Mi palabra

Qué raro, María Alejandra, no se fue a vivir al país de la abundante libertad ¡Estados Unidos!

"La libertad consiste en reconocer los límites"

Jiddu Krishnamurti

De los buenos doctores en derecho se aprende muchas veces a conocer y manejar las leyes de un país, pero contrariamente en algunos casos salen con actitudes vergonzosas, como es actuar con una absoluta hipocresía por demás abismal y de acuerdo al grado de aceptación de cada quien y al modo de ver las cosas, pueden sacar sus propias conclusiones, ya que, son incontables los casos de estos profesionales, que se rajan, sin importarles ninguna crítica, porque ellos se creen dueños de la razón y como en muchos casos son parte de los encargados de impartir justicia o por lo menos de opinar en casos muy álgidos, como el que estamos viviendo en Venezuela, después del zarpazo del imperialismo el 3 de enero, se agarran de ahí para disparar sin dar en el blanco.

Confieso públicamente, que era un asiduo oyente de María Alejandra Díaz, en los programas de "La Hojilla" pero el día menos pensado cambio de parecer, y me dejó buscándole explicación a su nueva alineación, cuando empezó a escribir sus largos artículos, con el puñal sumamente afilado dirigido precisamente contra el gobierno bolivariano y en momentos, cuando la oposición venezolana agarrada de la mano del inmoral mandatario estadounidense, Donald Trump, se creyeron los jueces todopoderosos, para dictar la sentencia definitiva contra el proceso bolivariano.

De todo esto, lo que más me llama la atención, es que la estimada María Alejandra, se fue para Colombia y no para la tierra de la "libertad" ¡Estados Unidos! porque supuestamente la dictadura de Nicolás Maduro, la tenía en un insomnio incontrolable producto de una persecución implacable, algo tan falso, como los argumentos esgrimidos por varios personajes que se le adelantaron para justificar su asilo político; pero, contrariamente, hasta los momentos ninguno se ha referido al estado de derecho, que limita las libertades en cualquier país del mundo, porque de lo contrario todo se convierte en un verdadero caos y en el caso de Venezuela, los enemigos se encuentra haciendo todo lo posible por ahogarla en sangre, como lo demostró Donald Trump, el 3 de enero.

Cuando se habla de libertad o derecho del individuo en una sociedad, todas las explicaciones presentadas por está estudiosa del derecho, se caen por su propio peso, ya que, en muchos casos coincide con el trastornado de Trump y la inhabilitada María Corina, porque en definitiva el objetivo es acabar con el proceso bolivariano y para los gringos es una ayuda extra del cual se agarran en su objetivo inmediato, como es el petróleo y varias riquezas naturales, que en los Estados Unidos, son vitales, como es la verdadera libertad, el cual pisotean a cada instante en defensa del capitalismo salvaje, la primera orientación del imperialismo y las grandes corporaciones para salvaguardar los dólares de los multimillonarios.

Las migajas de libertad del cual habla María Alejandra, que supuestamente están ofreciendo, brindando o desplegando en Venezuela, es algo propio del estado de derecho, ya que, nos podemos imaginar la anarquía, que pueden armar en contra de la paz, si el gobierno deja actuar a sus anchas a una oposición irracional, que llegó al vergonzoso momento de convertir en una antorcha humana a una persona por el simple hecho de parecerse a un chavista; dijera mi fallecida abuela ¡Válgame Dios! ¿Cómo se explica esta acción abominable? ¿Amerita castigo o no semejante salvajismo?

Por eso lamento profundamente, que la estudiosa del derecho constitucional, se le haya olvidada las guarimbas, la plaza Altamira y sobre todo Guaidó, quien pasó por encima de la constitución venezolana, pisoteándola, cuando y como le dio la gana con el apoyo incondicional de Trump, pero, cuando se dieron cuenta, que estaban dando la cómica con un parapeto tan falso, como la supuesta la libertad en los Estados Unidos, no les quedó otra, que jalarle la cabuya para meterlo en el mismo aposento, donde van a parar los renegados, traidores y vende patria, que después de haberse equivocado del camino de la historia, el cual se mueve en una sola dirección, a pesar de los contratiempos, vericuetos y obstáculos impuestos por el imperialismo, no hay remedio, ni marcha atrás que valga, ya que, estos personajes no los quieren ni aquí, ni allá.

HOY MÁS QUE NUNCA ¡LEALES SIEMPRE, TRAIDORES NUNCA!



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Narciso Torrealba


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