Las taras de la burguesía

La burguesía criolla puede superar todo lo que es la fe, Todo lo que en ese sistema capitalista hay de repugnante y bestial, todo lo que en esa vida hay de refinada hipocresía, de envidia y resentimiento, que además es cultivado científicamente por la sádica perfidia de un profesorado descendiente directo de Caín, encargado de la inversión de lo que de sagrado y noble tiene el hombre; de trocar el amor en odio, la humanidad en bestialidad, la mentira en virtud, la verdad en estupidez, el asesinato en heroísmo. Perdonar es cobardía, patriotismo es traición y traición es patriotismo. Pues eso es sólo un reflejo de la formación que nos enseña el profesorado oposicionista. La burguesía está corrompida, material y moralmente.

Los socialistas y los oposicionistas hablamos dos lenguas diferentes con un idioma fonético idéntico. En el pasaje bíblico de Babel, los hombres dejaron de poder entenderse porque fueron castigados a expresar la misma cosa con palabras distintas. Hoy nos sucede en Venezuela a los socialistas y oposicionistas hombres y mujeres igual, pero a la inversa: con la misma palabra expresamos diferentes ideas. Claro naturalmente, tampoco podemos entendernos. Ambos pronunciamos la misma palabra; libertad, con idéntica fonética, pero cada uno expresamos una idea distinta: más aun opuesta. Para los socialistas la libertad es algo histórico, político, algo adquirido por el hombre a costa de su esfuerzo y de su sangre; es un período, un estado, de la evolución de las masas en su permanente progreso. Para los oposicionistas la libertad es impunidad para robar, para saquear, para asesinar y seguir impunemente disfrutando del erario público y del poder.

¿De que se trata? Se trata de una lucha a muerte entre dos concepciones opuestas, servidas por hombres y mujeres de distintas formas de pensar, con una formación diferente, sus fines también son diferentes, intrínsicamente, capitalismo y socialismo son diferentes formas de ver la organización social y político-económica del país. Sí, los oposicionistas quieren que el gobierno lo ejerzan ciertos empresarios sirviéndose de todas nuestras riquezas. En verdad para lograrlo quieren que sea a través de una cruel dictadura militar-empresarial, (un gorileti) la lucha vil desencadenada para lograr apoderarse del poder los obliga a buscar desesperadamente el apoyo del imperialismo, es su ley de guerra que les dicta esgrimir el arma del asesinato moral y físico, si con su amenaza convierten al indiferente y al adversario en su esclavo. El oposicionismo ¡pobres desgraciados!... ¿Qué van ellos a saber? El nihilismo es algo absurdo, pero real para ellos, son unos bichos muy raros. Que diferencia entre esta realidad y la que nos pintan los medios de comunicación burgueses.

El Estado imperialista y el narco-Estado colombiano, ambos aislados en tal manera de Sudamérica encontraron la oportunidad de un acercamiento. Esta lucha, al permitir una confrontación política general, precipitó esta alianza, obligó a estos dos gobiernos a tomar decisiones. Si los gobiernos progresistas latinoamericanos son vencidos en esta batalla, si la burguesía triunfa, el imperialismo podrá adjudicarse esta victoria. Por lo tanto es ello lo que pone de relieve, bajo una luz brutal, las incertidumbres de las democracias latinoamericanas; es el primer ensayo, el primer choque, y a modo de contragolpe, dirige la política hacia una confrontación entre el imperialismo y los países progresistas del continente. En lo sucesivo, la confrontación ya no será más que un aspecto particular de la lucha que enfrentará al imperialismo contra los pueblos revolucionarios del Hemisferio.

Al imperialismo le resulta sencillísimo chantajear a los políticos y hombres de negocios, banqueros, sacerdotes católicos, artistas o personas de análogo rango, posición o educación que se hallan a su servicio. La estupefacción es unánime. Se investiga que es lo que juega en el asunto, por lo tanto no sabemos a qué atribuir la causa de que “personas por rango de educación y posición” se hallen a su servicio. A nadie en Venezuela se le ocurre investigar a fondo sobre sus vicios y taras para poder enjuiciarlos, si lo hicieran, descubrirían el dogal que les ata para siempre al imperialismo, más eficazmente, más enteramente. Si el arma que manejan fuese develada en los Tribunales de Justicia públicamente, ya nadie se asombraría de tantas e insospechadas traiciones que se cometen en su favor; nadie se asombraría de que cuantas personas “respetables” y “eminentes” figuren como sus compañeros de viaje. Si, juegan esos factores, pero quienes juegan con ellos son hombres, si hombres podemos llamarlos, cuya generación los puso en sus manos. Ellos continúan con su antigua personalidad, actuando en su mismo medio. Saboteando, ablandando y cambiando la opinión de los sectores que son más opuestos a los intereses nacionales. Es la guerra, de la moral burguesa y de otras organizaciones que se dicen excelsas, humanitarias, respetables... A los imperialistas les resulta sencillísimo, ellos poseen a su servicio un cierto número de profesionales del vicio. Resulta un hecho mil veces demostrado, que los profesionales de tal aberración, así como un ladrón, logra distinguir entre mil a otro ladrón con toda precisión, e identificado, sólo resta brindarle una oportunidad y aparente sigilo e “impunidad”. Que el hecho es real lo demuestran sus antecedentes.

El terror imperialista ha suprimido sabiamente todo cuanto puede elevar y engrandecer a sus victimas. Si contadas audiencias públicas se permiten, son para matar moralmente a sus reos con su propia vileza antes de darles muerte física en incógnitas mazmorras. El imperial verdugo, el Congreso y la burguesía se muestran con todo su fausto a plena luz del sol, exhibiendo sin pudor, sin vergüenza y sin hipocresía su crimen multitudinario, presentando a la faz de la humanidad con la magnificencia de ese Estado, que quiere tener grandeza en todo, hasta en sus crímenes. No cabe semejanza entre aquel imperio pagano romano y los hipócritas y oscuros reptiles de la burocracia imperialista, hombres sin rostro, terroristas, ocultos siempre cual alimañas en la noche. Si algún paralelo se puede hallar es al recordar ciertas páginas de la literatura clásica cuando describen las ciudades italianas diezmadas por la peste, aquel pánico feroz de las multitudes ante la muerte invisible que mataba y mataba, en aquellas ciudades con sus calles saturadas de cadáveres corruptos e insepultos, los aún supervivientes podían entregarse a sus raptos de histeria y devoción, maldiciendo o implorando al cielo; pero ni siquiera puede aquel cuadro dar idea del terror imperialista.

Aquí reside precisamente la crisis fundamental de la civilización contemporánea. La “democracia imperialista” se pudre y desintegra. Un programa de “defensa de la democracia” para los países progresistas es reaccionario. Aquí la única tarea progresiva es la implantación de la revolución socialista. Su objetivo es romper los marcos del viejo estado nacional burgués y reconstruir la economía sin impuestos ni obligaciones.

Salud Camaradas.

Hasta la Victoria Siempre.

Patria. Socialismo o Muerte.

¡Venceremos!


manueltaibo@cantv.net


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Manuel Taibo


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