La preservación del Estado-Nación Republicano de Venezuela en el escenario geopolítico de la multipolaridad mundial

Los venezolanos hemos aportado grandes sacrificios en recursos humanos y naturales desde 1810 hasta la actualidad para avanzar en la estructuración de un Estado Nacional Republicano, surgido inicialmente como consecuencia de una larga, costosa y exigente lucha anti-colonial, patriótica e independentista contra las tropas que desde Venezuela, Suramérica y la propia España defendían la permanencia del dominio monárquico hispano sobre todos estos territorios muy alejados de la península y de sus dominios insulares en el mar Atlántico.

Las tropas venezolanas liderizadas por patriotas que surgieron desde las diversas regiones que conformaban la Capitanía General, así como variados sectores sociales, desde encumbrados propietarios o herederos de haciendas, ganados, comercios y esclavos conocidos como blancos criollos, participando también a su lado los denominados pardos que constituían la mayor parte de la población y la mano de obra libre, entre los cuales destacaban los aguerridos llaneros. Junto a estos grupos sociales y étnicos también se incorporaron a estas luchas por la independencia y la creación de la Nación Venezolana y Colombiana, los grupos de esclavos descendientes de africanos, los antiguos esclavos que obtuvieron su libertad, los miembros de las etnias originarias que habitaban particularmente en las regiones del oriente y occidente del territorio.

También los blancos de orilla participaron en estas duras y exigentes jornadas de lucha por la independencia que traspasaron el territorio de Venezuela y se extendieron junto a los neogranadinos, peruanos, argentinos, chilenos, ecuatorianos, bolivianos, panameños, y pequeños grupos de ingleses, irlandeses y franceses hacia los territorios del Sur de América en lucha liberadora y anti-imperial. Allí están estos Estados Nacionales ayudados en sus luchas y conformación por los venezolanos en sus luchas libertarias como la mayor y más clara evidencia del carácter liberador, patriota, anti-colonial y anti-imperialista de los venezolanos como componentes de una Cultura Nacional Republicana.

Después de ayudar a conquistar la independencia frente al imperio español y luego de presenciar/sufrir el saboteo y fracaso del estratégico proyecto integracionista de creación de la República de Colombia conformada por Venezuela, Nueva Granada y Ecuador, las tropas y la mayoría de los oficiales venezolanos regresaron a sus territorios de origen en Venezuela. Nunca se plantearon invadir, dividir y humillar a los pobladores de los espacios territoriales que ayudaron a liberar con sus esfuerzos, inteligencias, sangre y muchos de sus bienes sacrificados, para someterlos a sus intereses corporativos o los de alguna potencia de la época.

Entre los años de 1810 y 2019 han transcurrido 209 años de esta accidentada historia nacional, con sus avances, retrocesos y estancamientos propios de la cultura humana. En ese lapso de tiempo hemos tenido gobiernos liberales conservadores y liberales progresistas, gobiernos orientados a fortalecer el Estado Nación y otros más alineados con los intereses de las potencias imperiales que han ejercido gran influencia geopolítica y económica en estos espacios, como es el caso de Inglaterra o Reino Unido y los Estados Unidos de América. De esos años hasta la actualidad los venezolanos hemos tenido gobiernos que orientan su acción fundamental a garantizar los intereses de los dueños del capital nacional y de las empresas de carácter transnacional y otros que han buscado darle también cobertura y protección a las grandes mayorías nacionales.

En todos los gobiernos ha estado presente con variadas intensidades y evidencias las prácticas de la malversación, nepotismo, desviación de recursos, corrupción y otras prácticas irregulares en el manejo de los presupuestos públicos. Existe amplia información documental, hemerográfica, testimonial, audiovisual e historiográfica sobre estos temas. Asimismo, se puede afirmar que en todos estos ejercicios liberales expresados políticamente a través de formas de gobiernos dictatoriales o democráticos se han consolidado grupos de poder político y grupos de poder económico ya existentes, y también se han conformado bajo la cobija protectora de todos estos gobiernos nuevos grupos de poder económicos o burguesías quienes han contado con facilidades para la acumulación legal y delictiva de capitales y bienes que luego son ubicados dentro y la mayoría transferidos fuera del país.

En la actualidad Venezuela cuenta con un gobierno escogido por medio de un proceso electoral nacional donde participaron varios aspirantes. Un sector muy activo de la oposición política decidió no participar en ese proceso que se realizó y contó con una importante participación de electores. Una parte de estos sectores de oposición han decidido organizar diversas acciones desde el año 2015 y los años siguientes para intentar debilitar, arrinconar, asfixiar al gobierno y obligarlo luego a promover un proceso electoral presidencial o su renuncia al ejercicio constitucional del gobierno. Para intentar obtener estos objetivos han desarrollado una estrecha alianza con el actual gobierno de los EEUU presidido por Donald Trump y sectores radicales de su gobierno y del Partido Republicano.

Es innegable que el actual gobierno presidido por Nicolás Maduro ha cometido importantes errores en el manejo de las políticas públicas y en particular en al área económica. Algunos de los errores también son heredados desde el gobierno que presidió su líder y referente político Hugo Chávez. El manejo y asignación de grandes cantidades de miles de millones de dólares preferenciales o subsidiados (Bs 4,30 – 6,30 – 12,30 y 10,0 por 1 $) para empresarios transnacionales, nacionales, regionales y locales, además de los falsos empresarios que registraban las denominadas empresas de maletín. Gran parte de esas asignaciones no eran sometidas a los controles previos y posteriores adecuados establecidos en la propia Constitución y Leyes de la República, con lo cual no se garantizaba la inversión nacional de estos recursos y su recuperación. La asignación sin control, supervisión y garantías efectivas de créditos blandos, con bajos intereses y largos lapsos de tiempo exonerados de pagos, a través de la banca pública y privada para desarrollar y ejecutar grandes y medianos proyectos agrícolas, pecuarios, industriales, comunitarios y de servicios que tampoco contaron con mecanismos de Gobierno y Estado eficaces y eficientes para garantizar su uso adecuado.

La rotación al estilo del juego de billar francés o pool de los mismos funcionarios ministeriales de un despacho a otro durante todos estos años, sin importar si han sido o no exitosos y eficientes en sus gestiones en organismos bajo su responsabilidad. El caso de la industria petrolera, gasífera y petroquímica nacional muestra una falla gerencial, administrativa y financiera que se puede ubicar a partir de los años 2008 en adelante con una reducción progresiva de las inversiones y una inevitable caída años tras año de su producción promedio desde los 3.500.000 Millones de Barriles Diarios (MBD) hasta el promedio de 2019 de 1.500.000 (MBD).

Junto a estas dificultades que corresponden a la gestión del gobierno actual, debemos registrar las otras acciones de origen externas y con réplicas intensas a lo interno del país. Hemos sido testigos de la decisión del anterior Presidente de los EEUU Barak Obama al aprobar una medida jurídica contra el Estado y el Gobierno de Venezuela al considerarlo un peligro para la seguridad de ese país. A partir de allí, se han acrecentado las medidas de congelamiento de bienes, medidas de restricción contra funcionarios públicos venezolanos para que no tengan posibilidades de rubricar compras y negociaciones internacionales a nombre de la República, afectación de las posibilidades de acceso al crédito internacional del Estado Venezolano, retención y despojo de bienes públicos, presión contra gobiernos y empresas internacionales para que no vendan productos alimenticios, medicinales, repuestos e insumos al país.

El Gobierno de los EEUU presidido por Donald Trump y sus altos funcionarios han radicalizado y ampliado las sanciones económicas contra el Estado, el Gobierno y la Sociedad venezolana. Se ha llegado al extremo de despojar a la empresa petrolera nacional PDVSA de parte de sus activos en el exterior y particularmente los ubicados en los EEUU, este el caso de la empresa CITGO.

Estas acciones de asfixia económica promovidas por el gobierno de Donald Trump y sus más altos funcionarios, además apoyado por algunos países de Europa y América Latina, ha sido acompañada de manera muy activa por importantes dirigentes de la oposición política venezolana. Esto lo hemos observado desde hace varios años y hasta la actualidad por medio de los programas de entrevistas en los canales de televisión privada del país, donde diputados y otros importantes voceros políticos de algunos partidos de la oposición afirman que ellos desarrollan intensas reuniones y actividades ante funcionarios de gobiernos y organismos internacionales para lograr que se mantengan y amplíen medidas de cerco económico contra el Gobierno, el Estado y en consecuencia contra la gran mayoría de la Sociedad Venezolana. Los miembros de las élites del Gobierno y de la Oposición de Venezuela tienen mecanismos privilegiados para acceder a la compra de productos como alimentos, medicamentos, aseo, limpieza, repuestos, ropa y otros. La mayoría de la población es la depositaria fundamental de estas medidas que impactan la economía, los salarios, la inflación, la devaluación monetaria, el bienestar familiar y la tranquilidad emocional.

Entendemos que las aspiraciones por acceder al Poder Público y sus beneficios/privilegios es capaz de incentivar las más feroces luchas entre los seres humanos. Pero de allí a solicitar que nos invada militarmente una Gran Potencia Imperial cuyo liderazgo gubernamental actual tiene aspiraciones de controlar este país, reducir y debilitar al extremo su condición de Estado Nación Independiente y Republicano con dominio autónomo de sus espacios territoriales y recursos petroleros, mineros, naturales y de negocios en general. Plantear desde cualquier posición ideológica la petición para que nos invadan ejércitos de otros países (con sus inevitables e innegables ambiciones sobre nuestro territorio y recursos) resulta una negación absoluta de nuestra Historia Nacional, de nuestros Orígenes de Estado-Nación Independiente.

Resulta más absurdo aún cuando este miércoles 27 de febrero (fecha muy emblemática en nuestra Historia Contemporánea Nacional por la reacción popular de 1989 y la represión gubernamental ejecutada contra la población) se reúnen en la ciudad de Hanoi en Vietnan, el Presidente de los EEUU Donald Trump con el Presidente de Corea del Norte Kim Jong-un con la condición de anfitriones del gobierno Vietnamita. Este país sufrió entre las décadas de 1960 y 1970 la mayor agresión intervencionista por parte de los ejércitos de los EEUU, quienes finalmente se retiraron derrotados por este humilde pueblo asiático productor y consumidor de soya y arroz. Igualmente el pueblo de Corea del Norte se enfrentó al ejército de los EEUU y sus aliados de varios países en la década del 1950 y finalmente los Coreanos del Norte con apoyo de Rusia y China lograron salir victoriosos y evitaron la invasión de sus territorios. Este miércoles en Hanoi se reúnen dos Jefes de Gobiernos radicalmente antagónicos hasta hace varios meses atrás y serán atendidos por otro Gobierno que se enfrentó a los EEUU y lo derrotó en sus pretensiones de invasión, vasallaje y control del territorio. Esto demuestra que en el terreno de la lucha por el PODER y la POLITICA todo es posible si existen condiciones internas y externas que hagan posible esas negociaciones y acercamientos.

En Venezuela es necesario que los actores internacionales con capacidad de Potencias Globales como Rusia y China por un lado y EEUU y la UE por el otro lleguen a los acuerdos necesarios para ayudar a canalizar y garantizar negociaciones entre las fuerzas políticas venezolanas ubicadas en el gobierno y la oposición. Eso pasa por negociaciones que logren suspender todas las medidas de cerco y asfixia económicas contra Venezuela, así como respetar todos los activos del país y dejar que fluyan las compras y ventas de productos entre el sector público y privado venezolano con empresas internacionales. Conjuntamente con esas medidas acordadas me parece que se pueden pactar/acordar condiciones para unas elecciones presidenciales y parlamentarias para unos 6 meses después del levantamiento de estas medidas. Intentar promover cualquier tipo de elecciones en medio del asedio económico, diplomático, institucional, militar y con presión violenta de calle es un escenario por lo menos absurdo y alejado del sentido común.

Debemos presionar para evitar convertir a Venezuela en el escenario de inicio de un verdadero Incendio de las Praderas, Serranías, Sembradíos, Caseríos Ciudades que comenzaría por acá y se extendería por gran parte de América Latina y el Caribe. Nosotros pondríamos los heridos, mutilados, muertos, infraestructuras a destruir….mientras otros se aprovechan de nuestros recursos y nuestras debilidades posteriores como pequeñas y destruidas Repúblicas. Si dejamos que nos impongan esa agenda de guerra y destrucción sólo debemos leer un poco sobre Yugoslavia, Irak, Afganistán, Sudán, Yemen, Libia, Siria…Colombia con sus guerrillas y narcoparamilitares entre la década de 1940 y la actualidad. ¿Estados? ¿Naciones? ¿Cohesionadas? ¿Pacíficas? ¿Tranquilidad Emocional?



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Germán Yépez Colmenares

Historiador - Profesor de la UCV

 germilio.yeco@gmail.com

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