¡Qué difícil es aprender!

Definitivamente, en la izquierda venezolana no vamos a aprender nunca a actuar políticamente en función de lo que le conviene al proceso de cambio que se necesita establecer en el país, para poner fin a la dictadura del puntofijismo que en perfecta alianza con la oligarquía criolla, ha sabido aprovecharse de la miopía con la que muchas veces actuamos, poniendo lo estratégico de último y priorizando asuntos que lejos de ayudar en la conducción y materialización del principal objetivo, lo que hace es oscurecer y torpedear los necesarios avances de un proyecto revolucionario clasista y comprometido con la esperanza de una Venezuela distinta, y son precisamente los momentos electorales los que siempre facilitan las ocasiones en que dejamos ver la importancia que le damos a una verdadera lucha por cambiar las relaciones de poder. Un buen ejemplo de ello es la actual e inoportuna discusión en cuanto a cómo asumir el importantísimo reto de las próximas elecciones parlamentarias; un compromiso en el que debería estar muy clara la trascendencia política que tiene para el futuro del país; pero que ya vemos que quienes deberían estar muy claros en esto no lo están. Tiempo suficiente hemos tenido para hacer una buena discusión sobre la necesaria unidad, suponemos que toda la dirigencia del Polo Patriótico entiende la necesidad de derrotar a la derecha, creemos que quienes conducen la política de izquierda en Venezuela saben las consecuencias de perder las elecciones parlamentarias este diciembre. Queremos estar convencidos que todos entienden que lo que vivimos actualmente en Venezuela es una verdadera guerra, donde el enemigo tiene muchas armas en contra nuestra y que la esta contienda electoral representa nuestra única y principal arma para terminar de acabar de una vez y para siempre, con un enemigo que viene obstruyendo el avance revolucionario y las aspiraciones de cambio en Venezuela.

Es verdad que todos están en su derecho de desarrollar las políticas que mejor crean conveniente, para ello cada partido y organización política es autónoma, lo muy malo es el momento que se elige para cobrarle el sectarismo al otro ¿ se valora el riesgo que se corre dividiendo las fuerzas revolucionarias para estas elecciones? ¿ pasarle factura en este momento al sectario, no es abrirle las puertas al enemigo, y que después la historia le pase factura al que divide la fuerza, al sectario y a los que queremos que el sectario y el que divide se unan, es decir al pueblo como en el 2015? Lo normal, sensato e inteligentemente político, sería tragar grueso, e ir juntos a este histórico compromiso con un acuerdo que va mas allá de nombres y curules, un acuerdo que implique una posterior discusión amplia, transparente y muy ideológica, sin cartas bajo la manga de nadie y con la mente puesta en lo que realmente debe unir a todas las fuerzas revolucionarias venezolanas. Las criticas que se hacen al gobierno así como las diferencias con el PSUV, son realidades que están presentes permanentemente en el contexto político nacional, ¿Por qué esperar el escenario electoral para plantear una discusión tan necesaria, siendo una de las principales tareas del proceso revolucionario?. Las miles de discusiones que la izquierda no ha hecho, no puede hacerlas en momentos como este; después de las elecciones habrá tiempo suficiente para discutir con argumentos, criterios y propuestas que resalten el interés colectivo del pueblo, la necesidad de caminar y golpear juntos, las prioridades de la nueva Asamblea en manos revolucionarias, así como enfrentar los diferentes planes golpistas e injerencistas de los enemigos de la patria, etc. Con la Asamblea Nacional en manos de la izquierda, el escenario será distinto para abordar con mayor tranquilidad las ingentes tareas que están pendientes, en lo político, lo económico, la producción, las alianzas nacionales e internacionales. El país ha de ser otro, los políticos han de ser otros, y si la oposición no le da la gana de ser otra, entonces sabremos aprovechar que ahora la Asamblea Nacional es otra, para ponerla donde ha debido estar hace tiempo, de no haber perdido las parlamentarias en el 2015. Una izquierda fortalecida con el triunfo parlamentario y alimentada con el sentimiento y la actitud unitaria, es la otra fortaleza con la cual se podrá responder a la agresión de la que hemos sido víctimas durante todos estos años; igualmente garantiza un espíritu de tranquilidad, armonía y solidaridad para el combate por venir, la discusión y formulación de políticas, planes y proyectos, por los que el pueblo ha estado esperando por mucho tiempo.

Encrucijadas como éstas es posible que continúen estando presentes en este largo camino de luchas y contradicciones en la izquierda, y habrá que ser muy objetivo sobre la realidad que pisamos para saber qué decisiones tomar; son los momentos de no dejarse arrastrar por la necesidad de responder a la agresión, al maltrato y a la injusticia: De igual forma, algunas veces se gana más pasando por pendejo y dejando que quien se cree vivo se lo siga creyendo, pero también son momentos de pregonar con el ejemplo, de conducirse con humildad, de abandonar aires de grandeza y prepotencia, subestimando a los demás, con lo cual solo demuestran una gran limitación ideológica, una desproporcionada inmadurez política, una pésima comprensión del papel que se debe cumplir en un proceso revolucionario. En todo caso, es importante que esta izquierda sepa que el pueblo ha hecho bastante en estos años de batalla contra el imperialismo y la oligarquía criolla, que ha acudido todas la veces que le han llamado a todo tipo de combate, que ha aguantado bastante vaina por la revolución y el socialismo, que no ha comido amenazas ni chantajes de ningún enemigo, que sigue resteado con los postulados y principios revolucionarios y también, que a pesar de que pareciera que no, igualmente está pendiente de lo que pasa en la revolución y por qué pasa. Será necesario que en la izquierda sepamos la gran deuda que se tiene con el pueblo, que ha sabido poner su parte en este intento por construir esa sociedad nueva sin explotados ni explotadores. Históricamente, nuestra izquierda ha padecido de resabios pequeño burgueses, que han hecho y seguirán haciendo mucho daño, mientras insistamos en poner los correctivos con revanchismo, y buscando corregir, cometiendo errores políticos que solo benefician al enemigo de clase; solo el debate constructivo y sincero ayudará a superar esta debilidad. Por todo esto, cuidemos ese gran capital que nos dejó el Comandante Chávez: un pueblo que aprendió que hay que pelear para lograr los objetivos, y que la unidad es la única forma de hacernos invencibles.

Le toca ahora a la izquierda aprender a dialogar con humildad y respetando a los demás, sin mediciones y consideraciones mezquinas de quién es más grande y quién más pequeño. Nos falta a nosotros aprender que en la lucha revolucionaria hay momentos para pelear, para dialogar, para discutir y también para aplicar la mejor estrategia que conviene a nuestros propósitos y objetivos políticos fundamentales, como son lograr la soberanía e independencia de la patria bolivariana; esta característica de nuestra lucha, nos obliga a entender que las elecciones parlamentarias de diciembre no son el primero como tampoco el último compromiso político que debemos asumir juntos, pero sí el momento que necesitamos para que junto al pueblo y con una acertada política, pongamos en su lugar a un enemigo criminal, inescrupuloso, ladrón y vende patria como es esta oposición venezolana, a la que no se le debe dar la más minima oportunidad. Quedan muchos combates por delante para los que debemos estar preparados si queremos salir victoriosos, y estar preparados pasa primero por saber la importancia que reviste el compromiso, y en el caso de estas parlamentarias, es imposible que haya un revolucionario que desconozca el significado que tienen ellas para la izquierda venezolana, incluso para la latinoamericana. Pero por si las mocas: SE TRATA DE DERROTAR A LA DERECHA APÁTRIDA, CRIMINAL Y REACCIONARIA, PARA PODER COMENZAR A DESARROLLAR UNA POLÍTICA SERIA, RESPONSABLE Y DE CARA A LAS NECESIDADES DEL PUEBLO VENEZOLANO ; AL MISMO TIEMPO QUITARLE EL APOYO POLÍTICO QUE TIENE EL IMPERIALISMO EN EL TERRITORIO PATRIO.

José Ramón Blasco. (Guameño).

Agosto 2020



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