La militarización del Mar Caribe: ¿gasto o inversión?

La presencia militar estadounidense en el Mar Caribe frente a las costas venezolanas, prolongada por más de cuatro meses, abre un debate que trasciende lo económico y se adentra en lo político, jurídico y ético. ¿Estamos ante un gasto descomunal de recursos logísticos o ante una inversión calculada en la estrategia imperial de dominación?

El costo logístico

La operación militar ha implicado miles de miles de dólares diarios en transporte, combustible, mantenimiento de buques y despliegue de tropas.

Este gasto, desde la perspectiva contable, representa una erogación que difícilmente puede justificarse en términos de seguridad nacional estadounidense, dado que no existe amenaza real en la región.

En cambio, revela la lógica imperial de sostener presencia militar como forma de presión política y económica.

La ilegalidad de la ocupación

La permanencia de fuerzas militares extranjeras en aguas cercanas a Venezuela carece de legitimidad jurídica internacional, al no estar amparada por resolución alguna del Consejo de Seguridad de la ONU ni por acuerdos bilaterales.

Se trata, por tanto, de una acción unilateral que viola principios básicos del derecho internacional público, como la soberanía y la no intervención.

El saqueo petrolero

El robo de tres barcos petroleros venezolanos constituye un acto de piratería moderna, disfrazado de operación militar.

Este hecho convierte la militarización en una inversión depredadora, pues el botín energético se incorpora al circuito económico del imperio, compensando parcialmente los costos logísticos.

El petróleo, más que un recurso, se convierte en la justificación material de la presencia armada.

El costo humano

La denuncia de más de 100 personas asesinadas en el marco de estas operaciones plantea un dilema ético: ¿puede considerarse inversión la muerte de seres humanos?

Desde la lógica imperial, la violencia es vista como un "costo necesario" para garantizar control geopolítico.

Desde la perspectiva de los pueblos, es un crimen que desnuda la verdadera naturaleza de la intervención: no inversión, sino destrucción.

Gasto o inversión: dos miradas

Gasto: desde una visión crítica, la militarización es un despilfarro de recursos públicos estadounidenses, que podrían destinarse a salud, educación o infraestructura.

Inversión: desde la lógica imperial, es una apuesta estratégica para asegurar control sobre rutas marítimas, recursos energéticos y posiciones geopolíticas clave en el Caribe.

La militarización del Mar Caribe no puede ser reducida a una simple contabilidad de dólares. Es, en esencia, una inversión imperial en dominación, disfrazada de gasto militar. El imperio apuesta a que el saqueo de recursos y la intimidación política compensen los costos logísticos.

Sin embargo, para los pueblos caribeños y latinoamericanos, lo que se contabiliza no son dólares, sino vidas humanas, soberanía vulnerada y dignidad arrebatada.

La pregunta final no es si es gasto o inversión, sino qué tipo de civilización legitima la violencia como estrategia económica.


 



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Oscar Bravo

Un venezolano antiimperialista. Politólogo.

 bravisimo929@gmail.com      @bravisimo929

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