Ante la llegada de la muerte

La tenebrosa y sanguinaria sombra del ayer una vez más pretende venir ha pasearse por lo que una vez creyó sería su incondicional patio trasero. A diferencia del pasado, y aunque mucho pretenda resistirse, está vez los tiempos ya no les son ni les seguirán siendo los mismos. Ahora gracias al digno sacrificio de nuestros Próceres, y bajo el emergente respiro de los que han decidido retomar lo emprendido, revolucionariamente estamos logrando articularnos en el caminar próspero de nuestro propio y único posible mañana. Históricamente ya no somos simplemente muchos los pueblos que desde sus propios países se enfrentan a sus gobiernos demostrando pundonor y vergüenza, sino que hemos venido alcanzando el logro de que casi todos los pueblos sean gobierno de la mayoría de los países que decididamente empuñan la dignidad y el futuro de nuestros hijos, al cerrarle, como en otras tantas latitudes, el paso a su infernal y sangrienta locura capitalista.

Pero no nos equivoquemos, más que nosotros, ellos saben lo que les sucede en el mundo y en nuestras fronteras. Están tan conscientemente desgastados y deslegitimados que ni siquiera los de su propio pueblo pueden ya creer en ellos. Nuestras hazañas y nuestras verdades comienzan, como hace más de quinientos años, ha revolucionar el ajedrez de la geopolítica-económica internacional al dar nuevos retoños de esperanzas a un mundo que se creía en el fin de los tiempos, la historia y los sueños. La visita de este nefasto personaje adquiere hoy un verdadero reto para los pueblos de Latinoamérica, ahora el tiempo y la verdad es la de los valientes, de la vergüenza y la razón de ser de los que han caído en procura de un mundo mejor, y de todos aquellos que algún día llegarán a culminar el compromiso asumido.

Por todo el continente se concretan las estrategias para el recibimiento, sus poderosos y siempre serviles lacayos desde un buen tiempo afilan sus preparativos a partir de sus prepotentes y ostentosos medios de comunicación social. El Show pronto habrá de comenzar, pomposas y dionisíacas algarabías se han estado comercializando sin escatimar esfuerzos ni capitales; mientras que las infaltables bayonetas y francotiradores, desde cada azotea o recóndito lugar, pretenderán apaciguar inmemoriales descontentos. Se tratará de hacer ver que nuestro continente continúa siendo el mismo obediente y poco rezongón hermano menor, que todo eso de su despertar no es más que una falaz propaganda de unos cuantos sin oficio que a fuerza de petróleo calientan de chismes e entelequias la letanía.

Hoy, cuando mucho de la visita del terrorista mayor ha concluido, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela ha demostrado palpitar la historia de los pueblos de Latinoamérica, convocándolos al entusiasmo de poder y querer escribir la nueva historia de la justicia, la inclusión y el mañana del continente. Por mucho que haya sido el capital invertido por su descomunal fuerza mediática, queda claro que la verdad se esta imponiendo en la tierra del dorado, del realismo-maravilloso y del socialismo bolivariano del siglo XXI.

waldo.munizaga@corpomaracaibo.net


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Waldo Munizaga


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