Efectos desconocidos de Carabobo

 

 

Ante todo la verdad, lo digo para que no hagamos castillos en el aire.

Aunque en esto nadie será mejor arquitecto que yo.

Bolívar

 

1- El efecto más importante: El ejército expedicionario del rey, por su composición, experiencia y disciplina, era el más fuerte de la América española, situado en el centro y peleando contra la cabeza de la conspiración en Venezuela, amenazaba en derredor a todas sus colonias. La victoria de Carabobo vibró hasta remotos rincones del nuevo mundo, cual efecto dominó, la voluntad de cada cual asumir el reto de la propia emancipación: el 3 de agosto el general Sucre obtuvo su primera victoria en Yaguachi, al sur del territorio ecuatoriano, que, no por efecto del combate en Carabobo, pero sí con la voluntad de acero de no darse el lujo de salir derrotado, estrenó su Campaña del Sur con este ignorado combate. El 15 de septiembre, los países centroamericanos se declararon independientes. El 21 de septiembre capituló la plaza del Callao en Perú. El 28 de septiembre se consumó la independencia de México y la de Panamá, que pidió su anexión inmediata a Colombia.

 

2- Efecto secundario : La migración de caraqueños que habían abandonado el territorio ocho, siete años atrás, huyéndole al fantasma de la  guerra, regresó, poblando nuevamente la Caracas que fue la que más sufrió en la horrenda contienda venezolana. De 40.000 habitantes que contaba en 1810, su población se fue diezmando dramáticamente, el terremoto de 1812, el año terrible de la segunda república, la dolorosa emigración a oriente, que para 1821 contaba la capital, con no más de 2500 de aquellos que conocieron a Emparan, la clase pudiente que no quiso participar en el torbellino de la guerra, regresaba a salvar lo que podía de sus bienes, pero sobre todo, para leñar definitivamente lo que tuviera el germen de obediencia hacia el promotor de aquel "desastre" llamado Colombia. Nunca fue completa la gloria del gran guerrero americano. A pesar del logro que estaba en camino, nunca fue entendida su pretensión.

 

Hoy aprendemos con diversos repertorios, las cinco naciones libertadas, empresa que para el momento de Carabobo no había sido culminada, pero el efecto de Carabobo sobre Centroamérica ha pasado realmente bajo la mesa, no para las naciones del delgado subcontinente, que ostentan en su historial, la ola que llevó el estímulo hasta sus rincones con el combate crucial de aquel 24 de junio. La leyenda negra de Bolívar comenzaba operar ahora en la victoria, de la misma manera que lo hacía en la resistencia, y hoy, el efecto Carabobo en América Central es parte de esa ignorancia divulgada en nosotros. Una leyenda que va de la otra mano de Bolívar. Quizás el hombre con leyenda negra más arraigada, cuya convivencia pudo vislumbrar aquel 14 de junio de 1813 en Trujillo, víspera del decreto de Guerra a Muerte que no le permitió cerrar el ojo hasta redactarlo. Y la suerte no se lo permitirá hasta cerrárselos por completo la muerte implacable 17 años después.

 

Filigranas de Carabobo 

Uno de los lanceros caídos fue el coronel Juan Mellados, había sido protagonista de un hecho muy valioso apenas siete meses atrás. Fue en Carache, el 20 de noviembre de 1820 donde su punta de lanceros tuvo que enfrentar una fuerte avanzada contraria. Las vegas estrechas del río homónimo ayudaron a que el enemigo no pudiera abordarlos (casi 300 contra la punta de 30 llaneros) Mellados quedó cubriendo la retirada de sus compañeros y le fue abaleada su bestia. Allí se quedó esperando la muerte que no iba regalar bajo ningún concepto, protegido del cadáver de su montura. Cual no sería la sorpresa de Morillo que al adelantarse para observar el suceso, observó que el lancero patriota lleno de heridas, había matado desde el suelo a dos de los suyos, ya estaba rodeado de lanzas enristradas contra él con su sola lanza rota, cuando el propio comandante en jefe español, admirado del tamaño valor, ordenó parar la ejecución. Mellados fue sanado, se le dio dinero, nueva montura y en el armisticio que se celebraría una semana después en Santa Ana de Trujillo, se lo regresó al general Sucre que dirigía el armisticio. Bolívar en retribución a Morillo le devolverá 6 oficiales del Barbastro apresados días atrás. En Carabobo sus hombres lloraron la muerte del varón que creyó romper la resistencia del Valencey en una individual acometida; momentos después correría con la misma suerte el general Sedeño en otra mortal intentona.

 

El teniente Juan Bravo, de la Guardia de honor de Páez, uno de los que llamaban "cosacos" por la manera tan brillante de acometer con la lanza y el corcel, recibió catorce embestidas de lanza y sable, sin recibir ninguna herida. Sus compañeros, atónitos de semejante milagro, a sombrerazos le reclamaban que ni el mismo diablo lo quería tener a su lado.

 

Es conocido el ataque de epilepsia que absorbió el general Páez al finalizar el combate. La muerte de su edecán el Negro Primero no solamente le conmovió en lo profundo, sino también a los demás compañeros lanceros que perdían ese día uno de sus mejores dicharacheros, ladrón de las veladas después del rancho al cielo raso, con sus originales chistes y chanzas.

 

El Primero del Valencey, veterano contra las luchas napoleónicas en España, vencedor de Arapiles y San Marcial (1812), prefirió formar en cuadro e ir retrocediendo bajo la protección de sus dos volantes de a cuatro. Cerró con digno valor, su vida castrense, de los 1100 hombres que presentó ese día, terminó en Puerto Cabello con sólo 400, el resto fue reducido en la persecución que se le dio sin tregua. Pero no se rindió. Bolívar reconoció su valor y terminó extendiéndoles a los capturados heridos, pasaporte, dinero y plaza en navío.

 

El batallón Maracaibo, que fue conformado en el asalto que perpetrara Urdaneta a su ciudad natal, apenas comenzara la campaña, trocará su nombre por el de Zulia, lo veremos pelear en Pichincha (batalla final de Ecuador) y Ayacucho, triunfo cabal para libertar al Perú y al Alto Perú, férrea tenaza de infantería creada del impulso de Carabobo.  

 

El batallón Albion, o Legión Británica, perdió una tercera parte de su fuerza (600 hombres) y todos sus comandantes, al momento de entrar el batallón Tiradores en su auxilio, lo gobernaba el capitán Carlos Mechin de 20 años. Thomas Farriar, morirá de sus heridas el 5 de julio en San Carlos. Este batallón fue el que más sufrió el asedio del fuego enemigo. Repotenciado, será otro baluarte fundamental para la difícil victoria en Pichincha (24 de mayo de 1822).

 

Bolívar utilizó la mitad de su fuerza para doblegar a la española. Al aparecer en la sabana los escuadrones de La Muerte y La Venganza, que habían despejado una trocha para salir a la espalda del Burgos, derrumbó las esperanzas de la última división de lanceros y carabineros realistas, los que sin ningún respeto a la orden de enfrentarlos, volvieron caras a Valencia y se retiraron del combate. Lo mismo pasó con la mitad de la fuerza del Infante, dispersada por los montes llegarán extenuados a Puerto Cabello dos días después.

 

Para finalizar, es poco conocida la escueta respuesta del general La Torre a su rey Fernando VII, quien le reclamó por su derrota. La Torre a sus acusaciones solo se permitió replicarle: "Déme Su Majestad un millar de estos llaneros, y yo le pongo toda Europa a vuestros pies." Intelligenti pauca.

 

QUE VIVA POR SIEMPRE NUESTRA LIBERACIÓN.

UNADE LAS PÁGINAS MÁS BRILLANTES EN LA HISTORIA DE NUESTRA SUFRIDA AMÉRICA, LA QUE NO CONOCEMOS. SU LUZ NOS GUÍE EN EL DEVENIR QUE TRANSITAMOS POR LA TOTAL INDEPENDENCIA.

 

CARABOBO, LA FUENTE INAGOTABLE DE NUESTRA ENERGÍA.  

 

     



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Arnulfo Poyer Márquez


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