Mi palabra

Mi observación electoral

"Cuando los ciudadanos dejan de

prestar atención por la política,

llegan a las instituciones, políticos

que no prestan atención a los ciudadanos,

y eso es muy malo para la democracia."

Rosa Diez Española

A las diez y media de la mañana del día domingo, me detuve frente al centro de votación de la escuela “Ana Susana de Ousset” de Acarigua, estuve más de una hora, observando la llegada de los electores a cumplir con su deber; se iban presentando a cuenta gotas; por ninguna parte se notaba la euforia de otras elecciones; se está haciendo costumbre, cada proceso, despierta menos interés en la colectividad para elegir Alcaldes y concejales, por una serie de razones, el cual no voy a tocar en este artículo; pero, lo que sí, voy a destacar es una observación, el cual debe llamar a la reflexión: es la falta de entusiasmo de los jóvenes por sufragar; muy notorio y evidente en muchos centros electorales; la apatía se viene apoderando de la ciudadanía, especialmente en nuestra juventud, no sienten ningún interés por elegir los representantes de su comunidad.

El corto tiempo, que dure curioseando, me hizo exteriorizar la inquietud delante de una joven; estaba sentada sola en una banco de la plaza frente a la escuela; no tenía celular en las manos ¡algo raro! al escucharme decir: ¿Dónde están los jóvenes, que no los veo votando? rápido levantó la mirada, para expresar: “Señor, usted tiene razón, tengo rato aquí sentada y he visto muy pocos, parece un pueblo de viejos”. La opinión de la muchacha, me sirvió para entablar una ligera conversación, sacando valiosas enseñanzas para entender la desidia de ese importante sector de la población, por no decir el más importante.

Después de ese fructífero dialogo, me conseguí a un vecino; toda la vida ha sido militante de AD; buena gente, hace de la política un libro para recordar y no para pelear; con varios años encima y testigo de varios procesos electorales; era uno de los pocos militantes blancos con presencia en ese centro electoral; es tan fiel para votar, como asistente a las misas domingueras; parecía no conseguir con quién dialogar, solamente se le escuchó decir: “llegaron nuevamente los motorizados, asustando a la gente” no sabemos a quién, porque eran muy pocas la personas en la calle después de sufragar; el sol brillaba con mucha intensidad, el calor era inclemente, casi a punto del medio día; se marchó para su hogar, con la preocupación de la escasa presencia de los jóvenes en el proceso electoral.

En dos centros del estado Portuguesa, pude sacar esa conclusión; el primero en Acarigua, el cual ya me referí; el otro en la población de San Rafael de Onoto, donde siempre he sufragado; la tendencia era la misma, por cada diez, tres o menos eran personas jóvenes, todos los demás tenían el rostro marcado por los años; la juventud no aparecía en comparación con los demás votantes; pero además, eran muchas las personas con impedimos físicos, algunos por la edad, otros por lesión; cada momento se hacían presente, acompañados por un familiar o por algún interesado por el voto.

Todas estas inquietudes y observaciones, que estoy expresando las pude comprobar el lunes en la mañana; la ciudad estaba tranquila, no parecía haber estado en elecciones el día anterior, ni siquiera un muestra de euforia de alguno de los ganadores o elegidos por el voto popular; en pocos sitios se escuchaba algún comentario; la razón es muy sencilla: de los elegidos y derrotados, no hubo ninguna sorpresa, solamente los conocían o se dieron a conocer los candidatos a las alcaldías; los postulados a las concejalías, la mayoría se presentaron sin mucha propaganda; la figura del alcalde los impulsaba; algunos que se lanzaron por su cuenta con bastante presencia en la calle con la propaganda, sobre todo del lado del chavismo, se estrellaron contra un muro muy “visible”: la prepotencia y la comodidad de un largo periodo (el reglamentario y la “ñapa”); después de haber llegado con la tarjeta roja rojita, no acataron la línea; casi todos son dirigentes jóvenes; ahora veremos su reacción ante la realidad, que no engaña; ojala no se traumaticen con el regreso al punto de partida.

Son varios los candidatos jóvenes derrotados, entre ellos, tres ligados al medio farandulero, enfrentados políticamente: Winston Vallenilla, el “potro” Álvarez y Fabiola Colmenares; es decir, que ese factor no cuenta a la hora de elegir; se necesita una buena ubicación en el tarjetón electrónico, como en la fórmula 1: la “pole position”; además estar ligado al pueblo, especialmente a los jóvenes viviendo sus problemas; solamente uno de los nuevos se puede sacar de esa lista, a pesar de no haber salido triunfante, me refiero a Ernesto Villegas; estaba buscando los votos en la más intrincada selva electoral del país, donde está la flor y nata de la Clase alta, llena de odio y rencor a todo lo que se parece rojo, verdaderos miuras. Creo, que es oportuno revisar la participación juvenil, en este reciente finalizado proceso electoral.



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Narciso Torrealba


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