Mi gallo zambo !

Hervía la gallera en la tarde calurosa y todo se debía a la fama de los contrincantes. Hoy se disputaba la “pelea mayor” entre los dos gallos más reputados de la comarca. 

EL GALLO “GIRO”:

Por una parte el gallo “Giro” del Dr. Puntofijo, criado en una especie de laboratorio de entrenamiento cibernético, en donde el ejemplar de cuello blanco y cola negra desplegaba su hermosura y recibía sesiones especiales en la “cuerda”, además de una alimentación científicamente balanceada, la cual era siempre adquirida en un elegante Supermercado del este de Caracas.

En realidad el ejemplar del famoso Dr. era un “Giro de alas de Pato” con su color pechinegro que sustituye los tonos rojos y remata sus alas con plumas  lloronas.

El entrenamiento de este fino animal ya tenía varios años y era vencedor de muchos combates, algunos de ellos “relancinos”, es decir duraban menos de 2 minutos. Era el producto de dos corridas, “topas” y “voladas”, durante los 365 días del año, sin descanso y con mucha obsesión.

Incluso de vez en cuando el mismísimo Dr. lo inyectaba con un extracto de vitamina B-12, para mantenerlo “fino” y listo para la pelea.

Siempre antes de cualquier combate, los asistentes galleros, le daban un masaje con una solución de alcohol y eucaliptus, para refrescarlo y mimarlo.

Por esta razón el gallo “Giro”, se había acostumbrado a ser el amo de la gallera y a plantarse ante sus adversarios

(¿O enemigos?), con una especie de “desdén” respaldado por su supuesta e indiscutida “superioridad”. 

EL GALLO “ZAMBO”:

Por el otro lado, se presentaba el gallo “Zambo”, propiedad de Juan Veguero, un gallero pueblerino, venido de la linda Barinas, en donde había criado este fenómeno con plumas, ganador de 12 peleas.

Como todo zambo, su estampa era dominada por el rojo, rojito y sus lustrosas plumas eran como una bandera al viento del combate.

El animal comía alimentos balanceados salidos de cualquier Mercal y se la pasaba correteando el patio de Juan, libre y despreocupado, pero muy activo escarbando por doquier y cantando madrugadas con su aviso sonoro, precursor de amaneceres.

Su vida no había sido fácil y desde pollito, siempre estuvo en una gran “peladera”  que apenas lo mantenía en el filo de la supervivencia.

Lo que lo preservaba era ese fuego interior y una ágil disposición a dar la pelea en cualquier terreno. 

LA PELEA:

Hervía la gallera y varios asistentes veían como “armaban a los dos contrincantes”  y los “bañaban” para tratar de erradicar cualquier sustancia extraña en sus tensos cuerpos. 

“Doy tres mil doces al Giro”, gritaba un sifrino con lentes Ray Ban y de inmediato un paisano le ripostó:”Pago y gano!”.

Sería complicado, en esta breve reláfica, descifrar el telúrico lenguaje de las apuestas en peleas de gallos: Voy al tercio!, al partil, a real! y dele por esta incomprensible maraña!. 

Hervía la gallera en la tarde calurosa! Y un atronador aguacero de gritos destemplados saludó a los contrincantes cuando se plantaron de frente en actitud retadora y de estudio…

En el palenque tronaban las apuestas y un griterío acompañaba cualquier desbarajuste de los gallos. 

CATIRE, QUITA PESARES!;

No en vano EL DIABLO, le pregunta a FLORENTINO: “Catire quita pesares, contésteme esta pregunta: ¿Cuál es el gallo que siempre, lleva ventaja en la lucha y aunque le den en el pico, tiene picada segura?” y este magistralmente le contesta: “Tiene picada segura, el gallo que se rebate, y no se atraviesa nunca, bueno si tira de pie, mejor si pica en la pluma”. 

GOLPES Y SANGRE!:

La pelea  prometía ser dura y sangrienta y el gallo Giro, con su acostumbrada insolencia, se plantaba desafiante, defendiendo su terreno y privilegios de casta bien alimentada. 

Con las dos patas en el aire, cruzó con sendas heridas el cuello rojizo del Zambo y este recibió el doble castigo a duras penas. Después de estos dos golpes maestros del Giro, las apuestas en contra del Zambo, indicaban una situación casi lastimera y hasta de burla. Los apostadores daban centavos por el Zambo!. 

Juan se revolvió  en su asiento del palco, viendo como su gallo resistía ensangrentado, pero todavía parado y con ganas de continuar. 

THE OUTSIDE SUPPORT (El soporte de afuera):

Del otro lado del coso, un hombre gordo, de cara amoratada por la bonanza, lentes oscuros y vaso de Whisky en la mano, saboreaba la inevitable derrota del Zambo y conversaba en inglés con una señorita de rodillas hermosas acerca del “ sucure winner of the cockfight” (seguro ganador de la pelea de gallos). 

Otra estocada del Giro logró traspasarle un muslo al Zambo, quien ahora se rebatía mal herido…La gallera tronaba el espacio y los apostadores corrían a “taparse” (apostando al indiscutible ganador en el momento). 

EL FINAL:

El Zambo en franco retroceso de supervivencia ripostó un tambaleante picotazo en la pluma del pecho del Giro y certeramente le clavó una espuela en un ojo.

El Giro, pareció  no entender su repentino dolor e incrédulo se plantó desguarnecido ante su fiero rival. El Zambo, aprovechando su desconcierto, en un salto increíble, como una saeta destilando sangre y coraje, le clavó las espuelas en lo alto de la cabeza, perforándole un oído. 

El Giro, dio un brinco macabro y cayó a la arena, dando convulsiones de agonía. Su muerte fue rápida e inesperada! 

La gallera, enmudeció  de repente y los apostadores supuestamente gananciosos  hasta ese fatal momento, se dieron cuenta de su tragedia!, habían perdido un realero!.

El “turista”  gordo, soltó un “Bull sheet!”, estruendoso y casi arrastrando a  su hermosa acompañante iba diciendo “sheet!, sheet!” (Mierda!, mierda!)… 

A pesar de su sangre y dos nobles heridas en su cuello, el Zambo haciendo honor a su clase de “gallo fino”, a veces en retroceso, a veces por pura supervivencia, conservaba todo el poder de su noble convicción. 

Aquella tarde calurosa, su pelea más fiera, mi gallo Zambo había ganado! 

PARA EL 2012:

Juan Veguero, curó  las heridas del Zambo y lo puso de nuevo a entrenar, buscando un nuevo contrincante que se atreviera con el gallo más gallo!, de todos los gallos!.

Para el año que viene 2012, se perfila una gran feria con un combate magno!.

Ya el Dr. Puntofijo, rumora su despecho y dice tener “un gallo tapado”. Veremos con quien se presenta!... 

En mi sala, conservo un retrato del Zambo, magnifico en su plumaje de fuego, como esperando cualquier reto!. 

Mi  gallo Zambo ya ganó y aún no ha peleado otra vez!

fnatera@yahoo.es



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Francisco Natera


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