La historia de traiciones que lleva Andrés Velásquez a sus espaldas

 La macabra historia de felonías que ha acompañado la vida política del cobarde y traidor multicandidato de la Causa R, Andrés Velázquez, tiene su afloramiento público entre los años 1989 y 1990 cuando siendo éste Gobernador del Estado Bolívar y teniendo su partido el control de la mayoría del Comité Ejecutivo del sindicato SUTISS llevaron adelante un perverso pacto con el Gobierno de Carlos Andrés Pérez para desarrollar el nefasto proceso de reconversión de SIDOR que terminó enviando a la calle y sin futuro laboral a los primeros ocho mil (8.000) trabajadores de los más de doce mil (12.000) que en definitiva perdieron su empleo cuando terminó de concretarse la privatización de nuestra Industria Siderúrgica en 1997, ello como resultado de la llamada política del “gran viraje” que se inició en el segundo gobierno de CAP y continuó, aunque con otro nombre, en el segundo Gobierno de Rafael Caldera durante el cual tuvo como su principal impulsor al también traidor Teodoro Petkoff. En aquellos años Velázquez y su partido pactaron, de espaldas a los trabajadores y trabajadoras, la ejecución del proceso de reconversión de SIDOR y avalaron la oferta engañosa de un programa de “liquidaciones atractivas” que se conocieron como las “cajitas felices” que el paso del tiempo convirtió sólo en sal y agua producto, entre otras cosas, del fracaso del Programa de Participación Laboral (conocido como PPL) ya que la Causa R desde SUTISS jamás lo atendió y menos defendió porque eso era únicamente una pantalla que también formaba parte del macabro pacto entre Andrés Velázquez y Leopoldo Sucre Figarella.

Los revolucionarios no podemos olvidar como más adelante, en 1992, el felón de Andrés Velázquez como Gobernador del Estado Bolívar se pronunció para condenar las valientes e históricas Rebeliones Cívico-Militares del 4 de Febrero y del 27 de Noviembre, que bajo el liderazgo del Comandante-Presidente Hugo Chávez comenzaron a definir el nuevo rumbo de una historia que ha llevado a Venezuela a disfrutar los éxitos de la hermosa Revolución Bolivariana que hoy se desarrolla en el país. Quien podría olvidar cuando Velázquez “valientemente escondido” en las instalaciones de la Quinta División de Infantería de Selva en Ciudad Bolívar llamó  a defender “la Democracia” representada en el opresor Gobierno de Carlos Andrés Pérez, y con esa cobarde y traicionera actitud validaba la perversa proclama del padre de la corrupción judicial de la Cuarta República, el tristemente célebre David Morales Bello, quien desde el Parlamento Nacional gritaba “Muerte a los Golpistas”, proponiendo ilegalmente la pena de muerte para aquellos valientes soldados que, junto al pueblo oprimido, intentaron en aquel momento cambiar la cruel realidad política y social que ocasionaba el gobierno de CAP y su criminal paquete de medidas económicas que se aplicaba como receta del Fondo Monetario Internacional. Nunca podríamos olvidar que el traidor de Velázquez le ordenó a su policía regional, dirigida por aquel triste personaje de apellido Fagundez, que desatara una ola macabra de represiones y persecuciones contra el movimiento estudiantil y revolucionario y contra los dirigentes que en ese momento estábamos al frente de las movilizaciones populares que en las calles de Venezuela grataban “Honor y Gloria a la Valentía de Nuestro Comandante Hugo Chávez Frías”. Por esos días el Gobierno Regional de la Causa R terminó de coronar su cobarde obra con el allanamiento policial a la Universidad de Oriente en la Sabanita donde funcionaba la sede principal de la otrora gloriosa Federación de Centros Universitarios (FCU).

Luego en 1993, el dueto perverso de Andrés Velázquez y su partido Causa R, fieles a su conducta traidora, volvieron a dar la espalda al noble pueblo de Venezuela, cuando entre gallos y medianoche, a puertas cerradas y entre conciliábulos repugnantes negociaron la voluntad popular que lo eligió a la Presidencia de la República, pero que ellos le vendieron a la oligarquía capitalista nacional representada en Rafael Caldera, a quien Velázquez le reconoció unilateralmente el triunfo y frente a cuyo gobierno guardaron siempre silencio, siendo incluso parte para la macabra negociación que llevó la privatización definitiva de SIDOR que juntos ejecutaron sin importarles las crueles consecuencias sociales, económicas, políticas y laborales que, ya conocemos, se produjeron para el Estado Bolívar y para los trabajadores y trabajadoras que terminaron pagando con su futuro laboral las consecuencias de las prácticas traidoras que han acompañado por siempre al movimiento sindical de la Causa R y a su “líder” Andrés Velázquez.

En 1995 el pueblo bolivarense, cansado de tantas traiciones y de tantos atropellos que la causa R protagonizó desde la Gobernación del Estado Bolívar, los castigó electoralmente y con mucha fuerza, lo que llevó  al candidato adeco, Jorge Carvajal, a la Gobernación ganándole las elecciones a Víctor Moreno quien fue el candidato de la Causa R como consecuencia de otra traición de Andrés Velázquez, en esta oportunidad en contra de la propia militancia de base de su partido que a gritos proponía otros nombres para que asumieran esa candidatura. Aún el paso de los años no han dejado saber quién es en definitiva más adeco entre Jorge Carvajal y Víctor Moreno. Es imposible olvidar que la siempre cobarde dirigencia de la Causa R jamás le dio la cara al pueblo del Estado Bolívar luego de aquella doble derrota, al punto que Andrés terminó huyendo del estado y refugiándose en Anzoátegui donde aspiró también, y gracias a Dios sin éxito, ser gobernador, pero escondiendo como de costumbre su nombre en una lista de candidatos resultó electo diputado al Parlamento Nacional, porque está claro que de forma nominal este traidor no volverá a contar con el voto del pueblo para ser electo a ningún cargo de representación popular.

Finalmente Andrés Velázquez reaparece en la escena política del Estado Bolívar por allá en el año 2005, esta vez, tomado de la mano de los sectores de la derecha regional, de la oligarquía y de la clase política que por años a depredado los derechos del pueblo y que, como sabemos, está  representada en AD, en COPEI y en el conjunto de franquicias políticas que de ellos se han derivado con la firme pero fracasada intención de seguir engañando al pueblo. Ahora Velázquez y la causa R se quitan definitivamente la máscara y en alianza con el macabro grupo chino de Acción Democrática pisotean la memoria de Alfredo Maneiro quien como hombre de izquierda y con sólido  pensamiento socialista y revolucionario convocó siempre a la búsqueda de los iguales, pero que jamás imaginaría que el partido que ayudó a fundar sería colocado de espaldas a las luchas y a los sueños del pueblo que siempre Maneiro defendió. Traicionan también estos felones la memoria de tantos y tantas luchadores y luchadoras sociales que fueron víctimas de la cruel represión Adeco-Copeyana que intervino el sindicato SUTISS en la década de los 80, persiguiendo, reprimiendo y desapareciendo a dirigentes como Melchor Rosas cuyo cuerpo jamás apareció. No tienen, y no creo que tendrán, estos “señores” reparo alguno ni vergüenza cuando terminan colocándose de rodillas ante los perversos representantes del grupo chino de AD y de la conocida tribu de David quienes hoy están dirigiendo, desde la sombra, la actuación política del enano causa risa.

Podemos entonces concluir que con este prontuario de traiciones y en tiempos gloriosos de Revolución Bolivariana, Andrés Velázquez carece de autoridad moral y política que lo inhabilitan para siquiera ser aspirante a gobernar un Estado Revolucionario y Chavista como nuestro Estado Bolívar.  


Dirigente Revolucionario – Militante del PSUV.

aldrin2007@gmail.com



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