Ahora sí le cayó mosca al guarapo, Aveledo el de la MUD da como asquito, ¡Fo!

Dudo que Aveledo -el gerente de la MUD- u otro soprano del mismo tenor llegue a más en ese coro de gañifos porque la MUD se espelungó pa´abajo muy feo aunque él no lo admita públicamente.

¡Ahora sí le cayó mosca al guarapo! Con un gerente así, ¿quién con algo de cacumen va a seguir en esa empresa que con tantos billetes, de los verdes eh, una escandalosa millonada de dólares, fracasó en sus metas de odios?

Y, el que fracasa así, se llama fracasado. ¿Con qué cara va esa gentecita a pedir favores tanto a quienes aflojan los billetes como a los pendejos que eventualmente voten por ellos?

No ganar, no llegar a una meta en una competición, no necesariamente es un fracaso, siempre y cuando tú hayas luchado con la moral en alto y con la ética a pie juntillas.

El fracaso de la MUD se debió, entre otras razones, a falta de ética; el sino de los apátridas nunca puede ser otro que la derrota, el asistir a su propia procesión funeraria, el que los muertos entierren a sus muertos y, mientras, la revolución avanza despacio pero avanza.

No hemos logrado todas las metas, francamente, porque la revolución llegó a un punto en el que el avance se hace lento por la naturaleza de su fuerza y no por otra causa.

Un axioma de la mecánica expresa que lo que se gana en fuerza se pierde en velocidad y viceversa.

Cuando tú le metes la mocha a un carro sincrónico (valga decir primera) (o “L” en uno automático) estás usando un engranaje de fuerza porque seguramente vas a subir un cerro, y eso te hace perder un poco de velocidad.

Igualmente si tú arrancas en primera (necesitas fuerza para empezar a rodar) luego tienes que pasar a segunda, tercera y cuarta, engranajes para aumentar la velocidad, si quieres esmachetarte.

Así le sucede a la revolución, que llegó frente a una roca dura de pasar: la falta de conciencia patria.

Hoy, nuestro avance es más lento porque la revolución está entrompando con mayor fuerza para calar la roca dura de la inconsciencia, de eso se trata y para ello tenemos que emplear una estrategia ad hoc.

Mas, volviendo al grano, la antes coordinadora democrática reciente mesa de unidad democrática podría pasar a ser la silla de la unidad democrática o acaso el taburete de unidad democrática o lo que disponga el que paga la música, precisamente el que escoge la canción, el gringo.

Pero, en cualesquiera casos, sea cual sea el nuevo nombre que asuman, no les será menos que guindar de una soga podrida.

¿Con qué culo se sienta la cucaracha?

Con la credibilidad en el sótano, luego de la paliza que el pueblo le zampó a la MUD, es para que cualquiera con una ñinga de pudor, haga mutis.

Por otra parte, es evidente que la MUD se desmoronó pero sus escombros todavía pueden servir de algo, por ejemplo, que en vez de seguir a lo loco, bizcos y sordos ante la realidad real, reflexionen acerca de ella, y la asuman tal cual es.

Los escombros del referido mamotreto ultra derechista -mud- pueden hacer propósito de enmiendas, también, y basta con dejar de estar envenenando a sus propios seguidores.

Aveledo, Julio Borges, el Vampiro Antonio y etc., miserables dan asquito, ¡fo!

oceanoatlanticoguillermo@gmail.com




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Guillermo Guzmán


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