La historia de "Concha e’ Coco" y "Forro de Urna"

Los nombres poco importan. Desde los 7 años aproximadamente, cuando empezaron a deambular por el pueblo haciendo las travesuras propias de su edad, les dieron esos remoquetes. A uno por trigueño y al otro por negrito. Sus dramas familiares son de lo más comunes por esas tierras: madres solteras, muchos hermanos, varios padrastros, miseria, exclusión. El camino escogido fue el más fácil, dirían algunos. El inevitable dirían otros. Lo cierto es que a los 12 años ya habían recorrido bastante camino del malo. Eso sí: como amigos, como panas, como hermanos.

Nadie sabe con exactitud en qué momento se separaron, cuando se enemistaron. Unos dicen que fue por un problema de drogas, por unos reales que no cuadraron. Otros que fue por una mujer que Concha e’ Coco le quitó a Forro de Urna. Los más informados dicen que era una bella gocha que trabajaba en el bar "La Curvita", de la cual Forro de Urna se enamoró locamente pero que Concha e’ Coco, valiéndose de la ventaja de su físico, se la quitó. Los más entendidos, quienes los conocían, dicen que simplemente los dos no cabían en la misma banda. Los dos nacieron para jefes, y eso de estar en la misma banda y con la misma gente no cuadraba. Total, que en este momento, treintañeros los dos, ya tenían casi ocho años separados y por lo menos cinco años como jefes de bandas rivales.

En este punto y como cosa natural, con la dinámica misma del ejercicio delictivo, se fueron repartiendo el pueblo. Una parte pa ti, otra parte pa mí. Peroooo... y es que nunca falta un pero, un día Concha e’ Coco conoció, por pura casualidad, al Alcalde del Pueblo. La cosa fue en un amanecer llanero, donde el Alcalde, quien es adeco, borracho, putañero y pendenciero (me perdonan la redundancia), estaba con una linda chica que resultó prima de Concha e’ Coco. Esta los presentó y se cayeron bien. Ya a las 3 de la mañana hablaban de negocios y con el amanecer, Concha e’ Coco era el flamante encargado de la Seguridad personal del Alcalde.

"Tú sabes, necesito que estés pendiente que el pueblo no se me eche a perder", decía el Burgomaestre. "Quiero que me controles las bandas. Que trabajen con fundamento. Y si alguien se come la luz roja me lo eliminas. Eso sí: necesito que busques recursos para nuestras actividades políticas. Necesitamos plata para tumbar a este gobierno forajido. Que cada banda y cada sujeto pague una cuota mensual y no hay rollo, tú me controlas eso y me llevas esa cuenta. Te voy a poner en comunicación directa con el comandante de la policía para que coordinen. Y quiero que estés pendiente ahorita en la campaña electoral. Eso sí: de ahora en adelante eres adeco… Medio chuzo, Concha e’ Coco.! Jajajaja. Así terminó la noche e inició un nuevo ciclo para Concha e’ Coco. Y por supuesto, a partir de ese momento él y los miembros de su banda eran los consentidos de la Policía del pueblo. No así Forro de Urna y su banda, quienes eran constantemente detenidos y martillados por la policía. Esto exacerbó la furia y los celos de Forro de Urna, quien juró matar a su enemigo ahora enchufado en el gobierno municipal.

Un día, el Alcalde llamó a Concha e’ Coco con una buena noticia: "Mira, mi Pana, mañana viene gente importante de la capital, pues tenemos un acto opositor. Vienen algunos diputados, dirigentes nacionales, gente del partido y la mujer de uno de nuestros líderes. Es la oportunidad para que te luzcas. Quiero el pueblo tranquilo y bajo control y a ti te quiero en la tarima. Mira que si todo sale bien te puedes hasta enchufar con uno de los jefes de arriba".

Y así llegó el día que mataron a Concha e’ Coco. Cuentan que el hombre andaba enchaquetao, lentes oscuros de marca y rodeado de sus "luceros", deslumbrado viendo caras que solo había visto en la TV, entre cámaras y reflectores. El mismo ya se había tomado las correspondientes fotos para el Facebook. Pero deslumbrado como estaba, no vio venir a su matador, a ese joven que mientras acomodaba las cornetas y el sonido, recordaba como el mismísimo Concha e’ Coco había asesinado a sus dos hermanos cuatro años atrás. Y viéndolo tan confiado y distraído, bastó un mensaje de texto a Forro de Urna : " mándame un hierro ya que este becerro esta facilito pa quebrarlo". Plomo..!! Fue la respuesta. Y así fue como el Pueblo descubrió, al otro día, que el muerto era un alto dirigente político, con vida en el mundo sindical. Los asesinatos, los robos, el sicariato, los secuestros, los años en la Penitenciaría fueron un montaje del gobierno, según la prensa. Y los robados, los familiares de los asesinados, los extorsionados se veían asombrados las caras. ¿Será que habían 2 Concha e’ Cocos, uno bueno y uno malo? ¿Será que tenía un morocho y nadie sabía? Pero es que yo lo vi cuando me atracó y ese es el, decía el Panadero del Pueblo. Y todos, viejos y jóvenes, victimas en algún momento de Concha e’ Coco y sus banda, estaban sorprendidos y asombrados. Porque hasta el mismo Obama, Presidente de los Estados Unidos, se preocupó por su muerte!! Y miren que en este pueblo se han muerto curas, se murió el cronista, se han muerto deportistas y nadie decía nada. Y la gente, santiguándose, no sabía si llorar o reír en el maraca de entierro que le hicieron. Porque es que no mataron a cualquier pendejo... mataron a Concha e’ Coco..!!



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Jose Gregorio Blanco

Lic Dirigente del PSUV Analista político.

 jgblancocorona@yahoo.com      @josegblancoc

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