¡El cumpleaños de Bolívar...el cumpleaños de Caracas!

¡Siete añitos tiene mi niña!... se durmió emocionada la noche previa al Natalicio del Padre de la Patria, su sueño: conocer el Panteón Nacional y la Casa Natal del Libertador. Partimos del pueblo de Cúa en el Estado Miranda, al pasar frente a la Plaza Bolívar vimos algo extraño, la niña molesta me preguntó: ¿dónde está la espada de Bolívar que tenía la estatua?...no hallé respuesta -aunque me enteré que la robaron- ¡se robaron la espada de Bolívar en la plaza de Cúa!, frente a la Alcaldía. ¡Válgame, precisamente ahora que recorre la América Latina!

Llegamos a Caracas, el recorrido comenzó donde se firmó el Acta de la Independencia y el Museo criollo Raúl Santana...hermoso, ¡muy bien cuidado!. Atravesamos la Plaza Bolívar y le conté una anécdota con la estatua y La Negra Matea. Seguimos hacia el Panteón Nacional y regresaba mucha gente del acto, en el camino no faltaron licorerías abiertas y personas con “laticas” en la mano celebrando en cada esquina. Allí me pregunté: ¿así celebran el Natalicio del Padre Libertador?, por supuesto, no podía tapar los ojos a mi niña, era inevitable que a cada paso observara el espectáculo repetido. Arribamos al Panteón Nacional, había culminado el acto protocolar, y entre homenajes y flores, el suelo quedó lleno de potes de agua mineral y papelitos de chuchería sobre las tumbas de nuestros valores patrios...de nuevo no tuve palabras para explicarle a mi niña.

Ya frente al último destino intentamos entrar al Museo Bolivariano, apenas 2 de la tarde, nos cerraron las puertas...explicación: ¡no hay personal disponible!...casi decepcionados entramos a la Casa Natal, aquí estaban cerrados algunos espacios de la casa...me tropecé con mi amigo Víctor Morillo, “el tricolor de Venezuela”, lo fotografié con mi pequeña, al igual que lo hice con Don Carlos Almenar Otero...ella entendió quienes eran estos personajes pues, ya los había escuchado en la casa. Luego nos atacó el hambre y en los alrededores de la Plaza El Venezolano estaban ubicados unos “stand” de países latinoamericanos...quise probar algún plato típico pero, con precios solidarios de 20.000, 25.000 fue imposible...mi hija no aguantaba el hambre..todo cerrado, y ¡que rabia!, para mi niña que detesta la comida chatarra, solo pude ofrecerle lo que vi en el camino: unos perros calientes de 2.500 al termino del paseo. Reflexioné posteriormente sobre lo que vi en mi querida Caracas y así lo describí:

Ciudad bohemia: ¿cómo llamarte?, ¡madre pequeña de corazón grande, cuna y testigo de libertades!. Libertades que jinetean de nuevo, de la libertad parida en tu suelo y de luces que son ahora, ¡luces del hombre nuevo!

¡Hoy como duermen sobre tus calles!, lágrimas tristes en tus paisajes...tu sangre es un río, ¡tu río Guaire!...y arrastra historia y arrastra angustia, pues, ya no es amable.... solo un pulmón agonizante, ¡Avila amigo!, escondite íntimo de mis recuerdos, aún conservas Galipaneros y estoy seguro que hasta a ¡Pacheco!

Ciudad entre ranchos, ciudad entre cerros, con grandes torres y multicentros...quedas dormida entre barracas y tienes “status”, ¡mi gran Caracas!. Millones viven de tu cobija, nos das memoria y cuenta rendida...los techos rojos que te invadían, las calles cortas y hasta un ¡tranvía!, no lo viví, pero se que es cierto... hoy eres un reto: hay avenidas, hay bulevares y hasta un gran metro. ¡Ciudad galana, reina de plata...ciudad de sueños, ¡ciudad Caracas!

larryubv2004@hotmail.com -
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Larry Márquez Peralta


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