electorales. Por otra parte, aún cuando sabemos que los personeros de la oposición que ganaron esos espacios en este proceso comicial, y el reconocimiento de su victoria por parte de nuestro Presidente Chávez, echa por tierra las tesis del autoritarismo de Chávez, y eso tenemos que anotarlo como una victoria, en lo cualitativo, a la Revolución Bolivariana y a Hugo Chávez también.
 
Ahora, sin duda que el triunfo de estos señores en esa zona, constiuyen unas amenazas a nuestro proceso que no podemos menospreciar ni desdeñar. Pero a su vez, constituyen elementos que si los sabemos aprovechar, pueden contribuir a la profundización y a la readicalización si se quiere, del Proceso Revolucionario en esas zonas. Por aquello de que a veces los procesos revolucionarios requieren del látigo de la contrarrevolución para avanzar.
 
También, y como ha sido la propuesta de este humilde servidor y de los compatriotas de "Marea Socialista", del compatriota Stalin Pérez Borges, con quien me gustaría conversar, estamos en la oportunidad de que en el año 2009 debatir el tema de la reelección continua del Presidente de la República, y que el elemento más adecuado tiene que ver con enmendar el artículo 230 de nuestra Constitución. Sin embargo, antes de llegar a ese debate y hacer esa propuesta, necesario es hacer estas consideraciones.
 
La oposición representa hoy y ayer la vieja política que fracasó en dar a Venezuela soluciones a los graves problemas que confrontaba su población: exclusión de las capas pobres y trabajadoras, problemas de salud, educación, vivienda, seguridad, salarios, alimentación, además de la persistente destrucción de los valores culturales y morales, la dependencia económica y la exhaustiva explotación de sus riquezas naturales, el despilfarro de los recursos, la extendida corrupción en la administración pública, el acaparamiento del producto del trabajo por una minoría privilegiada y la imposición al país del dictado neocolonial del Gobierno de los Estados Unidos.
 
Tal era la esencia de esa vieja política, práctica y doctrina de los partidos AD y COPEI y de su ávida burocracia y clientela política. Si esa política logró ganar por una ínfima ventaja en Zulia, Carabobo, Táchira, Miranda y Nueva Esparta es por viejos prejuicios anticomunistas y contrarrevolucionarios que aún mantienen su arraigo en capas de la población, especialmente en sectores de las capas medias que no han sido ganadas por el proceso revolucionario.
 
Pero contra esa vieja política se pronunció la mayoría del pueblo venezolano este 23 de noviembre. No hay marcha atrás. Más que el triunfo de candidatos a gobernadores y gobernadoras, alcaldes y alcaldesas, y diputados y diputadas a los parlamentos regionales, ganó un mensaje, un proyecto nacional cuyo objetivo es sepultar para siempre la Cuarta República a fin de poder refundar una Nación con vocación de grandeza.
 
La mayoría del pueblo votó por Venezuela, votó por su presente y futuro.
 
Y es por eso que el proceso entra en una etapa de consolidación bien importante, ya estamos superando la etapa de toma e instalación en el poder, ahora debemos consolidarnos y mantenernos.
 
Es por eso que es vital y capital que el PSUV asuma en primer lugar la conformación de las Escuelas de Formación de Cuadros, ya que ante esta batalla ideológica y cultural que estamos dando bajo la espiritualidad y superestructuras capitalistas y oligarcas, nos ayuden a resistir, y en consecuencia, avanzar en el proyecto revolucionario.
 
Sin duda esto será mucho más importante que la apertura de un nuevo proceso de inscripción de militantes, si tenemos la gente, más la misma no cuenta con la formación sociopolítica revolucionaria y socialista, se corre el riesgo de que el sistema capitalista pueda ser restaurado en nuestra Patria.
 
Es importante que los gobernadores y gobernadoras, alcaldes y alcaldesas y diputados y diputadas del PSUV, sin descuidar el aspecto de la vivienda, de la infraestructura, de los servicios, de la respuesta a las necesidades más urgentes y sentidas del pueblo, se dediquen a esa formación, en como lo señala el amigo Antonio Aponte en su columna "Un grano de Maíz": "avanzar en la creación de la conciencia del deber social, ampliar la zona de propiedad social de los medios de producción", será lo que en definitiva marque si sus gestiones son auténticamente socialistas, o si por el contrario, son reformistas, con el consecuente riesgo de restauración del capitalismo.
 
El Socialismo siempre será más eficaz porque tiene como centro al ser humano y no a la ganancia, a la plusvalía como lo señalaba Carlos Marx, los oligarcas no son democráticos, y que la única democracia verdadera es la democracia socialista.
 
Teniendo claro todo esto, es que se podrá debatir acerca del tema de la reelección presidencial continua, y en consecuencia, decidir cual será el medio más adecuado para implementarla, si a través de una enmienda, si a través de una reforma constitucional por iniciativa popular, o si a través de una Asamblea Nacional Constituyente.
 
Por el contrario, las destempladas declaraciones de algunos voceros de la oposición, los desmanes provocados por grupos extremistas en las puertas de las juntas electorales de Barinas, Maracay y otras ciudades, y la obstinada negativa de la oposición a reconocer la imparcialidad y transparecia del Consejo Nacional Electoral, son indicios evidentes de que continúan sus planes de violencia contra la institucionalidad democrática y las conquistas revolucionarias.
 
Esta oposición altanera y subversiva ha tomado desde hace años dos caminos muy peligrosos: el viejo procedimiento del golpe de estado al estilo del brutal zarpazo del 11 de abril de 2002, derrotado valientemente por el bravo pueblo y su Fuerza Armada; y el más reciente, copiado del este de Europa y no menos artero, de intentar ganar la calle, crear un clima de ingobernabilidad y desconocer la autoridad del Jefe del Estado.
 
Por cualquiera de los dos, se trata de un atentado a la paz, a la democracia y al orden constitucional que obliga al Gobierno Bolivariano, al pueblo y a la Fuerza Armada a mantenerse alerta en resguardo de los intereses venezolanos.
 
Lo evidente es que la oposición extremista pretende usar las posiciones ganadas por pequeñas diferencias de votos para acentuar los planes contra el Proyecto Nacional Simón Bolívar que conduce el Presidente Chávez.
 
Sin duda que estamos a las puertas de un nuevo período de agudización de la lucha de clases por el poder.
 
El Gobierno Revolucionario, el PSUV, la Fuerza Armada Revolucionaria y Bolivariana y todo nuestro pueblo deben prepararse ideológica, política y moralmente para enfrentar este período y vencer.
 
Patria Socialista o Muerte!!!
Estamos Venciendo!!!



juan_martoranocastillo@yahoo.com.ar


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Juan Martorano

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).

 jmartoranoster@gmail.com      @juanmartorano

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