Entrevistando imaginariamente a Marx sobre lo tratado en:

El capítulo IX de “El Capital” (IV)

¿Cuál es el límite matemático con que tropieza la producción de plusvalía por el capital global de la sociedad?

La tercera ley se halla, manifiestamente, en contradicción con toda la experiencia basada en la observación vulgar. Todo el mundo sabe que el fabricante de hilados de algodón que, incluyendo el tanto por ciento del capital global desembolsado, invierte en proporción más capital constante que variable, no obtiene por ello una ganancia o una plusvalía menor que el panadero, a pesar de que éste pone en movimiento mucho más capital variable que constante. Para resolver esta aparente contradicción, aún necesitamos muchos eslabones, del mismo modo que en álgebra elemental se necesitan muchos eslabones para comprender que la expresión 0/0 puede representar una magnitud real. Y aunque no haya formulado nunca esta ley, la Economía clásica se aferra instintivamente a ella, por tratarse de una consecuencia obligada de la ley del valor. Lo que hace es esforzarse por sustraerla a las contradicciones de los fenómenos a fuerza de abstracciones violentas. Más adelante, veremos como la escuela de Ricardo se tambalea al tropezar con esta piedra de escándalo. La Economía vulgar, “incapaz de aprender nada”, se aferra aquí, como siempre, a las apariencias contra la ley que rige los fenómenos. Cree, a diferencia de Spinoza, que “la ignorancia es una razón suficiente”.

El trabajo puesto en movimiento un día con otro por el capital global de una sociedad puede ser considerado como una única jornada de trabajo. Así, por ejemplo, si el número de obreros que trabajan es un millón y la jornada media de trabajo de un obrero, de 10 horas, la jornada social de trabajo será de 10 millones de horas. Partiendo de una duración dada de esta jornada de trabajo, ya se halle circunscrita por límites físicos o por límites sociales, la masa de plusvalía sólo puede aumentar aumentando el número de obreros, es decir, la población trabajadora. El incremento de la población constituye aquí el límite matemático con que tropieza la producción de plusvalía por el capital global de la sociedad. Y a la inversa. Partiendo de una magnitud de población dada, este límite lo traza la posible prolongación de la jornada de trabajo. En el capítulo siguiente veremos que esta ley sólo rige para la forma de plusvalía que venimos estudiando.


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Nicolás Urdaneta Núñez


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