Sólo tres días duró la alegría…

Muy poco duró la alegría por la nueva liberación de los y las 4 excongresistas colombianos, liberados apenas hace tres días en un acto de desagravio a nuestro presidente, además de buena fe para lograr un Acuerdo Humanitario en ese país desgarrado por una guerra hace más de 50 años.

Muy poco duró la alegría. Tal como la primera vez, cuando se frustró la entrega de las primeras rehenes, ahora Uribe, cual ave de mal agüero, voló y puso en marcha algo más macabro aún, asesinar a Raúl Reyes junto con otros guerrilleros, mientras dormían, y no muertos en combate como ha pretendido señalar el presidente colombiano, en una jugada por desmoralizar a las FARC y neutralizar a Hugo Chávez en su esfuerzo por apuntalar el Acuerdo.

Bien caro ha tenido que pagar Colombia los esfuerzos que por la Paz ha hecho en los últimos años, desde la muerte de Gaitán, la desaparición de más de 3 mil dirigentes de la Unión Patriótica, sin contar los miles de desaparecidos y desplazados que el conflicto armado ha generado en el hermano país.

La acción, cual jugada de billar, busca por carambola con un sólo tiro golpear a más de un objetivo. Después de lo cual, estoy convencida que hay que inventar un nuevo adjetivo para describir a Uribe y escribir un nuevo capitulo en el Libro Universal de la Infamia, que tanto pregonaba Borges.

Era como demasiado para Uribe ver la alegría de los y las liberadas, dándole las gracias a Chávez y a Piedad. Era demasiado para él y para su patrón. Era demasiado para el odio que lo contiene y el deseo de venganza que lo mueve.

Quisiera pensar que esto no afectará los pasos que se habían dado en pro del acuerdo, pero sé con impotencia que esto posiblemente se estanque, que regrese a un punto cero, porque qué sentido tiene liberar retenidos a cambio de asesinatos a mansalva, porque fueron ejecutados mientras dormían, además en territorio ecuatoriano, en una violación por demás flagrante de la soberanía de ese país.

Menos mal que los 4 excongresistas fueron liberados, porque de haberse retrasado 72 horas el operativo, no creo que hubiese sido posible. Lo lamento por Ingrid y por su madre. Ahora veo más lejos su liberación y su salud está en cuenta regresiva. Igualmente lo lamento por el resto de los rehenes, así como también por el pueblo colombiano, ecuatoriano y el venezolano, que terminamos pagando parte de las consecuencias de esa guerra.

Finalmente, no veo la PAZ cercana en Colombia, no obstante lo cual marcharé este 6 de marzo en contra de la violencia del vecino país, en un esfuerzo simbólico por sentir que muertes como la de Raúl Reyes y sus acompañantes no fueron en vano y que siempre, como decía Jhon Lenon debemos darle un chance a la paz….

mgonzalo@cantv.net


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Morelis Gonzalo


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