Fatalismo victorioso

Esta etapa de beligerancia objetiva, verídica que atraviesa Venezuela, ya hace largo rato superó a aquella subjetiva demostrada como destinada para agredir la psis de la población, sin menoscabar su pervivencia complementaria para reforzar el caos actual. Ya ese mundo fatalista paralelo al real construido en las redes direccionando opiniones y acciones de la población, está presente preponderantemente en estados como el Zulia, en la penumbra de noches acaloradas, sin luz, sin entretenimiento, en los interminables días plenos de rostros cansados buscando alimentos, agua... donde el odio por inclinaciones políticas diferentes parece entronizarse al ver vecinos de toda una vida agredir a sus pares. Ya ese mundo fatalista se ha sentido victorioso.

Se abonó bien el terreno. Faltan tantas cosas, sobre todo a los más humildes; se minó de angustia y desesperanza el andar de un pueblo al no poder conseguir los suficientes y necesarios alimentos, medicinas, ropa calzados, dinero en efectivo o electrónico, y de imposibilitársele acceder a la información, trágico en una sociedad como la nuestra, sobre todo si su manejo queda en las manos de un grupo privilegiado.

La gran jugada de Maduro, tal como denominamos a la audaz estrategia gubernamental que avivó la esperanza de mejora en la economía doméstica el pasado año, fue pulverizada. Y nos encontramos en un laberinto cuyos pasos o compuertas parecieran en su mayoría ser cerradas desde afuera, desde donde conocen al dedillo las tramas del enredo que son coautores importantes. Y desde aquí adentro, pese a al trabajo gubernamental, se ven pocas posibilidades de maniobras para conseguir las ansiadas soluciones.

El colapso del sistema eléctrico, es sólo un espacio dentro de ese laberinto que hizo notar cuán complejo es la crisis actual en todas sus dimensiones, por lo que en estos momentos es perentorio visionar como sortear las grandes dificultades políticas y socioeconómicas que vivimos. Por ejemplo, en lo interno que deberá hacerse en el marco micro, ese que entiende y ve la gente; cómo efectivamente atender y levantar una economía comunal o familiar sin intermediación de politiqueros que burocratizan y sesgan los beneficios, y a su vez, tratar y atender el asunto salarial y de estabilización del poder adquisitivo con tácticas que eviten las repetidas fallidas.

Respecto a lo externo, hablar de las necesarias alianzas solidarias entre los países latinoamericanos y caribeños, a través de los bloques creados en el pasado reciente para tal fin, son una quimera en la geopolítica actual de la región. Defenestrada UNASUR, UN ALBA con bajo liderazgo y poder de acción, ante un Grupo de Lima incoherente para cohesionar los intereses de los pueblos que dicen representar, pero cabalgando con rectitud en la racionalidad de quienes los tutelan, es el marco del escenario internacional que tiene en vilo la prosecución del proyecto político venezolano vigente, en oposición a aquellos pocos del ultramar que han tenido espacio estelar en el apoyo decisivo al gobierno en los últimos meses. Total, panorama sombrío para recibir solidaridad en tiempos de bloqueo. Un bloqueo que cada día adquiere ribetes exponenciales cuando esta semana también anuncian sanciones contra el Banco Central de Venezuela con consecuencias que pudieran afectar en mediano plazo los sistemas de compra electrónicas de la población, por ejemplo.

El Presidente de la República, deberá hacer en los próximos días anuncios a propósito del primero de mayo, pero por la situación especial que pasa la Patria, estos deberían rebasar lo atinente al tradicional aumento salarial, (sin quitarle su justa importancia); así como trascender los protocolares cambios ministeriales, (harto necesarios) incluso, las grandilocuentes expresiones de "el nuevo comienzo" o "la revolución dentro de la revolución" ya carentes de asidero semántico por tantas veces dichas y no cumplidas, también "por tantas" razones que no vienen al caso recordar. Lo fáctico deberá prevalecer, las soluciones inmediatas apremian en todos los órdenes de la vida nacional. No serán fáciles de elaborar por la difícil situación a abordar, pero hay que plantearlas con sabiduría, pues se corre el riesgo de que el fatalismo se instaure a sus anchas victorioso y sea la mejor excusa para que "todas las opciones" anunciadas contra Venezuela se sigan aplicando hasta aniquilarnos como sociedad.



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Aquileo De Jesus Narvaez


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