¿Se desvaloriza, o valoriza la moneda?

Pareciera que la moneda haya perdido "n veces" su valor desde que los fenicios hicieran aquel ensayo maestro que suplantara al trueque pero conservando su mismo VALOR, COSTO. Estas denominaciones, son lo más arcano que posee la moneda de su esencia, palabras de un significado perdido. ¿O en vías de su hallazgo? El alfabeto, un invento de generaciones, quizás por sabios tan grandes como ninguno a través de la historia, "desde ahí comienza ella" según los libros, han dejado su huella en la palabra: COSTO, VALOR, PRECIO. Un implemento tengo, un implemento necesito. Los implementos más básicos, tenían, DEBÍAN poseer peso propio desde la palabra, aprendizajes con los vecinos, en guerra, en paz, presiones de supervivencia. Tú tienes el implemento que quiero, no necesitas el que ofrezco, y convenimos en algo que hable per se, del costo que ha tenido lo que ambos ofrecemos: un disquito de un metal que también tenga COSTO, VALOR encontrarlo, trabajarlo, que dignifique el ESFUERZO que ambos ofrecemos que respete el esfuerzo del trabajo. Un tercero tiene lo que deseo, quiere lo que ofrezco, y el segundo lo que el tercero, la cadena desenvuelve un dinamismo en base al elemento convenido, que en un momento fueron 24, sintetizados, a veces más, a veces menos, que el tiempo determinará como el alfabeto, años, milenios en sintetizar, en madurarlo, hasta llevarlo a sonido distinto de otro. Si hay algo que contiene COSTO, VALOR, es el ALFABETO.

Poseer el alfabeto, era, ES por supuesto, poseer el conocimiento. Alfabeto y contar van unidos. Los implementos que entraban en los elementos convenidos eran, como dije, por lo general 24, algunas veces más otras menos. Entre los símbolos entraba también la palabra: Esclavo. Implemento humano, tan igual que una vaca o una casa. "Mercancías" denominarán los romanos a estos implementos de necesidad básica, para el "sostén" de la sociedad. Imposible darle el conocimiento al esclavo, la mercancía humana.

Alzamientos, invasiones, golpes de estado, suplantación de estructuras, han devenido en, sobre, detrás del impulso acumulado, que favorezca la abundancia con el menor esfuerzo. Ese acumulado, que viene de muchísimo tiempo atrás, es la ganancia obtenida al hacer desaparecer el esfuerzo que la produjo, PAGOS no hechos per saecula saeculorum. Acumulado que es como una gigantesca e invisible "papa caliente", pero codiciada por la elite de momento. Plusvalía es un apenas un término tangencial del desgarrador desgaste de aquel significado inicial.

El error provenía del mismo alfabeto, al quitar el conocimiento a la maquinaria humana denominada esclavitud, el costo de su valor, no lo realiza el propietario, esa humanidad empezó a decir ¡Basta! desde confines no escritos, con sus debidas secuelas trágicas, a levantamientos que promovieron otro estudio de esas masas "que realizan cosas" no reconocidas. El cúmulo habla de poder que por más gigantesco que fuese, siempre estuvo cojo. Se alzó la máquina humana. Continúa alzándose.

Observar con este lente, a lo mejor caigamos en pesimismo, pero es preferible conocer la verdad, a tejer más futuro-parásito. Esto es una madrugada. El intento fallido de la revolución de octubre (que para mí no estuvo en el amanecer de la revolución bolchevique, sino en los sucesores inmediatos), es apenas el esbozo de que otro mundo, que valorice el costo humano, es posible. Los alzamientos de las antillas afro franco e inglés parlantes, rematando a los blancos propietarios o no, oteaban la venganza blanca de un momento a otro, que el único camino de redención era eliminarlos. Bolívar le tenía terror al ascenso de esa óptica que la historia ha denominado como Pardocracia, pues no era un sistema en sí, sino una redención de lo inmediato, sin visión para más allá. La tragedia vivida con Boves, lo puso en guardia el resto de su vida.

Cerrando, que estemos o no a favor de la revolución cubana, no es sino TEMOR a los tiempos nuevos, tiempos aún no escritos, la voracidad de obtener más cúmulos sin el valor que representan, debe, va a su final de infarto, no hay más planeta que socavar. Un dije denominado moneda, no es lo mismo en nuestras manos ahora, que en los tiempos iniciales en manos de un fenicio, incluyendo que ya desde entonces venía con el esfuerzo MÍO, de poseer esclavos, que me costaron esfuerzo obtenerlos, pues esos esclavos están hoy, regresando, vienen por su pago, aunque el emplazamiento tampoco ha sido insustancial. La primera esclava ha sido la Tierra misma. Es la que emplaza, que tampoco es esclava de nadie, en un manifiesto-ultimátum, en un lente-ultimátum, pues propietarios o no, TODOS SON ESCLAVOS de sus propias visiones, vidas amarradas a la codicia, el emplazamiento último de soltar las amarras para un nuevo viaje de libertad, apenas comienza. Del poder que hablan los enemigos del proceso, o sea, de la abundante moneda producto del petróleo, se debe fraguar el restablecimiento de su poder, que desde los inicios de los tiempos ya venía tergiversado, falseado, mentido. Es hora de saber en qué punto estamos: EN EL PRINCIPIO DE LOS TIEMPOS.


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Arnulfo Poyer Márquez


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