Razones para entender la presencia de cubanos y de la sangre derramada durante la agresión de USA a Venezuela y el secuestro de Maduro

Para entender muchas más razones lea la historia completa en:el . Discurso de Fidel Castro en acto de homenaje póstumo el día 14/11/1983 a los 24 cubanos caídos combate en la isla de Granada. ahttp://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1983/esp/f141183e.html

Y el discurso de Miguel Díaz-Canel en el acto de homenaje póstumo el día 16/1/2026 a los 32 combatientes caídos en Venezuela

https://www.presidencia.gob.cu/es/presidencia/intervenciones/discurso-pronunciado-en-el-acto-de-homenaje-postumo-a-los-32-combatientes-caidos-en-combate-en-venezuela/

Ayer y hoy viernes 16 de enero de 2026 se han efectuado en toda Cuba los sentidos homenajes póstumos a los 32 cubanos caídos en combate el 3 de enero frente a las tropas agresoras yanquis en su incursión y agresión sin previo aviso y en nocturnidad a Venezuela con el consiguiente secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa y diputada Cilia Flores quienes fueron trasladados a los Estados Unidos para ser sometidos a un juicio espurio.

Los previos homenajes póstumos respectivos a los venezolanos y cubanos caídos en tierra de Venezuela tienen una significación importante, sensible y amorosa, para ambos pueblos.

Se ha puesto en evidencia los sentimientos y las respuestas de los pueblos de Venezuela y de Cuba y estamos seguros, como afirmara Fidel, que en un futuro es inevitable la crisis de la política estadounidense con relación a la América Latina »de actuar como propietario de los países de este hemisferio y con verdadero desprecio hacia sus pueblos«.

De todas formas, desde ahora mismo, el repudio general al culpable de todo ese desatino imperial, Donald Trump, lo está hundiendo en un lodazal y estercolero históricos.

Se puede constatar que las relaciones de Cuba con Venezuela se remontan desde los inicios de la revolución cubana en 1868. El espíritu latinoamericanista y los ideales bolivarianos, quedaron patentizados en las líneas de esta correspondencia de Carlos Manuel de Céspedes, primer presidente de la República de Cuba en armas, al general José R. Monagas, el 10 de agosto de 1871. Veamos parte de su contenido:

»[...] Venezuela, que abrió a la América Española el camino de la independencia y lo recorrió gloriosamente hasta cerrar su marcha en Ayacucho, es nuestra ilustre maestra de libertad, el dechado de dignidad, heroísmo y perseverancia que tenemos incesantemente a la vista los cubanos. Bolívar es aún el astro esplendoroso que refleja sus sobrenaturales resplandores en el horizonte de la libertad americana como iluminándonos la áspera vía de la regeneración. Guiados por su benéfico influjo, estamos seguros de que alcanzaremos felizmente el término.

No es por tanto, sino muy natural que Venezuela considere como continuación de su épica lucha de independencia, la que ensangrienta los campos de Cuba, y que se despierten en las mentes de sus esforzados hijos recuerdos grandiosos de heroísmo, y en sus corazones sentimientos de exaltación generosa evocados por el propio despotismo que sus preclaros padres derrocaron. Movidos por tan preclaro resorte, ¿cómo extrañar que su ardor bélico y genial caballeresco les impulsen a ofrecer sus vidas a la causa de la independencia de esta infortunada colonia? Por lo demás, la República de Cuba considera como hijos propios a los hijos naturales de Venezuela y demás Repúblicas sudamericanas; y animada de la más profunda gratitud, no omitirá medios para elevar las manifestaciones de ésta a la altura de los esclarecidos merecimientos de los que han acreditado una vez mas en los campos de la Isla, con su abnegación y desinterés, valor y demás virtudes militares que los adornan, que los venezolanos de hoy son dignos hijos de los héroes de Carabobo, Junín y Ayacucho y como tales saben abatir la soberbia y arrogancia castellanas«.

En igual sentido el 16 de junio de 1872, Céspedes se dirige al Sr. Antonio Guzmán Blanco, Presidente de la República de Venezuela. En ella expresa su agradecimiento a esa nación por la cooperación que ha brindado a la causa cubana.

»Nuestra Revolución, que mucho tiene que agradecer a Venezuela y que espera confiadamente aún mucho de esa República, marcha, aunque con el trabajo inherente a toda guerra de independencia hacia su triunfo. Los hechos de armas que diariamente tienen lugar, y que casi siempre son propicias a nuestras tropas y el mal estado de nuestro enemigo, así lo aseguran. Las simpatías de personas de tanta influencia y valía como V.E. pueden acelerarlos. Dignaos, señor, no retirar vuestra benevolencia a este infortunado país (…) La causa de la independencia ahora marcha aceleradamente a su triunfo. Las simpatías de Venezuela han contribuido mucho a ello. [...]«.

Todo lo anterior, fueron momentos diversos para cimentar las relaciones con la república hermana de Venezuela y reflejan la amistad y hermandad que se establecieron en la historia de las luchas de nuestros países.

Estos lazos tuvieron una continuidad durante la lucha revolucionaria en la Sierra Maestra bajo el liderazgo de Fidel como se puede constatar y que tuvo como expresión agradecida el hecho de que la primera visita de Fidel al exterior fuera significativamente a Venezuela.

RELACIONES CON ESTADOS UNIDOS En cuanto al pueblo estadounidense, Céspedes reflejó la simpatía de este por Cuba y, por el contrario la hostilidad del gobierno estadounidense:

»La hostilidad que se nos muestra nos hará más poderosos. Sabemos que tenemos la simpatía de toda la gente noble de los Estados Unidos… los cubanos no han dudado un momento que el pueblo de los Estados Unidos es decidido por la causa de la libertad e independencia de Cuba a pesar de la actitud desgraciada que ha asumido su gobierno y que no tardará el día en que la opinión pública, omnipotente en los Gobiernos Americanos, le obligue a adoptar una sola línea de conducta que lo saque más airoso, y que no se desvíe de los principios de la gran nación que dirige. Por eso el pueblo de Cuba no ha sentido enfriarse ninguna de sus simpatías por el pueblo de los Estados Unidos«.

Y Céspedes fue más claro y definitorio sobre el gobierno de USA cuando expresó: »No era posible que por más tiempo soportásemos el desprecio con que nos trata el gobierno de los Estados Unidos, desprecio que iba en aumento mientras más sufrido nos mostrábamos nosotros. Bastante tiempo hemos hecho el papel del pordiosero a quien se niega repetidamente la limosna y en cuyos hocicos se cierra con insolencia la puerta. El caso del Pioneer ha venido a llenar la medida de nuestra paciencia: no por débiles y desgraciados debemos de dejar de tener dignidad«.

En José Martí el acerbo ideológico se agigantó y como expresó en su obra Nuestra América, son muy trascendentes y significativas como parte de su ideario político, ideas como éstas: »¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes«. (…) »El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca pronto, para que no la desdeñe«. (…) »De nuestra América se sabe menos de lo que urge saber (…) De nuestra sociología se sabe poco, y de esas leyes, tan precisas como esta otra: los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que más se apartan de los Estados Unidos [...]«. »[...] Sobre nuestra tierra, Gonzalo, hay otro plan más tenebroso que lo que hasta ahora conocemos y es el inicio de forzar a la Isla, de precipitarla, a la guerra, para tener pretexto de intervenir en ella, y con el crédito de mediador y de garantizador, quedarse con ella. Cosas más cobarde no hay en los anales de los pueblos libres: Ni maldad más fría. [...]«.

Y ese vaticinio desgraciadamente se cumplió con la intervención y ocupación de la isla de Cuba por Estados Unidos, suceso infausto que provocó la opinión emitida por el Mayor General Máximo Gómez, General en Jefe del Ejército Mambí, recogida en su Diario de Campaña el Día 8 de Enero (1899): »(…) Los americanos están cobrando demasiado caro con la ocupación militar del País (…) Pero los americanos han amargado con su tutela impuesta por la fuerza, la alegría de los cubanos vencedores; y no supieron endulzar la pena de los vencidos. La situación pues, que se le ha creado a este Pueblo; de miseria material y de apenamiento, por estar cohibido en todos sus actos de soberanía, es cada día más aflictiva, y el día que termine tan extraña situación, es posible que no dejen los americanos aquí ni un adarme de simpatía«.

Retomando las ideas de José Martí, él fue definitorio sobre Venezuela cuando expresó: »Deme Venezuela en qué servirla, ella tiene en mí un hijo«. »(…) ¡pero Venezuela, como toda nuestra América, a nuestra América desinteresada, la hemos de querer y de admirar sin límites, porque la sangre que dio por conquistar la libertad ha continuado dándola por conservarla"

Y sobre Bolívar nos dejó muchas ideas como herencias y entre ellas esta: »(…) los cubanos lo veremos siempre arreglando con Sucre la expedición que no llegó jamás para libertar a Cuba«.

Son estas las razones primigenias que explican la amistad y hermandad durante el pasado de Cuba y Venezuela pero son muchas más las que han escrito las historias gloriosas de las revoluciones en ambos países. Estas razones están presentes en la memoria, el corazón y el espíritu de nuestros dos pueblos.

Así como son claras las ideas de Martí y Gómez sobre los Estados Unidos y la política posesiva mantenida por su gobierno respecto a Cuba.

Finalmente, es hora de recordar también las palabras del discurso de Fidel el 14 de noviembre de 1983 en la despedida de los caídos durante la invasión criminal a Granada. Expresó Fidel:

»Hoy venimos de nuevo para despedir a 24 cubanos que en Granada, otra isla no lejos de Barbados, murieron como consecuencia de las acciones militares de Estados Unidos. Esos hombres a quienes enterraremos esta tarde lucharon por nosotros y por el mundo. Pueden parecer cadáveres. En cadáveres quiere convertir Reagan a todo nuestro pueblo, hombres, mujeres, ancianos y niños; en cadáveres quiere convertir a la humanidad entera. ¡Pero los pueblos lucharán por preservar su independencia y su vida; lucharán para evitar que el mundo sea convertido en un inmenso cementerio; lucharán y pagarán el precio que sea necesario para que la humanidad sobreviva!

Sin embargo, ellos no son cadáveres: ¡son símbolos! Ellos no murieron siquiera en la propia tierra que los vio nacer. Allá, lejos de Cuba, donde aportaban el noble sudor de su trabajo internacionalista para un país más pobre y más pequeño que el nuestro, fueron capaces de dar también su sangre y sus vidas. Pero en aquella trinchera ellos sabían que estaban defendiendo también a su pueblo y a su patria. No es posible expresar en forma más pura la generosidad y capacidad de sacrificio del ser humano. ¡Su ejemplo se multiplicará, sus ideas se multiplicarán y ellos mismos se multiplicarán en nosotros! ¡No habrá poder, no habrá armas, no habrá fuerzas que puedan prevalecer jamás sobre el patriotismo, el internacionalismo, los sentimientos de fraternidad humana y la conciencia comunista que ellos representaron!



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Wilkie Delgado Correa


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