El chavismo tiene que ganar las elecciones del 8-D

Hay que decirlo en alta voz, Nicolás Maduro Moros está “zumbao”, no cree en descansos, está trabajando como debe ser, como un chavistas “muy madurado”, está en el tema, nos recuerda con sus caminares a nuestro Comandante en Jefe, Hugo Rafael Chávez Frías cuando éste, en momentos de elecciones, “se ubicaba maoístamente”, se concentraba sopesando las importancias de cada elección y se avocaba a “ver a cada venezolano a los ojos” para comunicarle que una revolución, que la Revolución Bolivariana, no está enmarcada en la referencia de las elecciones celebradas durante la democracia representativa, que las elecciones revolucionarias no eran unas elecciones en el marco de los paradigmas que reflejan al Estado burgués-capitalista, que eran y, además, son unos elecciones donde lo fundamental es la consolidación del proceso revolucionario bolivariano-socialista con ese marco referencial en el marco de las ideas propuestas por Chávez Frías y que era y somos no solo referencia continental americana sino el “faro que alumbra el camino” de la visibilización de los invisibilizados americanos. Ese es el marco no solo de referencia y enseñanza en guía revolucionaria sino que es el modelo que sigue, con su adobo personal, el líder y responsable de la Revolución Bolivariana, Nicolás Maduro Moros y todo su entorno de primera línea.

Quienes hemos estudiado los temas de la “guerra política” y todas sus variables podemos expresar que el equipo que sustenta a la contra-revolución es muy numeroso, multi-disciplinario, convencido ideológicamente, con “burda de billullo” y con todos los apoyos de quienes consideran que la Revolución Bolivariana y Nicolás Maduro Moros son un muy mal ejemplo.

No queremos expresar que desconocemos ni disminuimos los intensos trabajos revolucionarios que vienen realizando, por ejemplo, Elías Jaua Milano, concretamente pero no solamente, en el estado Miranda porque Elías Jaua Milano “se ha metido en la gruta del lobo” que no es cualquier cosa. Elías Jaua Milano ha sabido manejar inteligentemente cómo ir desarrollando una política “casa por casa”, desde hace ya algunos años, accionar revolucionario para ir “ganando conciencias” de los pobladores de la región geográfica tan asimétrica no solo política sino económicamente como lo es el estado Miranda. En ocasiones y nos encontramos entre ellos, hemos considerado que habría que ir más lejos pero Elías ha demostrado ser “un hombre de Estado”. Otro líder por solo mencionar es Diosdado Cabello quien fuera entrevistado por José Vicente Rangel en su programa dominical: “José Vicente hoy” (10, noviembre, 2013) respondiendo que es “el duro de la Revolución” (en nuestro modesto parecer, si se nos permite tamaña osadía); es decir, el líder revolucionario profundamente chavista que “escucha y responde con criterio revolucionario” a la oposición que siempre ha tratado de “socavar con maledicencia” sus relaciones revolucionarias y personales con los líderes fundamentales de la Revolución Bolivariana como el propio Diosdado le respondió a JVR. Pero Diosdado Cabello, a diferencia de la burguesía, “sí se ensucia sus zapatos”, camina por los barrios, entra en cada casa para tomarse el cafecito, le habla al pueblo en su mismo lenguaje, y mira a la gente directamente a los ojos, “no arruga”. Pero sí no mencionamos a Rafael Ramírez estamos dejando en la cuneta al profesional y revolucionario que ha venido demostrando que a la industria petrolera se la puede manejar en forma diferente, con esa visión tan personal de las obligaciones sociales que significa la industria petrolera. Por razones no solo de respeto sino personales, nos reservamos nuestra visión de “el profe Giordani” quien nos ha demostrado no solo seriedad y solidez argumental sino su sencillez en el trato. Podríamos continuar mencionando a unos y otros revolucionarios que día a día nos dan ejemplo del “ser revolucionario” pero la elecciones las ganan cada uno y una de las personas que se hacen presentes a la hora de votar el día de las elecciones. Ello significa que quienes observamos, cotidianamente, a nuestros líderes revolucionarios comprendamos que sus ejemplos son la guía hacia el norte fundamental que se está desarrollando en Venezuela cuando nos comprometemos con la Revolución Bolivariana y el “pensamiento Chávez”.

En ese orden, tratemos de analizar comentando algunos escenarios que consideramos importantes. En primer lugar, las colas que se están observando en los supermercados. Las dichas colas son motivo de comunicación de la contra-revolución cuando “opinadores de oficio” señalan comparaciones aparentemente inocentes pero muy cargadas de ideas golpistas cuando le proponen a quienes están esperando su turno para la adquisición de ciertos productos, por demás, “escondidos de los anaqueles” sobre las posibilidades de la imposición de una “…tarjeta de racionamiento como en Cuba…” Curiosa y aparentemente, desde la “Caída del Muro de Berlín”, cuando se considera que la “Guerra Fría” llegó a su destino final, para la contra-revolución en Venezuela, en los actuales momentos históricos, la “Guerra Fría” está en su plenitud político-ideológica, es decir, en la modalidad democrática de los Teatro de Operaciones a lo Batman, Robin y Batichica; es decir, que en cualquier momento, acusaran señalando a cualquiera de nuestros líderes revolucionarios chavistas de aquel famoso desayuno que se colocaba en las mesas de los soviéticos. Como también hacen circular la idea de que el Gobierno que preside Nicolás Maduro Moros es un gobierno comparado y parecido a aquel gobierno de Adolf Hitler como lo señalaría JVR en su programa arriba referido. La verdad se manifiestan como de una ignorancia maliciosa por no expresar que, desde la visión del cristiano-católico por no decir según la Torá (Torah), esa “ignorancia maliciosa” se convierte, en evolución, en “difamación perniciosa”.

En ese contexto, los y las votantes tienen que reflexionar sobre la profunda importancia que tiene la responsabilidad de ir a votar el día 8 de diciembre (2013) por el candidato que decidan, libre y en democracia participativa y protagónica, sea el y la candidata revolucionario y/o de oposición consciente y responsable de su bien saber y entender. Lo exponemos no solo porque ir a votar significa mantener las Misiones (referencia: estado Miranda y la realidad de las Misiones) sino, también, porque significa mantener la política de distribuir equilibrada y equitativamente los beneficios producto de no solo la industria petrolera sino la recolección de impuestos que vienen en permanente crecimiento gracias al Seniat y sus responsables directivos y trabajadores. También debemos tener en consideración que tenemos que asumir, definitivamente, que estamos incursos en el proceso revolucionario que, desde sus propias bases fundacionales, es inédito, diferente, muy difícil y ejemplificante además de ser un proceso ideológico que se viene enriqueciendo gracias a los cotidianos contratiempos que se encuentran en el propio proceso revolucionario en caminar por los senderos de los “cambios profundos”.

Nos vamos a permitir algunas opiniones muy personales. En primer lugar, desde nuestro conocimiento del proceso de conversa y discusión que nuestro Comandante en Jefe, Chávez Frías, asumió como propio en ese particular modelo que se exponía en aquellas realidades barinesas, dudábamos de las posibilidades de alcanzar el poder por la propia vía del marco referente burgués-representativo. Nos equivocamos. Chávez Frías nos demostró que con trabajo, constancia, perseverancia y claridad en el discurso, sí se podía y se pudo alcanzar la Presidencia y ejercer el Poder Ejecutivo, como principal comienzo. Debemos señalar que después de la etapa histórica cuando JVR fue candidato presidencial de las izquierdas, el futuro de una posible revolución se veía en el horizonte y muy lejano. En segundo lugar, nos consideramos que había que tener presente que no solo eran fundamentales e imprescindible los cambios super-estructurales sino había que tener frente a los ojos las realidades estructurales sobre la base comparativa de Gorvachov versus Deng Xiaoping. Debemos se objetivo y ejercer la crudeza en nuestros exámenes, nuestras realidades estructurales aún tienen serias contradicciones objetivas por lógica evolutiva del proceso revolucionario-chavista. En tercer lugar, como bien lo expresó Diosdado Cabello en respuesta a José Vicente Rangel Vale en el programa en referencia: “…nosotros respetamos los socialismos de Cuba, de China…” (palabras más, palabras menos). Suscribimos tajantemente esa aseveración tan importante, fundamental y objetiva desde la praxis revolucionaria y, en consecuencia, nos permitimos explicarnos.

Venezuela tiene una responsabilidad histórica desde el conocimiento del historiador de oficio cuando nos permitimos expresar abiertamente que la sociedad ha venido desconociendo a un hombre histórico como don Simón Bolívar quien ha liberado a pueblos americanos y, en actitud sustentada en principios, no haya impuesto a su persona como primera figura del Ejecutivo en ninguno de los pueblos libertados. Esa realidad histórica nos ha marcado y nos marca cotidiana y profundamente en el inconsciente colectivo del venezolano creando y desarrollando una obligación indiscutible e incontestable de sacrificios personales y solidaridades internacionales que nunca podremos ni desconocer ni evadir ni personal ni como pueblo venezolano. En ese mismo marco del discurso, es no solo verdad sino demostrable que don Rómulo Betancourt fuera el “padre de la democracia” pero de la “democracia representativa” y ello nos obliga a exponer, cotidianamente, que nuestra democracia es “participativa y protagónica” impuesta democráticamente en praxis cotidiana por nuestro Comandante Chávez Frías lo que marca las profundas diferencias conceptuales en praxis sociales; es decir, es una democracia que se ejerce horizontalmente confrontando el esquema de clase que impone el sistema capitalista-burgués (a buen entendedor, simples reflexiones).

Venezuela está, geográficamente, en una realidad objetiva que significa que debemos alcanzar “acuerdos sustentados en los “Principios de Bandung” y el respeto a nuestros objetivos socio-económicos y político-militares en el marco de nuestra Revolución Bolivariana chavista-nacionalista y socialista que debemos exponer, permanentemente, en todo nuestro entorno porque la realidad que heredamos de don Simón Bolívar además de obligarnos al comportamiento cónsono con tal realidad lo que no significa que como lo exponía nuestro Comandante en Jefe, Hugo Rafael Chávez Frías: “…nuestra Revolución Bolivariana es pacífica pero no desarmada…”, es decir, es una revolución armada tanto en y de las conciencias revolucionarias nacionales como internacionales como en campos correspondientes.


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Miguel Ángel Del Pozo


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