Carabobo Ayer. Unión Cívico Militar Hoy

Entre los tantos avances políticos y valiosos aprendizajes que nos dejó nuestro eterno comandante Chávez, cabe destacar la unión cívico militar, proyecto que solo podía cristalizar un gran estratega, claro está, con una férrea voluntad y un definido proyecto político, como el que siempre encarnó el máximo dirigente de la revolución bolivariana.

El gran mérito de este trabajo que enlaza dos importantes sectores del acontecer nacional, está en que históricamente ambos venimos de constantes enfrentamientos por diferentes razones y en diversos momentos de la vida política nacional. Las dictaduras que le ha tocado vivir al pueblo venezolano, donde el poder y la sinrazón militar se dejó notar con sus típicas consecuencias, el uso de los militares por parte del punto fijismo para doblegar las luchas populares: persecuciones, allanamientos, desapariciones y otras acciones represivas por parte de los militares; nos fueron ubicando en trincheras de permanentes enfrentamientos como enemigos irreconciliables que no desaprovechaban oportunidad para demostrarlo. .También está el hecho no menos importante, de que tanto militares como civiles fuimos educados para vernos como contrarios, sectores antagónicos donde una coincidencia, o acción conjunta entre militares y sectores de izquierda siempre fue tanto impensable como irrealizable.

Es importante no perder de vista las motivaciones que siempre llevaron a los partidos de la derecha venezolana a estimular, justificar y alimentar en todo momento el desencuentro entre civiles y militares, ya que nuestra misma historia se ha encargado de enseñarnos lo que pueden lograr juntos, actuando en forma unida, en una sola dirección y con un mismo objetivo.

No fue otra cosa que la unión de los militares dirigidos por Bolívar y otros generales patriotas, con los civiles surgidos de los campos, asolados y explotados por las oligarquías y terratenientes de la época, la que derrotó a los imperialistas españoles en Carabobo, en perfecta armonía, esfuerzo y sentimiento patriótico, dando cada uno lo mejor de si, - la vida- poniendo la soberanía de la patria por delante, en hermosa mezcla de conocimientos, entrega y amor por la defensa del suelo patrio. .Fue lo mismo que ocurrió el 23 de enero de 1958, cuando civiles y militares se unieron ante la necesidad de dar un paso al frente para derrotar la dictadura de Marcos Peres Jiménez, que venia cercenando todos los derechos del pueblo; fue otra oportunidad para demostrar la efectividad y la contundencia de la unidad del pueblo con un ejército que entiende y está dispuesto a sacrificarse por el bienestar de las mayorías. Siguiendo con los ejemplos de lo que puede hacer la marcha conjunta de civiles y militares, debemos referirnos al rescate del comandante Chávez por parte de un pueblo en la calle, exigiendo su regreso junto a unos militares, defendiendo la soberanía y las libertades democráticas frente a los conspiradores vende patria, aquel 13 de abril del 2002 . Orgullosamente hoy podemos presentar otros logros de la unión cívico militar que favorecen y fortalecen este proceso revolucionario, como garantía de la irreversibilidad de la revolución bolivariana: el trabajo en Barrio Adentro, Misión Vivienda, Alimentación, así como las derrotas a los golpistas e invasores en plaza Altamira, Apure, Costas del Litoral, la batalla de los puentes, la cota 905 y las que faltan. Es decir, desde la época independentista hasta nuestros días, el esfuerzo conjunto de civiles y militares, ha reafirmado ser el motor impulsor de los avances y victorias de los pueblos que defienden su soberanía y su derecho a ser libres; es la razón del interés de las oligarquías y el capitalismo en general, en dividirnos y que caminemos por distintas vías, con unos militares que reprimen, intimidan y desprecian al pueblo. A sus propósitos e intereses, no conviene lo que supo construir Chávez en los cuarteles, un sentimiento de hermandad, solidaridad y pertenencia de los hombres y mujeres de verde olivo, con los hombres y mujeres de a pié, que luchan a diario, sobreviviendo y defendiendo lo más grande que tiene el ser humano, la patria y el derecho a ser libres. Hoy todos coincidimos en que los militares son el pueblo uniformado, hombres y mujeres comprometidos con el presente y el futuro del país.

Contrariamente en la cuarta República, los militares fueron el pueblo uniformado golpeando al pueblo sin uniforme pero con hambre, para resguardar los intereses del pueblo rico, sin uniforme y sin hambre.

El agitado mundo del momento por el que atraviesa nuestro país, nos reclama un mayor esfuerzo en la profundización de estos lazos del pueblo militar con el pueblo civil, para responder al enemigo; de la misma forma que lo hicieron Bolívar, Páez, el negro primero y los demás héroes de aquella hazaña en la sabana de Carabobo, el 24 de junio de1821. Hoy Venezuela como la mayor parte de América latina, se encuentra amenazada, asediada y chantajeada porque decidimos labrarnos nuestro propio destino, y construir sin injerencia alguna, el tipo de país que nos conviene. Esta determinación de no seguir lineamientos ni órdenes de afuera, es lo que no aceptan quienes nos han visto siempre como sus empleados y por eso nos atacan, nos bloquean, nos roban nuestros recursos económicos; ante ello el camino es reforzar y profundizar los lazos con nuestra fuerza armada, para seguir el ejemplo que Carabobo dio, echando de nuestra patria al imperio invasor, de la misma forma que ahora mismo muchos en la región venimos haciendo, afianzados en este poderoso instrumento de lucha, no solo poderoso sino igualmente motivante, que estimula la generación de vías que facilitan el esfuerzo mutuo y los mecanismos de lucha, para ganar esta batalla por nuestro derecho a ser libres y dueños de nuestro propio destino.

Hoy cuando un nuevo plan Cóndor se cierne sobre América latina, con la vieja práctica del sicariato, el chantaje y la persecución a los procesos de izquierda, no debemos despreciar el aprendizaje que nos deja la unión de la fuerza armada con el poder popular, para enfrentar con éxito la arremetida de esta guerra no convencional, de un imperialismo que necesita nuevas fuerzas políticas, sofisticados mecanismos y laboratorios, todo en función de su agenda bélica y su hegemónica visión del mundo. Conociendo las experiencias de Brasil, Paraguay, Argentina Honduras, Ecuador y Bolivia donde en algunos casos lograron el objetivo golpista, se debe profundizar el trabajo desarrollado en Cuba, Nicaragua y Venezuela, donde igualmente lo vienen intentando, con la diferencia de la decidida respuesta de una fuerza armada bolivariana patriótica, y un pueblo organizado, que han sabido defender con honor y sentido nacionalista, los avances y las conquista sociales, ganados a costa de sacrificios, acoso político, económico, comercial etc.

Que nadie se llame a engaños. Hoy como ayer, los cambios sociales y la derrota a los imperios yanki y europeo, solo será posible caminando juntos, pensando y actuando juntos, como lo hicieron nuestros libertadores junto al lado de hombres y mujeres de sombreros y alpargatas, henchidos de coraje y amor por su patria Venezuela. Hoy el camino y el método son los mismos; luchar unidos por el despertar y la independencia definitiva de nuestro territorio y de la patria grande. El desafío está planteado, se han dado pasos trascendentales en los últimos años y no nos está permitido retroceder en esta coyuntura histórica, en que nuestro continente integrado en una gran fuerza pueda alcanzar un papel protagónico en la geopolítica y la geo-economía mundial. Los pueblos del mundo hoy bloqueados, saqueados, perseguidos, chantajeados, sancionados en general, atacados y cercados por querer tener opinión sobre su destino, porque les ha dado la gana de no obedecer más al amo del norte, tienen la tarea de convertirse en la vanguardia que defienda y profundice tanto el proceso de unidad, como la necesidad de iniciar un serio, responsable, concienzudo y fraterno trabajo dentro del sector militar de nuestros países.

En este gran esfuerzo unitario, no puede estar ausente el movimiento de los trabajadores como sector social especifico dentro de la confrontación de la lucha de clase, donde militares y trabajadores de todos los niveles y sectores, provienen generalmente de los estratos populares: Muy poco vemos militares salidos de las filas de la burguesía, aun cuando sí, militares con mentalidad burguesa, algo muy bien aprovechado por los enemigos de las corrientes de izquierda, para ponerlos a su servicio, convirtiéndolos en enemigos del pueblo y defensores de sus intereses. He aquí pues el porqué han de marchar juntos los militares patriotas, herederos de Bolívar y Chávez , al lado de los sectores populares, que luchan por la emancipación de los humildes, los de menos recursos. En esta lucha se enfrentan los principios que identifican y mueven las corrientes en su práctica cotidiana, la de las clases dominantes, que reproducen la dominación, la exclusión y la propiedad privada entre otros y los principios revolucionarios que reproducen la propiedad social, la solidaridad, la lealtad etc.

La clase pudiente siempre ha querido utilizar al estamento militar como instrumento deshumanizado, retrógrado y reaccionario, para mantenerse en el poder. Contrariamente quienes empujamos este proceso revolucionario, vemos en nuestros militares a hombres y mujeres del pueblo, que gracias a un golpe de timón de Chávez en la fuerza armada, han asumido el compromiso de trabajar junto al pueblo, para la liberación de la patria frente al yugo imperial.

La frontera apureña, las playas del litoral guaireño, el distribuidor Altamira y los puentes tachirenses, son testigos del temple y talante de los militares venezolanos, que ayudó a formar nuestro comandante eterno Hugo Chávez Frías.



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Ramón Blasco


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