Una Constituyente Comunal para un Estado Comunal

La Constituyente es una puerta que al abrirla nos impone muchos retos. Esa fue nuestra primera afirmación cuando terminamos de convencernos de la necesidad de ella. Este desafío es una puerta que al abrirse en su penumbra, será más luz que oscuridad en la medida que el pueblo chavista vaya recuperando la confianza en su fuerza. Es la manera de empezar a reconquistar la condición de ser mayoría, ante una oposición política que por medio de la violencia pretende recuperar el poder, después de casi dos décadas de haberlo perdido. La participación protagónica de la población es la que está llamada a llenar ese espacio de poder originario.

Siendo ésta una Constituyente con la modalidad de ser convocada en condiciones de territorialidad y sectorial, nos brinda la oportunidad de darle un carácter comunal a esta. Y esa posibilidad dependerá fundamentalmente de la dinámica protagónica que las bases chavistas y el pueblo movilizado le imprima al funcionamiento y al contenido de las discusiones que se den en este escenario.

Hecho que nos impone reconquistar a una inmensa porción de la población, mucho más allá de la que ahora se reclama chavistas, sobre todo, aquellos que habiendo sido chavistas hoy están confundidos, decepcionados y escépticos. Debemos rescater la conciencia y lucha del 13 de abril del 2002. Para conquistar el Estado Comunal, no solo hay que revivir, sino, hay que potenciar la rebeldía y la conciencia revolucionaria chavista y socialista.

Si esa dinámica protagónica sólo se le deja a los constituyentitas electos, muy poco podemos esperar de que ésta sea comunal y apunte sus resultados a un Estado de ese tipo. Como foro de discusión democrática y como instrumento legítimo para tomar las decisiones necesarias para ese Estado Comunal, los constituyentitas deben de investir con esa misma condición a todos los que fueron candidatos para esta Constituyente. O sea, hacerlos constituyentitas, así como a todos los sectores sociales movilizados. Es decir, el pueblo movilizado es el poder Constituyente.

Eso no es el deseo que no empreña, eso puede ser posible y prenderse en la medida que la vanguardia política de los sectores populares, entre ellos, la clase trabajadora, la juventud, las bases de misiones y, pensionados, desarrollen una ofensiva permanente con movilizaciones, piquetes, exigencias y propuestas ante las puertas de la Asamblea Constituyente. Primero, hay que propiciar que el debate constituyente se desarrolle en un ambiente de no distracciones y chantajes, devenido por las cargas de violencia que seguirá promoviendo la derecha. Lo segundo, o el propósito, es garantizar las discusiones democráticas, abiertas y públicas se den en un ambiente que posibiliten las reflexiones y conlleven a las consultas para las tomas de decisiones.

En la medida que se acerque la fecha de las elecciones de la constituyente, en esa misma medida se arreciará y profundizarán más hechos de violencia y escenificaran distintas acciones ejemplarizantes o escandalosas para tensionar y crear miedo y temor al hecho Constituyente. Llamar la atención por parte de la oposición de derecha, es el sueño trasnochado para impedir y sabotear las elecciones de la constituyente. En todo caso, buscan que en última instancia haya un elevado nivel de abstención, para con ello, deslegitimarla ante los ojos de la opinión pública mundial. En esa actitud se mantendrán hasta el momento que se haga el referendo aprobatorio.

Entonces, si nos ponemos a esperar evaluar para respaldar y actuar, para el momento del referendo aprobatorio, digámoslo así: estamos fritos. Para que ésta sea la Constituyente que logre detener y acabar con la espiral de violencia y de destrucción de bienes e infraestructura que se ha impuesto en estos últimos cuatro meses por parte de la derecha opositora de la MUD, es necesario acabar con la descalificación, el insulto e irrespeto contra todas y todos los que se oponen al gobierno, o hagan alguna crítica al chavismo.

Para poder lograr una Constituyente que nos lleve al Estado Comunal como Chávez exigió en el Golpe de Timón, el mayor problema para lograr ese reto, no es el bajo nivel de conciencia que tienen las masas populares si no la conducta burocrática, sectaria y aparatera que tiene la dirección política del proceso bolivariano. Ha hecho tanto o más daño que la guerra económica, la incapacidad manifiesta de desarrollar una política económica eficiente que impidiera la actual situación de crisis que vivimos. Daño irreparable ha hecho la corrupción, responsable de esta dolorosa realidad que soportamos, son los estafadores a los que se les entregaron 60 mil millones de dólares (según el propio presidente Maduro) para la importación de alimentos, medicina y productos para la producción, pero que nunca lo trajeron al país o solo trajeron conteiner vacíos.

En medio de esta etapa de debilidad y crisis, y en esta coyuntura de violencia impuesta por la burguesía, sus organizaciones políticas y el imperialismo, las comunas y tras de ellas, todas las representaciones territoriales y sectoriales, tienen que ser la caja de resonancia e instrumentación para encontrar los mecanismos de interlocución del diálogo desde las bases, que vaya encaminando los escenarios de paz. Eso pasa por involucrar a todas las organizaciones naturales ya existentes en la vida vecinal de los barrios y urbanismos.

Ese primer objetivo de conseguir la paz, pasa por llegar a acuerdos con sectores de opiniones distintas, pero ante todo, lográndose desentrañar los problemas de la escasez, de los altos precios de los productos básicos de consumo, del reparto equitativo y honesto de las bolsas de comida en los CLAP, de la entrega de becas y de las oportunidades de trabajo, impidiendo que estas acciones se conviertan en mafias que terminan dañando etas iniciativas.

Esta Constituyente debe ser un hecho político que debe estremecer a todos los sectores sociales y sus organizaciones, dándoles la más amplia y absoluta participación. Llegó la hora de que este proceso de cambio abierto con la presidencia de Chávez de un salto cualitativo y después de 18 años como gobierno, se salde la enorme deuda de no haber establecido una Ley Orgánica de la Seguridad Social. Es imprescindible y una acción de resguardo, hacer que desde esta Constituyente, sea constitucional que todas las leyes orgánicas, cual reforma que se pretendan hacerles, estos cambios deben ser sometidos a referendos. La vida de la Revolución Bolivariana queda en manos de lo que hagamos y dejemos de hacer en este proceso Constituyente.

P.D. En otra oportunidad o intervención sería necesario abordar el cómo dar el salto de la actual Constitución a un Estado Comunal. ¿Qué se debería modificar o cambiar de la CRBV para ir a ese nuevo tipo de estado?

También es oportuno descodificar el papel que debería juega la clase trabajadora y sus organizaciones sindicales naturales en este proceso constituyente y en el nuevo Estado Comunal. No estaría demás encarar la autorganización militar del pueblo trabajador, la cual debe forjarse de la mano de las milicias bolivarianas, que logre aumentar la capacidad militar en defensa del Estado Comunal.



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Stalin Pérez Borges


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