Si usted tiembla de indignación ante una injusticia, usted es mi hermano

Quiero exponer este artículo apoyándome de algunas frases conceptuales, filosóficas, revolucionarias, que marcaron la historia de un acontecimiento o de un país; de hermanos de mayor crecimiento espiritual y de este momento crucial que vivimos, para no detenernos en el Decreto del Indulto Presidencial otorgado por el presidente Nicolás Maduro a algunos políticos, y avanzar. Es importante comenzar diferenciando las palabras Indulto y Amnistía: la primera la concede el jefe del Estado, quien perdona total o parcialmente una pena o la conmuta por otra más benigna; no suprime los antecedentes penales del mismo. Mientras que con la amnistía el culpable sigue siendo culpable, aunque la pena o parte de ella sea profunda o suprimida. En el caso de los más de cien políticos presos indultados se les perdonan los años de cárcel, pero no los años de inhabilitación, aunque en este caso hubo las excepciones del caso para con ellos. El indulto no extingue al condenado de la responsabilidad civil derivada del delito; la amnistía sí lo hace. En el indulto, la persona sigue siendo considerada culpable, en la amnistía deja deja de serlo. Tomar una decisión de este tipo fue arriesgada en virtud de los traumas psicológicos, odio, violencia, asesinatos y demás aberraciones cometidas por la ultraderecha fascista no sólo contra los que pensamos distinto a ellos (el chavismo), sino contra todos los venezolanos que apuestan a la paz, ya que todos fuimos afectados por las locuras de cada uno de estos personajes, comenzando por Capriles Radonsky quien dio pie a toda esta descomposición con "su arrechera", por no aceptar los resultados electorales durante las elecciones presidenciales, desde aquí se desataron los demonios.

Después de aquel evento electoral (año 2013), han pasado siete años y los venezolanos no olvidamos aquellos hechos tan nefastos por el delito patrio cometido, porque Bolívar y Chávez nos enseñaron el amor como una fuerza humana suprema que se enlaza con el patriotismo, sólo se llega a el mediante el amor y el razonamiento. Perder el sentido de la justicia por la patria propicia el descenso humano, es llegar a lo más ruin, a la decadencia como Ser Nacionalista, es no sentir amor propio. Se puede pensar distinto, estar en contra de un resultado electoral pero vender tu patria al imperio, instar a una intervención militar, que destruyan tu país pagándole a unos guarimberos locos dirigidos por opositores tarifados, es solicitar una barbarie contra tu hermano (como en efecto lo fue), es borrar tu propia historia. Los únicos obstáculos que pueden separarnos como venezolanos, decía Bolívar, son el patriotismo y la antipatria, y el imperio logró dividirnos en patriotas y en antipatriotas; agregaría yo, en dignos e indignos, pues no puede ser merecedor de llamarse venezolano, patriota, o humano, aquel que desee la muerte a otro por pensar distinto, por ser negro, por ser pobre, o por tener un presidente obrero, porque ser patriota es estar impregnado de grandes sentimientos de amor por su país, por sus hermanos. Lo resumo como lo dijo el Ché a doña María Guevara: "si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, usted es mi hermana, que es lo más importante". Por ese sentimiento humano que nos mueve como bolivarianos nos duele los asedios y ataques contra Palestina por el Estado de Israel, nos duele los niños que mueren en el África a consecuencia del hambre, nos indigna que maten a nuestros originarios en Bolivia, que quemen a un hermano de color vestido de rojo en Venezuela por ser chavista. Tal vez ese sentimiento mayor que el amor a la libertad, que es el odio al que te lo quita, nos sumergió a los venezolanos y eso tenemos que trabajarlo para ayudar a sanar este país, solo se podrá hacer desde la unión, desde la paz interior, desde el amor. Aunque vale preguntarse ¿cómo se puede hacer la paz con alguien si no tiene la paz de la mente? De ahí que el escritor romano Vegecio escribiera en su obra Epitoma rei militaris (año 390), "si realmente deseas la paz, prepárate para la guerra". Palabras éstas que se convirtieron en una expresión popular en el mundo militar y el de las armas, así como en los procesos o causas de luchas revolucionarias. En esto los venezolanos nos hemos preparado para todas las guerras, desde la época de la colonia hasta hoy día con las no convencionales que nos impone el imperio de los EE.UU, para obtener la Paz.

A los cristianos se les enseñó que "al que te hiriere en la mejilla, dale también la otra". Usaron estas palabras para que el ser humano se arrodille, para que esté sometido al dominio de lo que nos imponen el capitalismo y las distintas religiones, que son parte del sistema también, para que nunca pongamos resistencia cuando nos ataquen, por ende permitir que todo el mundo se aproveche de la vulnerabilidad de los más débiles. Así las cosas, por cada traición un acto de perdón, por cada barbarie de los bárbaros, poner la otra mejilla. Esto es un insulto a la naturaleza del Ser Humano, valerse de su condición para humillarlo. Esto no significa que no hagamos uso de un acto tan hermoso y sublime como el Perdón, como lo hicieron Mandela, o Gandhi con su ejemplo de pacifismo. Jesús de Nazareth pidió a sus seguidores renunciar al derecho a la venganza personal, existe una diferencia entre confrontar el mal y buscar la venganza personal. Poner la mejilla se convierte en un aliciente para la maldad y esto no lo quiso decir Jesús, sino que debemos estar preparados para dar la cara con humildad, pero con valentía; de lo contrario tendríamos que reivindicar a Maximilien Robespierre, a Hitler, a Pinochet, a Trump, y las víctimas arrodilladas. En este acto, que no dudo es de "buena voluntad" del presidente Maduro con los indultados -aunque no lo comparto-, no se puede considerar como de reivindicación, sino el de confrontar el mal desde la perspectiva de encontrar la Paz, aunque para llegar a ella tengamos que seguir confrontando los demonios de los violentos. Hay que destacar que fue una jugada maestra aunque dolorosa la del presidente haberlos traído a nuestro terreno en el plano electoral, pero igual es de cuidado porque sus intereses son las estrategias que usa el imperio. Esperamos que el presidente cambie su postura con los partidos de izquierda minoritarios, que cesen la venganza, los insultos y que puedan participar sin amenazas en este evento, en aras de allanar los caminos para la Paz en comunión.

Recordando a Bolívar: "Al abrigo de esta piadosa doctrina, a cada conspiración sucedía un perdón, y a cada perdón sucedía otra conspiración que se volvía a perdonar: porque los gobiernos liberales deben distinguirse por la clemencia. ¡Clemencia criminal, que contribuyó más que nada a derribar la máquina, que todavía no habíamos enteramente concluido!" Dos de las Cuatro Leyes de la Espiritualidad dicen: "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido", y tuvo que haber sido así para que aprendamos esta lección y sigamos adelante. Evitemos seguir poniendo la mejilla a quienes nos oprimen (aún no aprendemos la lección), para que no se convierta en una clemencia criminal. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo, por eso el universo nos obliga a repetir la lección. Y "en cualquier momento que comience es el momento indicado", cuando estemos preparados para que empiece en nuestras vidas, es allí que comenzará, aún no lo estamos. Debemos estar preparados para esta nueva batalla y asimilar el mensaje que nos dará el Aquí y el Ahora.



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Esmeralda García Ramírez

Licenciada en Administración

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