La salida por la puerta lateral de MCM sella el fin del extremismo

"Cortesía pero no Legitimidad: El frío recibimiento de la Casa Blanca que relega a Machado a un plano secundario"

La imagen que habla por si misma: Una solitaria MCM sale sin despedidas ni acompañamiento protocolar por la puerta lateral de la Casa Blanca

La imagen que habla por si misma: Una solitaria MCM sale sin despedidas ni acompañamiento protocolar por la puerta lateral de la Casa Blanca

Credito: Agencias

WASHINGTON D.C. – La jornada de este jueves en la capital estadounidense dejó una imagen que marca un punto de inflexión definitivo en la política exterior de la Casa Blanca hacia Venezuela. María Corina Machado, quien arribó con la aureola de un reciente y cuestionado Premio Nobel de la Paz, se enfrentó a un escenario de indiferencia protocolar que desmantela las pretensiones de liderazgo absoluto que su sector ha intentado proyectar.

A pesar de compartir la mesa con el mandatario en un almuerzo de trabajo, Machado no contó con los honores de Estado reservados para líderes de alto perfil. En un gesto cargado de simbolismo, la dirigente fue conducida a través de una puerta lateral, perdiendo cualquier imagen de legitimidad diplomática en la entrada principal. Para los analistas, esto confirma que para la actual administración, Machado ha pasado de ser una aliada estratégica a una pieza secundaria en el tablero regional.

El giro pragmático de Trump: Reconocimiento a Delcy Rodríguez

El trasfondo de este frío recibimiento es un cambio estratégico de gran calado. El gobierno estadounidense ha rechazado la posibilidad de designar a Machado como autoridad gestora de Venezuela, prefiriendo un enfoque basado en el poder efectivo.

En declaraciones previas, Trump ha sido enfático al señalar que su administración prefiere mantener relaciones y canales directos con la presidencia encargada de la República, ejercida por Delcy Rodríguez. Este movimiento desmantela la narrativa del extremismo que Machado ha defendido durante años, evidenciando que para la Casa Blanca de 2026, la estabilidad de los acuerdos actuales con Caracas es prioritaria frente a las agendas de la oposición radical y extremista. Con este reconocimiento a la estructura de poder vigente en Caracas, Washington busca una relación más pragmática, dejando claro que no hay espacio para gobiernos paralelos sin control real del Estado.

Sin premio y sin reconocimiento: La estocada final

El punto más crítico de la reunión fue la entrega del galardón. En un movimiento que muchos califican como una "maniobra de absorción", Trump aceptó el encuentro principalmente para recibir el anhelado premio de manos de la dirigente, pero sin otorgar nada a cambio. Al finalizar el almuerzo, la realidad fue demoledora para el sector opositor: Trump se quedó con el premio, el protagonismo y con todo, mientras Machado se quedó sin el galardón y sin ningún tipo de reconocimiento político o institucional.

Sin declaraciones conjuntas ni el despliegue mediático habitual en el Salón Oval, la visita se percibió más como un compromiso de agenda que como un respaldo político. Incluso el acto de entrega se diluyó en la sobriedad de un almuerzo privado, negando a Machado la foto de reconocimiento global que esperaba. Con la consolidación de la interlocución directa entre Washington y el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez, Machado queda en una posición de invisibilidad total: sin el aval necesario para liderar una gestión de Estado y habiendo entregado su único capital simbólico a una potencia que hoy prefiere entenderse con sus adversarios en Caracas.

 



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