Desde el mes de noviembre del 2010 estoy esperando por una prótesis auditiva para mi niño de 4 años de edad, nacido con deficiencia auditiva de causa no conocida.
Desde el momento que me refirieron al Centro de Rehabilitación J. J. Arvelo, ubicado en la Parroquia San José, Cotiza, debo reconocer que la atención ha sido excelente, el personal ha sido muy amable y los exámenes que le mandaron a hacer a mi hijo, se los efectuaron de una manera rápida. Pero para la entrega de las prótesis ha sido todo un calvario:
Debido a la demora, pido una audiencia con el Dr. Ramón Hernández, subdirector del Centro de Rehabilitación. En medio de mi desespero, como toda madre, entro muy alterada a la oficina, donde el Dr. me atiende amablemente y me explica: “El material para las prótesis de su hijo es importado. Se trata de una manguera acústica de polivinilo (plástica), que lleva el sonido de las prótesis auditivas a los moldes que ocluyen el oído para la conducción del sonido amplificado. Cada prótesis lleva unos cinco centímetros de éste material. El estado ha otorgado más de 20 mil prótesis auditivas, pero en este momento a pesar de tener más de 15 mil prótesis más para la entrega, la traba es por la falta de este material”
Esta respuesta se me hace muy extraña, ya que este es un país productor de petróleo y el plástico es un derivado de éste ¿Cómo podemos depender de una material que se puede producir en el país a través de empresas privadas o empresas de producción social?
De acuerdo a estudios que ha hecho la Misión José Gregorio Hernández, existen en nuestro país decenas de miles de personas con deficiencias auditivas de causas genéticas o adquiridas y el estado ha hecho un esfuerzo para dar respuesta a esta demanda. Estas prótesis auditivas tienen un costo en el mercado de 4.500 bolívares cada uno y actualmente podemos gozar de este beneficio de manera gratuita, pero los trámites burocráticos de CADIVI han impedido que se continúe con esta entrega de una manera sistemática, tratando de cubrir esta demanda.
Hago un llamado para que se agilicen estos trámites ya que no son números, sino son niños, jóvenes, personas de la tercera edad, somos miles de madres que requerimos de este material.
Con esta prótesis tengo la esperanza de que mi hijo pueda integrarse al sistema educativo, que pueda escuchar su nombre, que sienta que existe y que escuche las palabras amor, solidaridad, Venezuela y que se sienta identificado con este país que crece cada día a través de estas políticas sociales.