El grito del Parientico

Llegamos al sitio acordado, allí estaba él, en el Gran Roque, entre abrazos y fuerte apretón de mano saludamos el reencuentro. El Parientico con su rostro tocado por los años pero con su irreductible dignidad de combatiente nos da la bienvenida. Cuanto compromiso y cuanta claridad del momento político, cuanta esperanza de lucha y cuanta dignidad encierra su mirada, reunidos bajo aquella sombra de mangos frondosos, frente a una antigua casona que aun deja ver en sus paredes los viejos murales que un día gritaron rebeldía.

08 de octubre, que ese fuese el momento para buscar un reagrupamiento entre amigos de lucha, estaba sin duda alguna marcado a la necesidad de reencontrarnos en una fecha donde se recuerda con indignación el asesinato de un hombre que combatió hasta entregar su vida por una convivencia en que los hombres sean verdaderos seres humanos, el Che quien nunca estuvo apegado al poder, que renuncio a todo y fue a acompañar las lucha de los pueblos hasta su muerte. Un hombre que ha sido capaz de trascender y seguir marcando cada una de las luchas populares.

Allí fuimos convocados y allí estuvimos acatando el llamado del parientico, quien con mucha claridad desde su posición de campesino que no olvida cuantas veces durmió en su estera de platanillo, hace una extraordinaria semblanza del momento político y de la necesidad apremiante de buscar un reagrupamiento para enfrentar el dramático momento de crisis, económica, política y moral que hoy nos agobia a cada uno de los Venezolanos.

Escucharlo con que orgullo relata su hidalguía por aquellos parajes, desde su posición de combatiente y su convicción de rebelde que aún permanece intacta, es sin duda alguna una catedra de dignidad frente a aquellos que como él dice son "los culpables fundamentales de esta gran decepción son los guerrilleros vagabundos que se plegaron al poder" aludiendo a aquellos que un día le acompañaron en la gesta guerrillera y que hoy desde la comodidad de una oficina burocrática entregan sus méritos ante un espejismo revolucionario o peor aún en las fauces de la vieja derecha que tanto combatieron.

Su llamado fue claro, así lo entendimos, un grito a la resistencia, a enfrentar las desviaciones, a reconocer los errores y avanzar en la conformación de un gran bloque que con ética y decencia marque los cambios necesarios en esta inevitable confrontación que se vislumbra, sin negar ningún escenario de lucha su convocatoria es clara. El parientico dio el primer paso, seguir el camino de la lucha popular como gran reto.

Hoy a unos meses de aquel encuentro recibo su llamada con la misma angustia de que hacer compañera, busca a sus iguales, a aquellos que como él dice "mantienen irreductible la rebeldía". El parientico desde su pueblo campesino no deja de estar al día de la situación política actual, su angustia no lo doblega, nada lo acorrala, ni lo lleva a la desesperanza, con cuanta firmeza hace el análisis correcto del momento actual, lo escucho y recuerdo a nuestro compañero Alcedo Mora y su último mensaje que aún me taladra la memoria, me pregunto y si hubiésemos hecho nuestra la justa denuncia de Alcedo contra las mafias petroleras? y recuerdo a Sabino que también lo dejamos solo, no supimos masificar su pelea contra la entrega y su lucha contra las transnacionales, y se lo dejamos a la jauría para que acabara con su vida y recuerdo a Lucia que sola va por el país exigiendo una justicia que no llega al alcance de los pobres.

El clamor del parientico me hace reflexionar y preguntar acaso no estamos dejando sola a nuestra gente? Esa que está en la calle sobreviviendo, sirviendo de carne de cañón a los viejos gobernantes que hoy tratan de lavar sus culpas en la sangre de nuestra gente, ¿los dejamos solos? Pregunto: ¿los dejamos solos para que en su desesperanza por las promesas incumplidas de un proceso que se va desdibujando de lo que un día fueron sus anhelos? ¿Los dejamos solos para sirvan de escalón para que los nuevos encantadores de serpientes lleguen a sus escaños, para que sin ningún tipo de vergüenza vayan en sus camionetotas a burlar su hambre con una bolsa de comida?

¿Callamos y esperamos a que los factores reales de poder cada día mas fortalecidos sigan el saqueo de nuestras riquezas hoy como ayer dadas en concesión? O entendemos el grito del parientico de buscarnos, de reencontrarnos y hacer resistencia junto al pueblo. Es un deber acompañar las justas luchas populares, acompañar la resistencia indígena que se da cada día en la Sierra contra las transnacionales del carbón, acompañar a nuestros indígenas que resisten contra la entrega que significa el Arco Minero, exigir que aparezca Alcedo Mora y que la desaparición forzosa no sea una acción de gobierno.

¿Dónde está ese espíritu combativo que nunca nos doblego ante lo injusto? ¿Porque no estamos enfrentando las mafias que juegan con la comida de nuestro pueblo? ¿Porque callar frente a los nuevos ricos que hicieron de la agricultura de puerto un negocio muy lucrativo desde el poder? Porque no es mentira que hay una nueva elite emergida desde las entrañas de este proceso y que su conducta no es diferente a la que ya conocemos y combatimos.

Vienen tiempos duros, de resistencia, de definiciones, de enfrentar quizás hasta una posible intervención y dónde estamos? ¿Dónde está nuestra acción espontánea y no la tutelada desde el poder? ¿Dónde está la acción creadora, el hecho constituyente originario del pueblo? ¿Dónde está la canción necesaria, el poema rebelde del Chino? ¿Dónde está la redención que siempre buscamos junto al pueblo?

Reflexionando desde tu grito pariente, que es el grito de muchos.



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Natali Vásquez


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