Es tiempo de decisiones

Venezuela transita por uno de los momentos más críticos de su historia republicana, la crisis ha arropado todos los cimientos de la sociedad ya que no escapa un solo espacio que de alguna manera no haya sido tocado por el flagelo de un terrible mal llamado desestabilización, la cual es sentida desde la familia más humilde hasta la más acomodada. Nuestros hijos se van al exterior cargados de ilusiones porque la tierra que los parió ya no les es prometedora y cuando lo hacen se llevan un título universitario el cual exhiben como un logro, pero que quizá sólo les sirva para guardarlo en el baúl de los recuerdos, contrario a la inmigración que hemos recibido en Venezuela a lo largo de los años donde los ciudadanos venidos de otras latitudes sólo traían deseos de trabajar sin título alguno.

"Agotamos –apunta Paulo Arantes- por depredación extractivista el inmenso reservorio de energía política y social acumulada", la cual es de carácter ético, que implica la vuelta al individualismo, al sálvese quien pueda, y no se puede esperar otro desenlace cuando lo que se hace es administrar la renta en vez de transformar a una sociedad ahíta de engaños. Quedó plenamente demostrado que el progresismo no dio buenos dividendos en América Latina ya que sólo de palabras pretendían y pretenden trascender el capitalismo, pero en los hechos se bañan en él y se nutren de las mieles del sistema, es así como han perdido base popular que pretenden retenerla con dádivas en la creencia de que los beneficios sociales son derechos adquiridos y transforman un voto en una mercancía, es el resquebrajamiento de la moral y la ética.

La Asamblea Nacional Constituyente asumiendo la crítica situación, aunque obviando sus verdaderos orígenes, ha tomado el Poder Supremo de la República, y pretende una reorganización total del Estado para darse una nueva Constitución en un plazo mínimo de dos años, tomando como base programática lograr la paz, pero prometiendo hacer justicia y para ello La Comisión de la Verdad (salida de su seno) será la encargada de juzgar el comportamiento de la dirigencia opositora y serán sentenciados una gran cantidad de dirigentes opositores que con toda seguridad llenarán las cárceles ya repletas de activistas políticos, es decir, no bastará pedir perdón por las victimas tal como lo hizo Rodrigo Londoño, alias Timochenko, en Colombia, "Pido perdón –dijo- a todas las víctimas del conflicto por todo el dolor que hayamos causado en esta guerra, se acabó la guerra".

En el caso que nos ocupa, nuestro País hay victimarios de lado y lado, será que tendrán el coraje suficiente para reconocer sus faltas y pedirle perdón, no sólo a las víctimas sino a todo el pueblo en general por habernos llevado a esta indeseable situación, es más, nos han colocado al borde de un aislamiento internacional donde, para el imperio yankee, no es descartable ningún escenario, tal como lo he venido planteando y ya ratificado por el Presidente Trump. Ante el más temible de todos, la invasión militar, los constituyentistas ponen su pecho y exclaman a todo pulmón: "Rodilla en tierra", "Esta es la Patria de libertadores", "No te equivoques Trump", infantiladas de recién llegados que creen que con consignas vacuas pararán una intervención de cualquier índole, lejos de pensar que es con tiento e inteligencia como se debe actuar si es que para ellos vale la vida de los humildes moradores de la tierra de Bolívar, donde es preferible buscar salidas por muy complicadas que estas sean, pero que salven vidas a posturas extremistas que traigan más muertes.

La ANC está allí, el Presidente Maduro le ha entregado todo el poder, hay que reconocerla, pero, ella está obligada a reconocer al Otro, a la Asamblea Nacional electa con el voto popular incluyendo a los diputados expulsados de Amazonas y preparémonos para resolver con votos y estabilizar a la República, devolviendo así al pueblo todo lo que le es dado, sus espacios, sus riquezas, su cultura, su razón de ser, su sentido venezolanista y republicano con el goce de una democracia muy bien ganada. Con rencores, revanchismos, odios, deseos de venganza, nada lograremos. Venezolanos, es tiempo de decisiones, o salimos ahora de esta desgraciada crisis o enterraremos las esperanzas de nuestros hijos.



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Ezequiel Aranguren


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