Hoy pretendemos con esta edición de nuestra columna, la cual esperamos que no sea tan extensa, llamar la atención sobre un hecho que parece sumamente grave, y que debe ser advertido oportunamente, porque sin ser exagerado ni alarmista, pero es una situación que debe preocuparnos profundamente a todos y a todas.
En medio de las dificultades verdaderamente difíciles por las que nos toca afrontar desde el 3 de enero del presente año, a raíz de la incursión armada que devino en el secuestro del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y de su esposa la diputada de la Asamblea Nacional y Primera Combatienta, Cilia Flores, estas aguas y pasajes turbulentos por los que debemos transitar debe fortalecernos en lo individual y en lo colectivo, y fortalecernos como sociedad y como país.
Pero ya no son solo los despliegues de Operaciones de Guerra Psicológica sobre el sustento de los pilares de nuestro Estado y de nuestra paz como lo son en estos momentos la hoy Presidenta Encargada Delcy Rodríguez, del Presidente de nuestro parlamento, Jorge Rodríguez, del Capitán Diosdado Cabello o del General Vladimir Padrino López. No son solo estas operaciones que buscan minar la imagen de estos hoy cabezas de la institucionalidad y garantes de que esto no se vaya por un despeñadero o de lidiar, cual matón de barrio, con unos mafiosos (o malandros como catalogamos a los delincuentes en Venezuela) que trata de engañarte al señalar que habían asesinado a Maduro y a Cilia, sino que además te da 15 minutos para cumplir sus instrucciones so pena de hacerte correr la misma suerte de los compañeros antes mencionados.
Pero, tal vez no sería tan descabellada la tesis, y ese imperialismo no solo reveló un deseo, sino las verdaderas intenciones para con el Presidente Maduro y Cilia. Y esto debemos salirle al paso y denunciarlo por todas las vías posibles.
A riesgo de pecar de paranoico, es mejor correr ese riesgo a no señalar nada y que realmente pueda ocurrir algo en contra de nuestro Presidente y líder y de su esposa, y que pudiendo haber hecho algo no lo hayamos hecho.
Hace algunos días difundieron por diferentes plataformas tecnológicas y redes sociales digitales el mensaje de que Maduro se encontraría en un estado de depresión severo, el cual sería producto de las 23 horas de confinamiento a las que pasa y a tres semanas de su secuestro de Caracas.
Pero además, y mentes más perversas así nos lo hicieron saber, habían insinuado de que Maduro se había “suicidado” en su celda.
Esto realmente sería cómico sino fuera por lo grave y trágico que esto realmente representa a los que señalan este tipo de “informaciones” a las claras totalmente tendenciosas.
Los que realmente conocemos al Presidente Maduro y a su esposa Cilia, sabemos de su entereza, pero sobre todo de su fortaleza mental y espiritual, y pese a las dificultades y penurias que puedan ellos en estos momentos estar atravesando, estamos muy seguros que peregrinas ideas de esa naturaleza como las que plantean algunos morbosos y morbosas de las redes sociales digitales no se les han cruzado ni por un instante en las mentes de nuestros héroes.
Hace varios años, recordemos, advertíamos sobre la posibilidad de que se le tratará de aplicar al Presidente Maduro el expediente Milosevic. Este mandatario yugoslavo una vez que dejó el poder, fue entregado por las autoridades de su país para que fuera juzgado en la Corte Penal Internacional en La Haya, en el Reino de los Países Bajos. Milosevic que era de profesión abogado, ejerció su propia defensa, y para más inri, les ganó el caso. Eso planteo un verdadero problema a sus captores, porque no hallaban que hacer con él ante la obligación de ponerlo en libertad, y en eso no tuvieron más opción que asesinarlo como en efecto ocurrió posteriormente.
O en el caso de un tipo como Jeffrey Epstein, y vaya que cuesta nombrar a un personaje tan asqueroso y desprestigiado como éste en estas líneas. Pero, no es objeto del presente escrito describir o entrar en un debate sobre las cualidades morales de este sujeto sino de que en sus famosos archivos poseía tal cantidad de información de pedofilia y tantos bacanales que desprestigiaban a tantos actores importantes del status quo estadounidense mundial. Y si no me equivocó, Epstein se encontraba en el mismo establecimiento penitenciario donde hoy permanece secuestrado Maduro y Cilia, como lo estuvo también Gislayne Maxwell, la alcahueta de Epstein. Y por eso, los que se sentían amenazados por las informaciones de los archivos de Epstein no tuvieron más opción que “suicidarlo”.
El imperialismo en su versión más decadente y peligrosa siempre opta, cuando busca eliminar a líderes que les resulta incómodos, tratar de asesinarlos primero moralmente. Esta campaña de difusión de este tipo de informaciones, o con la utilización de inteligencia artificial, mostrando imágenes “en exclusivas de Maduro y Cilia enla cárcel” cabizbajos, solos y con la vista baja, no busca sino la desmoralización y quiebre en el chavismo, para que Estados Unidos tenga mayor facilidad en doblegarnos. Creen ellos que lo lograran.
Y evidentemente la segunda, en la que también pudieran estarle suministrando sustancias para enloquecerlo o envenenarlo para quitarle la vida, sería también parte de los objetivos para dos prisioneros que en la medida que transcurra el tiempo se les van a convertir en verdaderamente incómodos para ese “Estado Profundo”.
Por ello y como activista en Derechos Humanos, me sumo a la solicitud de Adolfo Pérez Esquivel de exigir a la ONU que forme una comisión que se dirija al centro de reclusión en Nueva York donde permanece el Presidente Maduro y su esposa Cilia Flores, que puedan constatar el estado de salud física y mental de ambos, y de ser posible otorgar una fe de vida.
Porque luego de la audiencia de presentación de cargos del 5 de enero, no se ha visto más ni informado sobre la condición del Jefe de Estado venezolano.
De ahí el papel que los abogados de la defensa deben jugar para informar casi que por semana como se encuentran nuestros líderes hoy secuestrados.
Y también el rol importantísimo que está jugando el diputado Nicolás Ernesto Maduro Guerra, nuestro hermano, no solo por sus palabras de aliento, sino por las informaciones que suministra sobre la situación tanto de su padre como de Cilia.
Pero debe haber muchas más pruebas de que Nicolás y Cilia están bien y de que recibieron las atenciones medicas que el propio juez Hellerstein ordenó el 5 de enero.
Esperamos con ello haber podido cumplir con nuestras obligaciones morales de poder haber advertido sobre esta amenaza y contribuir a preservar la vida y la integridad física de Nicolás y Cilia.
Y como lo señaló en alguna oportunidad Fidel, esperamos que esas posibles insinuaciones de querer asesinar a Maduro y a Cilia, sean equivocaciones y exageraciones nuestras. Pero quedará en nuestra conciencia que por lo menos lo hemos advertido a tiempo.
¡Bolívar y Chávez Viven y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
¡Leales siempre: Traidores Nunca!
¡Dudas es traición!