Trincheras de Ideas

El salto en el vacío de la izquierda boba o como se derrumban los falsos mitos

Lo que no ha logrado políticamente el agente Guaidó, autoproclamado presidente por órdenes de Donald Trump, de que lo apoye el conjunto del universo opositor, lo logró insólitamente con un minoritario sector de exizquierdistas o exchavistas encabezados por funcionarios de diversos niveles durante el mandato del Comandante Hugo Chávez. Ex ministros y ministras, gerentes, directores de empresas, profesores universitarios que cometieron el garrafal error de trasponer el umbral que separa el mundo de la luz y la esperanza que es la Revolución Bolivariana y Chavista, del sórdido, oscuro y abyecto mundo de la contrarrevolución fascista donde se anida la maldad más abyecta, el cipayismo y el entreguismo y la anti patria más recalcitrante, que tuvo expresiones recientes en el más insólito de los entreguismos a la potencia imperial y convertirse un grupo fascista como voluntad (im)popular o primero (in)justicia abiertamente, sin recato alguno, en agentes del gobierno supremacista y racista norteamericano y así, sin más, el chavismo puro lo reconoce. ¡Fin de mundo!

No medir el peligroso significado que tiene el reunirse y convalidad y reconocer a Juan Guaidó como pseudo presidente de nada, porque de Venezuela no lo es, sencillamente porque nadie lo eligió, esa fue una estrategia política de los imperialistas, saltarse a la torera la legalidad nacional (el poder reside intransferiblemente en el pueblo y se expresa a través del voto) e internacional (injerencia abierta, violación de la Carta de las Naciones Unidas y de la OEA) culminó un proceso de traición que se inicia con la fatal muerte del Comandante Chávez, la lucha por el poder derrumbó cualquier pretensión de querer aparecer como chavistas disidentes y querer imaginar que eso era suficiente para desgajar el auténtico chavismo popular, atraerlo, ganarlo para evitar las desviaciones imaginarias o reales del gobierno de Maduro.

Lo que hicieron los exrevolucionarios no es nuevo, esa conducta típica de los pequeños burgueses se ha repetido a lo largo del proceso revolucionario estos 20 años y la revolución se ha ido decantando, incluso viene de más atrás, con la traición de la lucha armada de los años 60’. La política de aliados inicial de Chávez se va fracturando cuando, por ejemplo, los dirigentes del MAS, Pompeyo Márquez y Teodoro Petkoff se van a la oposición y terminan abrazados a la derecha que un día combatieron con las armas, cuando se decían comunistas, después "mayoría comunista", y terminaron sirviéndole a esa burguesía como empleados, adláteres o voceros y, por supuesto se convirtieron en sus predicadores. Baste ver esa oposición a Chávez primero, a Maduro, después a nivel mediático (Tal Cual, etc.) y declarativo para precisar los alcances de su discurso, más que opositor, provocador, subversivo. Las alianzas de los partidos en los procesos electorales, sobre todo presidenciales. Después siguió el goteo de disidencia y traiciones de los pequeños burgueses, Ismael García y otros especímenes o lo ocurrido con la Causa R y el manejo y manipuleo del gran traidor Pablo Medina, agente indiscutido de las políticas más viles de la derecha. Surge, por necesidad, el PPT porque era necesario el deslinde, asumir una posición lo más izquierdista posible (esto lo digo porque nunca ni la Causa R ni el PPT definieron claramente una posición ideológica, marxista, clara, siempre hubo una ambigüedad ideológica, un centrismo oportunista) y romper, dejar atrás todo el derechismo encarnado en ese nefasto personaje en que se convirtió Andrés Velásquez, traidor entre los traidores cuando comenzó su espiral de traición vendiéndole a la derecha su triunfo electoral de 1993.

Volvamos, entonces, al grave paso dado por Héctor Navarro, Ana Elisa Osorio, Hugo Cabezas, Millán, el infiltrado en la izquierda Nicmer Evans, Juan Barreto, Mosonyi, entre otros, y su fantasmagórico parapeto, la llamada ‘Plataforma por la Defensa de la Constitución’, instrumento desde el cual, dentro de la acelerada crisis política creada por la derecha y el imperialismo, no sólo expresaron su voz repitiendo el discurso de la derecha pidiendo elecciones presidenciales ya, cambiando la directiva del CNE (¿quién lo haría, la AN?), pidiendo un referéndum consultivo (¿quién lo convocaría, la AN?).

¿Por qué políticos tan avezados, curtidos y curtidas en mil circunstancias y luchas, más allá de sus diferencias políticas con la Revolución y con su Jefe, Nicolás Maduro, o sus ambiciones personales, cometen un error tan garrafal que parece de novatos políticos, como ese de sentarse con un tarambana, un don nadie como Guaidó recién llegado a la política, puesto allí por el imperio que ellos dicen combatir para buscar destruir Venezuela, que violó la Constitución Bolivariana en todo su articulado y quiere destruir la legalidad institucional y que nuestra patria sea invadida por soldados yanquis, colombianos y mercenarios extranjeros?

La contradicción entre el discurso inicial de la fulana Plataforma y los hechos ponen en evidencia que aquello no era sino una falsía, una burda demagogia. ¿Cómo un grupo va asumirse como defensor de la Constitución y reconocen de hecho a quien es la negación de esa Constitución y buscas derogarla?

A mi juicio con ese paso dado por el grupo de renegados, que evidencia su desesperación, su miedo, que no hacen aportes para contribuir con la solución o múltiples soluciones a la crisis creada por la oligarquía y el imperialismo, sino que le echa más leña al fuego de la confrontación. Ese encuentro significa, simple y sencillamente, un quemar de sus naves, más allá de justificaciones posteriores, de explicaciones inútiles; ya no tienen vuelta atrás en su traición, en su abandono de todo lo que ha significado el rico, contradictorio, indetenible e indestructible proceso revolucionario venezolano que se iniciara el 6 de diciembre de 1998 cuando le dimos el voto al Comandante Hugo Chávez y ganamos, por primera vez en el mundo, la posibilidad de construir una revolución pacífica… pero armada.

Por supuesto ya el momento del debate y la discusión con un grupo como ese, se acabó, ellos políticamente están acabados, su desesperación y odio a Nicolás los llevó a cometer ese garrafal e irreparable error. No hace daño el que quiere sino el que puede. A la Revolución le ruedan esos ataques. Quizás a algunos camaradas les dé tristeza que hombres y mujeres en los que se creyó un momento y se pensó en su grandeza como revolucionarios, vean hoy descarnadamente la traición y cómo los falsos ídolos se derrumban. Pero allí está un pueblo que si cree en la Revolución Bolivariana, Chavista y Socialista y va a resistir cualquier agresión extranjera, defender no sólo las conquistas alcanzadas en estos 20 años, sino la defensa intransigente y férrea de la Patria.

Pienso que no se trata del dilema de aceptar la convocatoria a unas elecciones presidenciales como plantea la derecha y el imperialismo para evitar ser invadidos y una eventual guerra civil. Admitamos por un momento que Maduro y el Estado Mayor de la Revolución y del Psuv acceden a que se convoque un proceso electoral, ¿quién lo haría si la derecha cuestiona el CNE actual y su directiva, la AN en desacato o una junta de notables? Aceptar eso es admitir la derrota de Maduro antes incluso de cualquier proceso. Lo otro es que gana Maduro –porque ese sería el candidato de la Revolución– ¿lo reconocerían o harían lo de siempre, gritarían ¡fraude! Porque su candidato –quizás Borges o el mismo Guaidó–.Ya el imperialismo y la derecha tienes su estrategia y su trampa montada, hay que dejarse de ingenuidad, esa no es la vía, creerle a la oligarquía y al imperialismo es caer en una trampa mortal.

La posición de Nicolás Maduro, expresada reiteradamente, es que se hagan las elecciones parlamentarias, así las fuerzas se pueden contar y medir. Se puede dialogar, es saludable, pero es para buscarle salidas a la crisis económica y abrir cauces, dentro de la Constitución; pensar en la entrega deshonrosa no es posible. Creo que no hay otra alternativa que resistir si nos invaden, ¡y vencer! para eso nos hemos estado preparando, armando y movilizando millones de compatriotas para fortalecer, con las Milicias Populares Revolucionarias que pasan de dos millones de efectivos, para demostrar nuestras fortalezas.

¿Pueden los Estados Unidos invadir Venezuela militarmente? Una primera y sencilla pregunta surge: ¿por qué no lo han hecho si tal fácil lo consideran? ¿Será por los sistemas defensivos rusos, el armamento de punta chimo, el apoyo del mejor ejército del mundo, el cubano y de cientos de miles de revolucionarios de América y de otras latitudes?

En fin la burrada del grupo de los conversos de reunirse con Guaidó y convalidar con ello las políticas injerencistas e intervencionistas del imperio, los condenó ante nuestro pueblo. Pronto serán polvo cósmico, condones utilizados por la derecha y que pronto botarán al basurero de la historia.



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Humberto Gómez García

Director de la revista Caracola. Pertenece al Movimiento de Medios Alternativos y Comunitarios (MoMAC). revistacaracola.com.ve

 humbertocaracola@gmail.com      @hgcaracola

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