Venezuela el pueblo de las dificultades



Decía Eduardo Galeano en su libro “Las venas abiertas de América Latina” que “la historia es un profeta con la mirada vuelta atrás: por lo que fue, y contra lo que fue, anuncia lo que será…” En este sentido, la vida de Simón Bolívar, el libertador de la Patria Grande, nos marca los derroteros de una nueva historia marcada por su legado, contra todo lo que significó su lucha revolucionaria ante un nuevo imperio que hoy amenaza nuestro suelo patrio; por lo tanto, nos determina otra vez lo que será este nuevo hito histórico, pero con una consciencia más revolucionaria para los venezolanos tanto o más como en la época del libertador. Bolívar estuvo en su lucha por la independencia durante veinte años, antes de los 27 años de edad, la cual se mantuvo inalterable hasta sus 47 años; sin embargo, la revolución no logró establecerla en su totalidad. Su sueño por la realización de la Gran Colombia aún está pendiente; la libertad plena sigue siendo una amenaza para los venezolanos por el imperio norteamericano en su afán de esclavizarnos como otrora lo hizo el imperio español; así como el juramento que él hiciera en el Monte Sacro ante su Maestro Simón Rodríguez es un compromiso que ahora nos toca asumir como bolivarianos como un reto histórico ante las “coyunturas difíciles para mantener el empeño de la restauración del capitalismo, para acabar con la Patria”, como bien lo dijo el comandante Chávez. Los problemas para Bolívar, a quien entre otras cosas, la enfermedad, la traición y las circunstancias se oponían para llevar adelante la realización de su sueño, fueron tan frecuentes que, en una carta dirigida al general Francisco de P. Santander, el 08 de septiembre de 1.825, llegó a expresar lo siguiente: “Usted es el hombre de las leyes, Sucre el hombre de la guerra. Usted y Sucre son los hombres de Colombia para el mando supremo. Yo no valgo nada para esto y lo digo de todo corazón. Yo soy el hombre de las dificultades y no más: no estoy bien sino en los peligros combinados con los embarazos; pero no en el tribunal ni en la tribuna. Que me dejen seguir mi diabólica inclinación y al cabo habré hecho el bien que puedo”.

Como la historia es un profeta que anuncia lo que será, hace casi doscientos años, Bolívar se consideró el hombre de las limitaciones, el de sumergido en los peligros, el de los obstáculos a vencer. Desconocía Bolívar —tal vez— que sus impedimentos, barreras o embarazos combinados, lo heredaríamos sus hijos dos siglos después; por ende Venezuela sería el pueblo de las dificultades, al mismo tiempo el linaje de la resistencia. Los procesos de cambios sociales, de revoluciones, vividos ayer y los que se impulsan hoy, siempre estarán sujetos a dificultades, conquistas, reveses y traiciones. Si el peso de los fracasos no logró doblegar la voluntad de Bolívar de liberarnos del yugo español, mucho menos a nosotros los venezolanos, que venimos desde el origen a combatir las formas más perversas que se han diseñado para destruir a la raza humana, que se aferran a tomar el control desde su oscuridad a través de todos los poderes (económicos, mediáticos, religiosos, comunicacionales y financieros) para apropiarse de nuestros recursos energéticos. La Providencia hoy nos protege como a Bolívar. A pesar de que los traidores atentaron contra su vida en varias oportunidades, igualmente la Fuerza no fue benevolente con ellos, no les proveyó de estos dones naturales que nos pertenecen desde tiempos memoriales porque serían sus armas, sus recursos, para la destrucción y/o control total del planeta. He ahí la mirada fija sobre la tierra del gigante Bolívar. Esto nos indica que todos los planes o Leyes de la Patria por establecerse en donde todos sus ciudadanos puedan gozar de los recursos que el país posee de manera equitativa, justa y solidaria, bajo el principio bolivariano, en un sistema distinto al neoliberalismo o como lo dictamine el presidente ilegítimo Donald Trump, será cuesta arriba para los venezolanos; es decir, será cada vez más dificultoso por las ambiciones extranjeras que se ciernen, será el golpe que nunca acaba contra la clase más vulnerable, la explotación del hombre por el hombre. Será complejo con apátridas como Guadó, Borges o Leo López, que no solo entregan a su país sino que se roban nuestro dinero producto del bloqueo que nos impusieron. Si el año 1.492 fue el descubrimiento de América para el nuevo mundo, si el período de 1.810 a 1.830 fue el proceso de la Independencia de Venezuela, entonces este ciclo Revolucionario Bolivariano será verdaderamente el de la Resistencia y Derrota contra el Imperio Norteamericano.

¡Venezuela es el pueblo de las dificultades y vaya qué dificultades las que estamos viviendo! Desde el año 2002 los ataques contra Venezuela por parte del gobierno de los EE.UU. han sido despiadados, pero los últimos ataques terroristas no tienen parangón. Aún hay compatriotas de la oposición ignorantes que nos creen ignorantes por pensar que el ilegítimo de Trump no tiene sus manos metidas en todos los intentos fallidos para tumbar al gobierno de Maduro valiéndose de técnicas o métodos pocos convencionales. La tierra infinita que se extiende por el mar Caribe fue llamada por Colón el Paraíso Terrenal por sus inmensas riquezas que ni siquiera pudo observar en su totalidad. Así como los europeos como unos puercos hambrientos ansiaban el oro (como lo describe Galeano), de la misma manera el gobierno de Trump y de Duque ansía nuestro petróleo. Entre 10 a 15 días sin luz nos sometieron las fuerzas oscuras —la suma total—, desde el 07 de marzo. Unos estados fueron más afectados que otros, especialmente el Zulia. Muchas familias se quedaron además sin todos los servicios básicos: gas, agua y comunicación (telefónica e internet), aún a la fecha no se restablece en su totalidad el sistema comunicacional. La otra amenaza es la irrupción a nuestro sistema financiero, y es que mediante las tarjetas Visa y MasterCard el gobierno de Trump puede bloquear nuestras cuentas y obligar a los venezolanos a inmovilizarlas, a no realizar ningún tipo de transacción financiera; mientras que las personas de la tercera edad serán los más afectados para cobrar su pensión. Es imperativo que el gobierno venezolano realice los cambios necesarios en la plataforma financiera con el apoyo de los gobiernos de Rusia y de China. La otra represión que está sobre la mesa es violentar las plantas de gas doméstico y de la gasolina para que los venezolanos terminen en la desesperación y se propicie una guerra civil. Generar más falsos positivos con paramilitares desde la hermana Colombia, crear enfermedades mediante armas bacteriológicas y asesinatos a personas clave, no están descartadas tampoco. La última carta, la invasión militar es la que la más ambiciona Trump. No obstante, si es la última para ellos para nosotros sería el principio de una guerra sin precedentes; sería la primera y última batalla que libraríamos encumbrando nuestro suelo patrio y nuestra Constitución, como lo consagra en su artículo uno: la República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador. Así la haremos cumplir, en nombre del Hombre de las dificultades que nada lo amilanó para liberar a esta tierra de los saqueadores europeos; en nombre del Comandante Chávez que dio su vida para dejar las bases del proyecto Socialista Bolivariano, y en nombre de todos los venezolanos que asumimos el compromiso de la inclinación de Bolívar: la libertad y la justicia. Como hijos e hijas de nuestros guerreros ancestrales, sortearemos las dificultades para hacer de Venezuela el bien que podemos, una nación más humanista y próspera.





(*)esmeraldagarcia2309@gmail.com

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Esmeralda García Ramírez

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