La victoria bolivariana expande la nueva visión de país: Nueva Geometría del Poder y el modelo endógeno de desarrollo

Cuando nos acercamos a los resultados electorales, desde la posibilidad cuantitativa y cualitativa que dan poseer informaciones, cifras estadísticas sobre un evento concreto, opiniones autorizadas de expertos, palabras del Presidente Chávez, y demás voceros, podemos enriquecer nuestro análisis de la historia inmediata. De ello se desprende varios aspectos que podemos acotar.

En primera instancia, desde el punto de la constitución histórica de las fuerzas revolucionarias aglutinadas en el PSUV se ha alcanzado: madurez política, consolidación de aceptación de la propuesta de transformación del socialismo del siglo XXI, aniquilación del espectro del fraude informático, asi como la afirmación del carácter estructuralmente democrático de la revolución bolivariana y socialista.

Una victoria en el país considerado en su conjunto: 17 Gobernaciones y el 80% de las Alcaldías nos dicen que se cristaliza un avance históricamente del modelo socialista de inclusión y justicia social enfrentado una vez más a todo un corolario de premisas falsas de la oposición en su conjunto. Cuantos artículos, libros, programas de opinión y hasta discusiones académicas de la derecha política que han abusado de categorías sociológicas, definiciones de la ciencia política, del derecho y la filosofía. La etiqueta de ¨autócrata ¨y autocracia¨ para definir el modelo político de la revolución bolivariana, pasando por la permanente desnaturalización y aparente ¨incomprensión¨ de las medidas de redistribución de la riqueza petrolera, es el pan de cada día de la maquinaria mediática.

Por no decir que se trata de una maquinaria de producir falacias: se oponen al freno la inequidad en lo económico, practican la descalificación que en el lenguaje común del pueblo como bloque social. La total miopía mediática, política y académica al restarle importancia a los valores emergentes de la revolución bolivariana y socialista: el voluntarismo, la participación protagónica en lo social- comunitario como ejes emergentes de la nueva praxis social del venezolano.

En fin, un fenómeno no captado por el lente de los académicos conversos a la derecha, asociados a los representantes del capital financiero, un impedimento histórico para reducido grupo de los hacedores de cultura y una factura que pasará la vida para los ¨aún¨ habitantes de la superestructura de la sociedad que reniegan de los principios de identidad y los valores que en lo cultural. Con la victoria bolivariana sigue creciendo un nuevo entramado social que asume el hecho cultural como el trabajo de hacer conscientes, amor a la solidaridad y el compromiso con la revolución.

En segunda instancia, emergieron, como toda gestión de gobierno, mas aun revolucionario, factores producto de un fiero combate hegemónico, y en consecuencia, cada vez que, se produce una acción de profundización, emerge una variopinta contrarrevolución: desde una oligarquía senil, el poder mediático esquizoide, hasta las disidencias de una minoría encubierta, naciente o abortada por la propia revolución, producto del vaciamiento ético, el egocentrismo y oportunismo, unido a desviaciones y otros dualismos de factores nostálgicos de las corrientes del socialcristianismo y la socialdemocracia dentro del movimiento bolivariano.

Es posible, en las lecturas que pueden hacerse, sobre e la acción de gobierno revolucionario en aquellas zonas donde resultó un derrota, obedezca a la ineficacia de la ejecución del programa y en consecuencia, dada la madurez de un pueblo que ya despertó, no acepta el fracaso gerencial.

Estamos ante un marco factual de condiciones que posibilitaron el voto castigo, ante una gerencia fallida, burocrática, contrarrevolucionaria, pragmática y superficial en lo programático, en tal caso de ser verdaderas estas premisas, esas prácticas de ineficacia en el ámbito revolucionario, la convierten en su más ferviente enemigo y lección que todo gobernador elegido ha de aprender en bien del avance de la revolución.

En tercera instancia, es una lástima que personas del común y analistas o simpatizantes de la revolución bolivariana, no sean lo suficientemente enfáticos en valorar la victoria bolivariana del domingo 23 de noviembre donde se impuso un modelo de inclusión social, justicia social que ha planteado a lo largo de 10 años una verdadera revolución social, societal, económica, política, moral y cultural.

No entendemos como no se pueda valorar en sentido cualitativo que dimos un paso adelante para cambiar el esquema perverso de desarrollo del país que fue impuesto por el capitalismo, esas categorías de lo geografico¨,¨poblacional¨, ¨económico¨ e ¨ industrial¨ donde solamente fue concebida importante la división del territorio por intereses económicos, pero nunca en razón del bienestar del pueblo…¨ . es no considerar a Venezuela en su conjunto como: una formación histórico-social, el nuevo mapa ¨casi rojito es el inicio en el terreno de los hechos, de todo cambio integral que toca la relación entre el Capital, relaciones de generación y concentración de riqueza material- y el territorio o espacio territorial. ¿Quién puede decirnos que nuestro país no es producto desde la conquista y colonización, de un intercambio desigual y la acumulación originaria de capital? pero al mismo tiempo partimos de la premisa que esa nuevo mapa territorial ese espacio de la victoria bolivariana va a darle al espacio geográfico otro concepto, con infinitas posibilidades, pues lo eleva al nivel de medios y fines: el distribuir, conformar, crear, convivir, preservar, desarrollar.

Eso es un cambio de paradigma que va desde los sujetos sociales individuales, la familia, los consejos comunales hasta la especie, el ecosistema, el hombre sus circunstancias y ser colectivo e imaginario social.

Tenemos una Venezuela anchurosa y no ajena, recinto de un verdadero cambio estructural. Para concluir diremos que, hemos leído y escuchadas opiniones que hablan de que la revolución bolivariana perdió ¨zonas claves¨, de centro y periferia, y otras proyecciones inconscientes de la teoría de la dependencia y el subdesarrollo.

Con ello no obtendremos la comprensión de un cambio de rumbo afirmado por 17 gobernaciones y el 80 en manos de la revolución y con ello la posibilidad de alejarnos de los modelos donde opera la relación espacio y generación de capital.

En esas entidades donde triunfó la oposición el pueblo también decidió – hecho triste y lamentable- por lo que le espera: intentos en políticas sociales; acción limitada a grupos privados; un hábitat donde existirá una relación proporcional entre desarrollo urbanístico y acumulación capitalista; rostro de grandes contrastes de belleza, opulencia por un lado y pobreza y miseria por el otro, batalla por la supervivencia de las tradiciones y prácticas culturales no institucionalizadas; escaso estímulo de la reinserción socio-productiva; un ciudadano que ya no es; la irracionalidad convertida en ¨organización¨; la estrategia del gendarme regional; desregulación de algunos servicios, distribución de los espacios, las ventajas y oportunidades por el capital.

Pero recibirá la mirada vigilante de una base social organizada y los gérmenes del poder popular rumbo a los revocatorios que sea necesarios. Esa aparente ¨nueva gerencia¨ y desde ahora en la Alcaldía Mayor, Miranda, Carabobo Zulia y Nueva Esparta e incluso Táchira, para quienes la transferencia de competencia del poder central al poder regional, es una piedra filosofal. Se enfrentarán como factores disonantes del conjunto, con las armas ( si es que no buscan el golpismo, el despilfarro o el clientelismo) serán en conjunto el reflejo de una fallida acción gubernamental por reducir el esquema gerencial a una trasferencia de recursos económicos, aquella descentralización. Hijos del llamado liderazgo regional de aquellos años los 80-90 del siglo XX, terminarán.

Todos esperamos que las gobernaciones, Municipios y Alcaldías no vayan a irán reproducir el desastre, el desequilibrio regional y los vicios, las deformaciones e inequidades sociales, económicas y culturales del poder central de la época de la Cuarta República y logren superar la disonancia con las políticas sociales y en general con el Proyecto Nacional Simón Bolivar, esa piedra angular del todo social bolivariano y socialista.

Con la victoria bolivariana en 17 gobernaciones, se inicia la corrección del desconcierto territorial, en la praxis la posibilidad de que los programas de los gobernadores y gobernadoras revolucionarios hagan la re-lectura de la geografía humana como disciplina académica y científica, para producir la imbricación veraz de lo político y territorial, el desarrollo endógeno sustentable, y a Venezuela vista como revolución que avanza desde lo territorial, lo regional y lo local para tocar aspectos claves que hagan de ese espacio geográfico y humano construido por la revolución un paisaje de consonancia de lo social, de justicia y la felicidad posible.

jlopezmujica@gmail.com



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Joaquín López Mujica

Filósofo, escritor y diplomático

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