Delirio desde mi celda

La sentencia de la juez fue clara, dura y contundente: 13 años y un poco más de cárcel. Así como entre nubes y pensativo, como si la cosa no fuera conmigo, escuché la lectura condenatoria ¿Como se atreven estos esbirros? condenarme a mi, al próximo presidente de Venezuela. Si, de Venezuela nada más porque eso de República Bolivariana me choca y será de las primeras cosas que voy a eliminar cuando agarre la presidencia. Aunque creo que mejor elimino un poco de chavistas y despues me dedico a esas cosas sin importancia, como el nombre de mi país. Unas palabras me vuelven a la realidad:
- ¡Ciudadano, la manos atrás! Debo esposarlo para irnos otra vez a su sitio de reclusión.
Y mientras me esposan veo a todos en el tribunal. Ni una sola cara amigable, ni un solo gesto de comprensión. Claro todos son chavistas pero ¡ay! de ellos, apenas llegue a mi celda voy a escribir una nota en mi diario: debo destituir a todas las bestias que estaban hoy en el tribunal.

Comienzo a caminar. Y me preparo para una de las situaciones mas dificiles de mi vida: el traslado a mi celda. ¿Como me llevaran? A esta hora ya las calles de Caracas deben estar inundadas de gente rechazando mi condena. Ya los cerros deben haber bajado pidiendo mi libertad. ¡Dios! Si me quieren encerrar por 43 muertos me tendran que meter cadena perpetua porquehoy arde Caracas. Que digo Caracas. Hoy arde el pais.

Ojalá que hayan bastantes muertos entre la gente pobre para que se arrechen más y acaben con todo. Que haya saqueos, incendios, caos. Aunque después me toque hacer un decreto para ayudar a los comerciantes afectados ¡Jajaja! ¡Que vaina! Afuera del tribunal todo se ve tranquilo. Solo logro ver como a 30 o 40 personas con pancartas y pitos. Seguro son los pocos que lograron burlar el cerco de seguridad. Y como siempre son de mi partido, de mi gente. Se les ve la clase en la ropa y en la pinta. ¡Valientes mis muchachos! A los pobres los tiene la guardia retenidos, por eso no los veo. Pero no van a poder hacerlo siempre.

El camino a la carcel fue tranquilo. Hasta un sueñito eché ¡Y que sueño! Me vi en Miraflores con la banda presidencial terciada y Lilian a mi lado. Blanquita vestida de blanco con ese olor a Channel que me mata. En el sueño me asomo al balcon del pueblo y veo como me aclaman. Por cierto: debo buscar unos buenos asesores para eso de las relaciones con el pueblo, y los dicursos y otras cosas mas. Que no es lo mismo hablarle a la gente en Altamira que a ese chusmero en Miraflores. Y por cierto tambien: mis esbirros escogieron bien el camino. No vi una sala barricada, un solo disturbio, una sola protesta. Me tocará ver la caotica situación del pais en el pantalla plana de 60 pulgadas que tengo en mi celda.

Hace 4 horas que estoy en mi celda. El cerco comunicacional es terrible. Los canales solo trasmiten peliculas, novelas y comiquitas. Y los noticieros no dicen nada. ¡La censura es atroz! ¿Cual será la situación en la calle? ¿Cuantos muertos habrá? ¿Como estaran Valencia, Maracaibo, Barquisimeto? Bueno, ellos se lo buscaron. Yo no tengo la culpa que el pueblo entero haya salido a protestar por mi condena. Y asi lo diré al mundo apenas me llame CNN para entrevistarme. Y hablando de llamadas... la gente de la MUD no me ha llamado. Se las llevo anotaditas y el Capriles menos. Pero que con la Vicepresidencia no cuente.

Hoy amaneció extraño aqui en la carcel. Todo se ve normal pero yo se que no es asi ¡Estan asustados! La prensa de hoy (cuando sea presidente voy a ascender al guardia que me trae la prensa todos los días tempranito), decía que la prensa de hoy solo trae las declaraciones de dirigentes de oposición rechazando mi condena: Borges (más guabinoso y me muero), Chúo (más tierrúo y me muero), Maria Corina (más falsa y me muero), los curas (pura paja estos curas, pero como les gusta pedir). Pero no veo declaraciones de gente de pueblo ¡Que vaina con la censura!, El pais cayendose en medio del caos, la gente arrasando con todo y yo aun preso. Ojala que el desastre sea tanto que tengan que intervenir los Marines fe USA. Ya me trajeron el desayuno. Voy a comer y después me arreglo para esperar que el pueblo llegue a rescatarme. El guardia, cuando va saliendo, me dice como siempre: ¡Buen provecho presidente! Lo que nunca he podido entender es porque se caga de la risa.


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Jose Gregorio Blanco

Lic Dirigente del PSUV Analista político.

 jgblancocorona@yahoo.com      @josegblancoc

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